Preocuparse demasiado lleva al caos, y el exceso también.
El erizo de Schopenhauer, la virtud suprema es como el agua.
Las personas se herían a sí mismas una y otra vez, y por eso aprendieron a no actuar.
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Preocuparse demasiado lleva al caos, y el exceso también.
El erizo de Schopenhauer, la virtud suprema es como el agua.
Las personas se herían a sí mismas una y otra vez, y por eso aprendieron a no actuar.