**El Banco Central de Rusia mantiene firme su lucha contra la inflación a medida que los datos de fin de año muestran presiones persistentes en los precios**
Nuevos indicadores económicos de Rusia revelan crecientes presiones inflacionarias de cara a fin de año, con la última instantánea que subraya por qué los responsables de la política han adoptado una postura agresiva. Según el informe semanal del Servicio Federal de Estadísticas de Rusia publicado el miércoles, la tasa de inflación acumulada en lo que va del año en el país se sitúa en 9.5%, muy por encima del objetivo del 4% del banco central. El índice de precios al consumidor semanal subió un 0.33%, lo que sugiere que el impulso de los precios sigue siendo elevado a pesar de meses de ajuste monetario.
**Postura firme del Banco Central**
En una medida que sorprendió a algunos observadores del mercado, el banco central de Rusia optó por mantener su tasa de interés de referencia en el 21% en su última decisión. En lugar de buscar aumentos adicionales, los reguladores señalaron confianza en que el ciclo de ajuste actual ha establecido la base necesaria para la moderación de la inflación en los próximos trimestres. Los funcionarios creen que el efecto acumulado de las decisiones de tasas está creando ahora condiciones favorables para encauzar el crecimiento de los precios hacia el objetivo oficial del 4%.
**Qué esperar para la tasa de inflación de Rusia**
Andrei Gangan, quien supervisa la política monetaria en el banco central de Rusia, ofreció una orientación sobre las expectativas de inflación, proyectando que la tasa de inflación anual en Rusia se situará en un rango de 9.6% a 9.8%. Esta previsión sugiere que las presiones sobre los precios podrían persistir un poco más de lo inicialmente esperado, aunque la trayectoria implica una desaceleración gradual desde los niveles actuales. La decisión del banco central de mantener las tasas estables refleja una apuesta calculada de que la restricción de la política existente, combinada con la moderación de los precios de las materias primas globales, debería enfriar gradualmente la demanda interna y aliviar las preocupaciones sobre la tasa de inflación durante el próximo año.
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**El Banco Central de Rusia mantiene firme su lucha contra la inflación a medida que los datos de fin de año muestran presiones persistentes en los precios**
Nuevos indicadores económicos de Rusia revelan crecientes presiones inflacionarias de cara a fin de año, con la última instantánea que subraya por qué los responsables de la política han adoptado una postura agresiva. Según el informe semanal del Servicio Federal de Estadísticas de Rusia publicado el miércoles, la tasa de inflación acumulada en lo que va del año en el país se sitúa en 9.5%, muy por encima del objetivo del 4% del banco central. El índice de precios al consumidor semanal subió un 0.33%, lo que sugiere que el impulso de los precios sigue siendo elevado a pesar de meses de ajuste monetario.
**Postura firme del Banco Central**
En una medida que sorprendió a algunos observadores del mercado, el banco central de Rusia optó por mantener su tasa de interés de referencia en el 21% en su última decisión. En lugar de buscar aumentos adicionales, los reguladores señalaron confianza en que el ciclo de ajuste actual ha establecido la base necesaria para la moderación de la inflación en los próximos trimestres. Los funcionarios creen que el efecto acumulado de las decisiones de tasas está creando ahora condiciones favorables para encauzar el crecimiento de los precios hacia el objetivo oficial del 4%.
**Qué esperar para la tasa de inflación de Rusia**
Andrei Gangan, quien supervisa la política monetaria en el banco central de Rusia, ofreció una orientación sobre las expectativas de inflación, proyectando que la tasa de inflación anual en Rusia se situará en un rango de 9.6% a 9.8%. Esta previsión sugiere que las presiones sobre los precios podrían persistir un poco más de lo inicialmente esperado, aunque la trayectoria implica una desaceleración gradual desde los niveles actuales. La decisión del banco central de mantener las tasas estables refleja una apuesta calculada de que la restricción de la política existente, combinada con la moderación de los precios de las materias primas globales, debería enfriar gradualmente la demanda interna y aliviar las preocupaciones sobre la tasa de inflación durante el próximo año.