¿Alguna vez has encontrado una inversión de “pastel” — que promete “bajo riesgo, alta rentabilidad” — y que frecuentemente promete cifras absurdas como un 30% de ganancia mensual o incluso más? Si es así, es muy probable que estés enfrentando una estafa piramidal disfrazada con diferentes máscaras. ¿Por qué estas estafas siguen proliferando? Porque tocan el punto más vulnerable de la naturaleza humana: la avaricia.
Cómo una estafa piramidal “explota” durante un siglo
En 1903, un italiano llamado Charles Ponzi emigró clandestinamente a Estados Unidos. Este tipo trabajó como pintor, ayudante y también pasó tiempo en prisión en Canadá por falsificación, y en Atlanta por tráfico de personas. Pero bajo el impulso del “sueño de hacerse rico” en EE. UU., descubrió que la forma más rápida de ganar dinero no era haciendo negocios legítimos, sino en el sector financiero.
En 1919, justo después de la Primera Guerra Mundial, la economía mundial estaba en caos. Ponzi vio una oportunidad y empezó a prometer que comprar bonos postales europeos y revender en EE. UU. podía generar grandes ganancias. Luego diseñó un plan de inversión tan complejo y prometedor que parecía una locura. Lo más loco es que, en poco más de un año, unos 40,000 ciudadanos de Boston cayeron en su trampa, en su mayoría personas comunes y pobres, que entregaron varios cientos de dólares cada uno. Estas personas no tenían ni idea de finanzas.
En ese momento, los periódicos financieros desmentían que fuera posible ganar dinero con esa estrategia, pero Ponzi tenía un truco: publicaba artículos en los periódicos para contrarrestar las críticas y, al mismo tiempo, colocaba cebos aún más grandes para seguir engañando. Afirmaba que “los inversores podrían ganar un 50% en 45 días”. Cuando los primeros ganaron algo, los siguientes comenzaron a seguir ciegamente.
Finalmente, en agosto de 1920, el plan de Ponzi colapsó. La justicia lo condenó a cinco años de prisión. Desde entonces, “estafa piramidal” se convirtió en un término exclusivo del mundo financiero — usar el dinero de nuevos inversores para pagar a los anteriores, en un ciclo que continúa hasta que se agota la cuenta o el jefe huye.
Cómo las “grandes” estafas arman sus trampas
Caso Madoff: engañó durante 20 años antes de ser descubierto
Bernard Madoff, ex presidente de NASDAQ, es considerado el “maestro” de las estafas piramidales. Con su influencia en Wall Street, logró infiltrarse en círculos judíos de élite, usando amigos, familiares y socios comerciales para reclutar “subordinados”, formando una red que acumuló unos 17.500 millones de dólares en una trampa cuidadosamente diseñada.
Prometía a los inversores un “rendimiento estable del 10% anual” y aseguraba que “podía ganar dinero en mercados alcistas y bajistas”. Pero lo que no sabían era que esas cifras de retorno eran en realidad fondos tomados de los propios inversores y de otros. Cuando alguien quería retirar, la mentira se desmoronaba al instante.
Este esquema funcionó durante 20 años, hasta que en 2008, con la crisis financiera global, los inversores pidieron retirar unos 7.000 millones de dólares, y fue cuando se descubrió todo. En 2009, Madoff fue condenado a 150 años de prisión, por un fraude que alcanzó los 64.800 millones de dólares. Es una escala que representa el “techo” de las estafas financieras.
Billetera PlusToken: una pirámide disfrazada de blockchain
En junio de 2019, una app llamada PlusToken dejó de permitir retirar fondos, y los usuarios se dieron cuenta de que habían sido engañados. Este proyecto, que se presentaba como una innovación en blockchain, se promocionaba en China, el sudeste asiático y otros lugares, prometiendo ganancias mensuales del 6% al 18%, asegurando que esas ganancias se lograban mediante arbitraje en criptomonedas.
Pero la realidad es que: PlusToken no era un proyecto blockchain real, sino una organización de esquema piramidal con apariencia de alta tecnología. El informe del equipo de análisis Chainalysis revela que los estafadores se llevaron aproximadamente 2.000 millones de dólares en criptomonedas, de los cuales 185 millones ya fueron convertidos en dinero fiat. Para los inversores con poca comprensión de “blockchain”, esta pérdida fue total.
Cómo evitar que estas estafas te arruinen
Primera barrera: detectar las mentiras de “bajo riesgo y alta rentabilidad”
En el mundo de las inversiones, existe una regla de hierro: riesgo y rentabilidad van de la mano. Cualquier proyecto que prometa “bajo riesgo y alta rentabilidad” debe ser sospechoso. Si una inversión promete ganar un 1% diario o un 30% mensual sin mencionar los riesgos, es casi seguro que sea una estafa piramidal. Las inversiones legítimas, por muy rentables que sean, siempre tienen riesgos; no existe algo “seguro y sin riesgo”.
