En el mercado de criptomonedas, después de estos años de lucha, he visto a muchas personas complicar el trading. ¿Qué MACD, Fibonacci, y una variedad de indicadores? Parece que cuanto más aprenden, más profesionales se vuelven. Sin embargo, lo que realmente les permite sobrevivir en este mercado son aquellos que mantienen la disciplina y gestionan bien su capital.
Hay un ejemplo que ilustra mejor el problema. Un trader que entró al mercado con solo 4200 bloques, en ese momento no entendía las velas y no sabía cómo establecer un stop loss. Luego, mediante un método de gestión de posiciones del sistema, su cuenta creció a 68,000. Su reflexión es que el efecto de unas pocas reglas muertas es más útil que pasar tres años aprendiendo varios indicadores.
Al final, el análisis técnico no es más que una puerta de entrada. Lo que decide la victoria o la derrota es la capacidad de controlar el deseo de operar y las fluctuaciones emocionales.
**Primera regla de hierro: primero hacer reconocimiento, luego hacer fuerza principal**
La forma más común de perder es entrar con todo en el mercado al ver que hay un pequeño indicio, y al final, un rebote te atrapa directamente. Esta mentalidad de "temer perderse la oportunidad si no entras" ha perjudicado a muchos novatos.
La forma correcta de hacerlo es: si tienes confianza en una criptomoneda, no inviertas todo de una vez. Saca entre el 10% y el 20% de tu capital como explorador, para probar la reacción real del mercado. Una vez que el precio supere niveles clave de soporte/resistencia y el volumen de transacciones se amplíe notablemente, esa será la señal real. En ese momento, puedes seguir en tres etapas, lo clave es que el monto de cada etapa debe disminuir: por ejemplo, la primera inversión con el 30% del capital restante, la segunda con el 20%, y la tercera con el 10%.
La maravilla de este ritmo radica en que: si el primer juicio es incorrecto, la pérdida es limitada y no perjudica la energía; si la dirección es correcta, se puede promediar a la baja, reduciendo costos. El mercado nunca carece de oportunidades, lo que falta es el capital para llegar a la siguiente oportunidad.
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En el mercado de criptomonedas, después de estos años de lucha, he visto a muchas personas complicar el trading. ¿Qué MACD, Fibonacci, y una variedad de indicadores? Parece que cuanto más aprenden, más profesionales se vuelven. Sin embargo, lo que realmente les permite sobrevivir en este mercado son aquellos que mantienen la disciplina y gestionan bien su capital.
Hay un ejemplo que ilustra mejor el problema. Un trader que entró al mercado con solo 4200 bloques, en ese momento no entendía las velas y no sabía cómo establecer un stop loss. Luego, mediante un método de gestión de posiciones del sistema, su cuenta creció a 68,000. Su reflexión es que el efecto de unas pocas reglas muertas es más útil que pasar tres años aprendiendo varios indicadores.
Al final, el análisis técnico no es más que una puerta de entrada. Lo que decide la victoria o la derrota es la capacidad de controlar el deseo de operar y las fluctuaciones emocionales.
**Primera regla de hierro: primero hacer reconocimiento, luego hacer fuerza principal**
La forma más común de perder es entrar con todo en el mercado al ver que hay un pequeño indicio, y al final, un rebote te atrapa directamente. Esta mentalidad de "temer perderse la oportunidad si no entras" ha perjudicado a muchos novatos.
La forma correcta de hacerlo es: si tienes confianza en una criptomoneda, no inviertas todo de una vez. Saca entre el 10% y el 20% de tu capital como explorador, para probar la reacción real del mercado. Una vez que el precio supere niveles clave de soporte/resistencia y el volumen de transacciones se amplíe notablemente, esa será la señal real. En ese momento, puedes seguir en tres etapas, lo clave es que el monto de cada etapa debe disminuir: por ejemplo, la primera inversión con el 30% del capital restante, la segunda con el 20%, y la tercera con el 10%.
La maravilla de este ritmo radica en que: si el primer juicio es incorrecto, la pérdida es limitada y no perjudica la energía; si la dirección es correcta, se puede promediar a la baja, reduciendo costos. El mercado nunca carece de oportunidades, lo que falta es el capital para llegar a la siguiente oportunidad.