Hoy de repente me he vuelto derrotista, quizás porque he estado en ese estado todo el tiempo. Es hora, mis amigos ya han trabajado toda la mañana y yo todavía no me he levantado.
La razón de mi derrota es que de repente ya no tengo objetivos, no puedo gastar mi dinero porque tampoco quiero salir a divertirme.
No puedo avanzar en mi proyecto y no puedo acceder a la mesa de adultos, después de que alguien me engañó con su atención, luego silenciosamente dejó de seguirme. Como de costumbre, me desperté y miré el gran mercado, ¡y mi corazón se rompió! ¡Ya no quiero comer ni beber!
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Hoy de repente me he vuelto derrotista, quizás porque he estado en ese estado todo el tiempo. Es hora, mis amigos ya han trabajado toda la mañana y yo todavía no me he levantado.
La razón de mi derrota es que de repente ya no tengo objetivos, no puedo gastar mi dinero porque tampoco quiero salir a divertirme.
No puedo avanzar en mi proyecto y no puedo acceder a la mesa de adultos, después de que alguien me engañó con su atención, luego silenciosamente dejó de seguirme. Como de costumbre, me desperté y miré el gran mercado, ¡y mi corazón se rompió! ¡Ya no quiero comer ni beber!