Segunda barrera: detectar la vulnerabilidad de “no poder retirar fondos”
La característica principal de una estafa piramidal es: “¿quieres retirar tu dinero? No será tan fácil”. Los estafadores colocan obstáculos — aumentan las comisiones por retiro, cambian las reglas a su conveniencia, retrasan las transferencias — en definitiva, dificultan que puedas sacar tu dinero. Cuando notas que retirar fondos se vuelve difícil o imposible, debes alertarte inmediatamente.
Tercera barrera: reconocer las “estructuras piramidales” de reclutamiento
Muchas estafas usan el método de reclutar a otros, formando una red en forma de pirámide. Si alguien te recomienda con entusiasmo participar en un proyecto y enfatiza que “invitar amigos genera altas comisiones”, debes tener mucho cuidado. Este esquema es una variante de la venta multinivel o esquema piramidal.
Cuarta barrera: investigar el fondo y la legalidad del proyecto
Antes de invertir, es fundamental hacer una investigación exhaustiva. Puedes consultar en el registro mercantil si la empresa está registrada oficialmente y cuál es su capital social. Si un proyecto grande ni siquiera tiene registro, es una estafa en toda regla. Además, si los fundadores se presentan como “genios” o “héroes” y crean un mito en torno a su figura, también debes desconfiar.
Quinta barrera: desconfiar de estrategias “misteriosas y complejas”
Los estafadores suelen hacer que sus proyectos y estrategias parezcan extremadamente complicados y enrevesados, para que la gente común no entienda. Pero en realidad, estos proyectos carecen de productos o negocios reales. Si pides explicaciones y no recibes respuestas claras, o te dan excusas, eso es una señal de fraude.
Sexta barrera: verificar la información y no ser perezoso
Si tienes dudas sobre un proyecto de inversión, busca ayuda de expertos o asesores financieros. Escuchar opiniones profesionales siempre es mejor que caer en la trampa.
La última reflexión
Desde Ponzi, Madoff y PlusToken, en estos cien años las estafas piramidales han cambiado de máscara muchas veces, pero siempre usan los mismos trucos: promesas de ganancias imposibles, usar el dinero de nuevos inversores para pagar a los anteriores, poner obstáculos para retirar fondos y huir con el botín.
La razón por la que los estafadores logran engañar a tantos es una sola: la avaricia humana. La realidad es que nunca caerá un pastel del cielo. Esas promesas de ganancias exorbitantes son trampas cuidadosamente diseñadas. Recuerda siempre: “riesgo y rentabilidad van de la mano”. Mantén la cabeza fría, estate alerta y la mejor defensa contra las estafas piramidales es la precaución constante.
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¿Por qué la estafa Ponzi "nunca termina"? Descubre su estrategia a través de estos casos clásicos
¿Alguna vez has encontrado una inversión de “pastel” — que promete “bajo riesgo, alta rentabilidad” — y que frecuentemente promete cifras absurdas como un 30% de ganancia mensual o incluso más? Si es así, es muy probable que estés enfrentando una estafa piramidal disfrazada con diferentes máscaras. ¿Por qué estas estafas siguen proliferando? Porque tocan el punto más vulnerable de la naturaleza humana: la avaricia.
Cómo una estafa piramidal “explota” durante un siglo
En 1903, un italiano llamado Charles Ponzi emigró clandestinamente a Estados Unidos. Este tipo trabajó como pintor, ayudante y también pasó tiempo en prisión en Canadá por falsificación, y en Atlanta por tráfico de personas. Pero bajo el impulso del “sueño de hacerse rico” en EE. UU., descubrió que la forma más rápida de ganar dinero no era haciendo negocios legítimos, sino en el sector financiero.
En 1919, justo después de la Primera Guerra Mundial, la economía mundial estaba en caos. Ponzi vio una oportunidad y empezó a prometer que comprar bonos postales europeos y revender en EE. UU. podía generar grandes ganancias. Luego diseñó un plan de inversión tan complejo y prometedor que parecía una locura. Lo más loco es que, en poco más de un año, unos 40,000 ciudadanos de Boston cayeron en su trampa, en su mayoría personas comunes y pobres, que entregaron varios cientos de dólares cada uno. Estas personas no tenían ni idea de finanzas.
En ese momento, los periódicos financieros desmentían que fuera posible ganar dinero con esa estrategia, pero Ponzi tenía un truco: publicaba artículos en los periódicos para contrarrestar las críticas y, al mismo tiempo, colocaba cebos aún más grandes para seguir engañando. Afirmaba que “los inversores podrían ganar un 50% en 45 días”. Cuando los primeros ganaron algo, los siguientes comenzaron a seguir ciegamente.
Finalmente, en agosto de 1920, el plan de Ponzi colapsó. La justicia lo condenó a cinco años de prisión. Desde entonces, “estafa piramidal” se convirtió en un término exclusivo del mundo financiero — usar el dinero de nuevos inversores para pagar a los anteriores, en un ciclo que continúa hasta que se agota la cuenta o el jefe huye.
