Cuenta una historia real que realmente cambió la visión de inversión de Munger. En la madrugada de 1963, Munger recibió una llamada; al otro lado de la línea estaba un pequeño comerciante que conoció en un campo de golf un año antes. Esa persona no estaba enferma en el hospital, sino tan emocionada que no podía dormir. Dijo una frase: Charlie, la concesión petrolera en la que invertimos 1000 dólares, en 18 meses generó un flujo de caja de 40,000 dólares.



Munger quedó atónito, porque ese año él, como abogado, trabajaba 60 horas a la semana y su ingreso anual era de solo 40,000 dólares, y esos 1000 dólares en 18 meses le habían generado más dinero que su vida entera. Esa noche, Munger no durmió, no por el dinero, sino porque de repente entendió algo: con poco capital se puede acceder a brechas que el gran capital nunca podrá atravesar.

¿Y qué pasó después con esa inversión? Los 1000 dólares en los siguientes 60 años le proporcionaron a Munger aproximadamente 70,000 dólares en efectivo cada año. Atención, no es un total de 70,000, sino 70,000 cada año, y en 60 años la rentabilidad acumulada superó el millón de dólares. Y ahora, Charlie Munger ya no puede hacer ese tipo de inversiones, no porque no sea inteligente, ni porque las oportunidades hayan desaparecido, sino porque su escala de capital lo ha dejado fuera de esas oportunidades.

Esta es una verdad que nadie quiere decir en el mundo financiero: cuando el dinero crece, las oportunidades en realidad disminuyen. Ahora, los 5000 dólares que tienes en mano son una ficha del destino; para alguien que administra miles de millones, ni siquiera merecen un folder. Warren Buffett ha dicho públicamente: si solo administrara 1 millón de dólares, tengo confianza en lograr un rendimiento anual del 50%. ¿Por qué? Porque con poco capital hay lugares a los que el gran dinero no puede ir; pequeños fondos pueden invertir en empresas pequeñas, en nichos ignorados, en negocios con P/E de 3 a 5 veces, en empresas privadas que los jubilados quieren vender, en negocios locales que las instituciones consideran complicados. Mientras tanto, el gran capital solo puede ir a Apple, Coca-Cola, índices, bonos del Estado, lugares seguros pero mediocres, no porque sean los mejores, sino porque solo caben ellos.

Pero en la realidad, el 90% de las personas comunes están desperdiciando por sí mismas su única ventaja: están usando 5000 dólares para imitar a quienes gestionan 500 mil millones de dólares. Buffett compra Apple, pero también compra 10 acciones de Apple; Berkshire Hathaway compra Coca-Cola, pero también compra 3 acciones de Coca-Cola. Esto no es aprender, es autoinfligirse una limitación. Lo que aprendes no son las habilidades de un gigante, sino las restricciones que enfrentan los gigantes.

¿Sabes qué compró Buffett cuando era joven? No acciones blue chip, no fondos indexados, sino empresas cuyo valor en bolsa era menor que su efectivo, pequeñas empresas desconocidas, cigarros en proceso de liquidación. Esas empresas no tenían sentido para Berkshire hoy, pero para el pequeño Buffett de entonces, eran el apalancamiento que cambiaba su destino.

Charlie Munger resumió una frase muy dura: si las reglas no te favorecen, no te esfuerces en demostrarte en ellas; con poco capital, no juegues en el campo del gran dinero. Entonces, ¿cómo deberías jugar? Munger ha enfatizado una y otra vez en su vida solo tres palabras: competencia en desventaja.

1. La primera regla: ve a lugares donde los elefantes no puedan entrar. Las instituciones grandes son como elefantes: torpes, lentos, necesitan escala, cumplimiento, liquidez, y tú eres un cazador ágil. Los microcap que nadie cubre, los pequeños negocios que los jubilados quieren vender, los activos locales que las instituciones ignoran, esas son las áreas donde debes aparecer.

2. La segunda regla: entender y atreverse a apostar. La mayor pérdida de la mayoría de las personas comunes no es perder dinero, sino no arriesgar cuando surge una oportunidad. Invertir 200 dólares de 10,000 en la mejor oportunidad, aunque se duplique, no cambiará tu destino. La concentración no es imprudencia, sino una decisión racional basada en el conocimiento.

3. La tercera regla: la verdadera seguridad viene de la comprensión, no de la diversificación. La diversificación es para quienes no entienden qué compran. Si no entiendes, lo que diversificas es tu ignorancia. Munger dijo: prefiero fracasar en tres oportunidades que entiendo, que sobrevivir en treinta que no comprendo.

Entonces, si solo tienes unos pocos miles ahora, lo que debes hacer no es preocuparte, sino seguir con calma estos cinco pasos.

1. Primero, caza en lugares donde los elefantes no puedan entrar. Las instituciones son elefantes; torpes, lentos, no pueden entrar en las grietas, mientras tú eres un cazador ágil. Microcap que nadie cubre, pequeños negocios que los jubilados quieren vender, activos locales que las instituciones ignoran, esas son las áreas donde debes estar.

2. Segundo, busca oportunidades que valga la pena arriesgar. La mayor pérdida de la mayoría no es perder dinero, sino no arriesgar cuando aparece la oportunidad. Invertir 200 dólares de 10,000 en la mejor oportunidad, aunque se duplique, no cambiará tu destino. La concentración no es imprudencia, sino una decisión racional basada en el conocimiento.

3. Tercero, no temas a las carteras que parecen no estar diversificadas. La diversificación es para quienes no entienden qué compran; la verdadera seguridad viene de entender profundamente los activos. Charlie dijo: distribuir la ignorancia en 30 activos no es gestión de riesgos, es autoengaño.

4. Cuarto, cuando surja la oportunidad, apuesta entre un 25% y un 50% de tu capital.

5. Quinto, deja que el tiempo y el interés compuesto hagan su trabajo, no te dejes llevar por las fluctuaciones a corto plazo.

Cuando Charlie Munger tenía 99 años, dijo esto no para motivar, no para consolar a los pobres, sino porque la etapa más rentable de su vida ocurrió justo cuando tenía menos dinero. Y tú ahora estás en la puerta de esa etapa; lo que debes aprender no es qué están haciendo ahora, sino qué hacían cuando tenían muy poco dinero.

Aquí debo hacer una advertencia muy importante: nadie puede replicar al 100% el camino de éxito de Charlie Munger o Warren Buffett. Los tiempos son diferentes, el entorno también, y las capacidades personales varían. Lo que debes aprender no es una acción específica, ni un caso particular, sino una mentalidad sobre escala y ventajas probabilísticas en la inversión.

Lo que tienes ahora es lo que Munger perdió hace 40 años. El pequeño capital tiene ventajas, pero solo si realmente entiendes dónde están esas ventajas. La libertad, la flexibilidad, el bajo umbral y el espacio para cometer errores no son para apostar, sino para aprender cómo construir una verdadera mentalidad de inversión en la etapa de poco dinero. Recuerda, ese pequeño capital no es escasez, sino tu única ficha para no ser aplastado por las reglas. Cuando realmente aprendas a usarlo, el destino empezará a abrirte caminos. Si entiendes esto, ya estarás por delante de muchos.
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