Cómo las “grandes” estafas arman sus trampas
Caso Madoff: engañó durante 20 años antes de ser descubierto
Bernard Madoff, ex presidente de NASDAQ, es considerado el “maestro” de las estafas piramidales. Con su influencia en Wall Street, logró infiltrarse en círculos judíos de élite, usando amigos, familiares y socios comerciales para reclutar “subordinados”, formando una red que acumuló unos 17.500 millones de dólares en una trampa cuidadosamente diseñada.
Prometía a los inversores un “rendimiento estable del 10% anual” y aseguraba que “podía ganar dinero en mercados alcistas y bajistas”. Pero lo que no sabían era que esas cifras de retorno eran en realidad fondos tomados de los propios inversores y de otros. Cuando alguien quería retirar, la mentira se desmoronaba al instante.
Este esquema funcionó durante 20 años, hasta que en 2008, con la crisis financiera global, los inversores pidieron retirar unos 7.000 millones de dólares, y fue cuando se descubrió todo. En 2009, Madoff fue condenado a 150 años de prisión, por un fraude que alcanzó los 64.800 millones de dólares. Es una escala que representa el “techo” de las estafas financieras.
Billetera PlusToken: una pirámide disfrazada de blockchain
En junio de 2019, una app llamada PlusToken dejó de permitir retirar fondos, y los usuarios se dieron cuenta de que habían sido engañados. Este proyecto, que se presentaba como una innovación en blockchain, se promocionaba en China, el sudeste asiático y otros lugares, prometiendo ganancias mensuales del 6% al 18%, asegurando que esas ganancias se lograban mediante arbitraje en criptomonedas.
Pero la realidad es que: PlusToken no era un proyecto blockchain real, sino una organización de esquema piramidal con apariencia de alta tecnología. El informe del equipo de análisis Chainalysis revela que los estafadores se llevaron aproximadamente 2.000 millones de dólares en criptomonedas, de los cuales 185 millones ya fueron convertidos en dinero fiat. Para los inversores con poca comprensión de “blockchain”, esta pérdida fue total.
Cómo evitar que estas estafas te arruinen
Primera barrera: detectar las mentiras de “bajo riesgo y alta rentabilidad”
En el mundo de las inversiones, existe una regla de hierro: riesgo y rentabilidad van de la mano. Cualquier proyecto que prometa “bajo riesgo y alta rentabilidad” debe ser sospechoso. Si una inversión promete ganar un 1% diario o un 30% mensual sin mencionar los riesgos, es casi seguro que sea una estafa piramidal. Las inversiones legítimas, por muy rentables que sean, siempre tienen riesgos; no existe algo “seguro y sin riesgo”.
Segunda barrera: detectar la vulnerabilidad de “no poder retirar fondos”
La característica principal de una estafa piramidal es: “¿quieres retirar tu dinero? No será tan fácil”. Los estafadores colocan obstáculos — aumentan las comisiones por retiro, cambian las reglas a su conveniencia, retrasan las transferencias — en definitiva, dificultan que puedas sacar tu dinero. Cuando notas que retirar fondos se vuelve difícil o imposible, debes alertarte inmediatamente.
Tercera barrera: reconocer las “estructuras piramidales” de reclutamiento
Muchas estafas usan el método de reclutar a otros, formando una red en forma de pirámide. Si alguien te recomienda con entusiasmo participar en un proyecto y enfatiza que “invitar amigos genera altas comisiones”, debes tener mucho cuidado. Este esquema es una variante de la venta multinivel o esquema piramidal.
Cuarta barrera: investigar el fondo y la legalidad del proyecto
Antes de invertir, es fundamental hacer una investigación exhaustiva. Puedes consultar en el registro mercantil si la empresa está registrada oficialmente y cuál es su capital social. Si un proyecto grande ni siquiera tiene registro, es una estafa en toda regla. Además, si los fundadores se presentan como “genios” o “héroes” y crean un mito en torno a su figura, también debes desconfiar.
Quinta barrera: desconfiar de estrategias “misteriosas y complejas”
Los estafadores suelen hacer que sus proyectos y estrategias parezcan extremadamente complicados y enrevesados, para que la gente común no entienda. Pero en realidad, estos proyectos carecen de productos o negocios reales. Si pides explicaciones y no recibes respuestas claras, o te dan excusas, eso es una señal de fraude.
Sexta barrera: verificar la información y no ser perezoso
Si tienes dudas sobre un proyecto de inversión, busca ayuda de expertos o asesores financieros. Escuchar opiniones profesionales siempre es mejor que caer en la trampa.
La última reflexión
Desde Ponzi, Madoff y PlusToken, en estos cien años las estafas piramidales han cambiado de máscara muchas veces, pero siempre usan los mismos trucos: promesas de ganancias imposibles, usar el dinero de nuevos inversores para pagar a los anteriores, poner obstáculos para retirar fondos y huir con el botín.
La razón por la que los estafadores logran engañar a tantos es una sola: la avaricia humana. La realidad es que nunca caerá un pastel del cielo. Esas promesas de ganancias exorbitantes son trampas cuidadosamente diseñadas. Recuerda siempre: “riesgo y rentabilidad van de la mano”. Mantén la cabeza fría, estate alerta y la mejor defensa contra las estafas piramidales es la precaución constante.