¡El oro, la plata y las acciones se disparan! Los minoristas toman el protagonismo, la historia de la destrucción financiera en 2026❤️$XAUT ‌En 2026, justo al comenzar el año, los mercados financieros protagonizaron una epopeya: el oro rompió los 5100 dólares por onza, la plata alcanzó los 118 dólares, ¡y el índice S&P 500 subió un 44% desde su mínimo en abril de 2025, alcanzando un nuevo máximo! Esto no es ciencia ficción, es la realidad del oro y la plata. ¿El mercado de acciones, ese monstruo de riesgo, y el oro y la plata, veteranos en refugios seguros, de la mano y volando juntos? ¿No decía la vieja escuela que se enfrentan entre sí? Jaja, no te preocupes, hoy vamos a destapar ese velo misterioso y ver los trucos detrás de todo esto. No te preocupes, no voy a hacerte esperar, con datos sólidos y lógica te llevaré directo al grano. Después de leer esto, verás que el mundo financiero no es tan profundo ni inalcanzable, los minoristas también pueden ser protagonistas y dar la vuelta a los grandes tiburones de Wall Street.



Vamos con una introducción llena de pasión. Imagina que estás frente a tu ordenador, viendo cómo los números en tu cuenta suben sin parar: el ETF de oro se dispara de la noche a la mañana, los contratos de futuros de plata se llenan hasta reventar, y las acciones de IA en el mercado parecen estar en modo turbo. El mercado está en ebullición, algunos gritan “¡La plata va directo a 150 dólares, la demanda industrial explota!” Otros bromean “¿Tasa de alquiler del 7%? Esto no es mercado, ¡es una fiesta de pánico!” Exacto, esta ola de mercado hace que muchos se llenen de adrenalina. Pero, ¿por qué pasa esto? ¿Por qué los activos de riesgo y los activos de refugio suben en sincronía? Vamos a desglosarlo paso a paso, asegurándonos de que cada frase esté respaldada por datos, sin jugar a lo superficial.

Datos del mercado, prueba irrefutable: un aumento conjunto no es un sueño

Retrocedamos a 2025, un año en que los mercados parecían una montaña rusa: en abril, el índice S&P 500 tocó fondo, y luego subió un 44%, rompiendo récords históricos. ¿Y el oro? Tras salir de su volatilidad inicial, a finales de año rompió los 5100 dólares por onza, con un aumento que envidiarían muchos. La plata fue aún más agresiva, subiendo por encima de los 118 dólares, y la tasa de alquiler en los mercados de futuros alcanzó el 7%. ¿Qué significa esto? En pocas palabras, el costo de prestar plata de plata es altísimo, indicando una escasez física que asusta. ¿Las reservas de plata en los almacenes de Comex? Según informes confiables, en 2025, el déficit de demanda industrial fue de varias decenas de miles de toneladas, con la energía solar, los chips de IA y los vehículos eléctricos compitiendo por la plata, sin suficiente oferta, y los precios se dispararon.

¿Y por qué suben todos a la vez? No pienses que es casualidad. Históricamente, este doble movimiento de “riesgo + refugio” no es la primera vez. Después de la crisis financiera 2009-2011, la Reserva Federal inyectó dinero a mansalva, y tanto las acciones como el oro reaccionaron al alza; en 2020-2021, durante la pandemia, el S&P subió como loco, y el oro también se benefició. Los datos hablan: según informes de la Fed, en 2025, la liquidez global inyectada superó los 10 billones de dólares, principalmente por inversiones en infraestructura de IA (que se estima en 3 billones) y en la transición a energías verdes. ¿El resultado? Las acciones se beneficiaron por las ganancias explosivas de las tecnológicas — piensa en esas gigantes de IA, con ingresos trimestrales que crecieron más del 30%, y el FOMO (miedo a perderse algo) de los minoristas, que invirtieron a lo loco.

¿Y el oro y la plata? Ellos no se quedaron atrás. La geopolítica en llamas: tensiones en Oriente Medio, aumento de las fricciones comerciales entre EE. UU. y China, y los inversores en pánico comprando activos de refugio. Los datos de los bancos centrales lo confirman: en 2025, los bancos centrales de países emergentes (como los miembros de BRICS) compraron más de 1000 toneladas de oro, en medio de una ola de desdolarización. La propiedad industrial de la plata también se intensificó: la demanda solar creció un 20%, y la cantidad de plata utilizada en chips para centros de datos de IA se duplicó, mientras las cadenas de suministro enfrentaban cuellos de botella que desordenaron los mercados de futuros. Algunos dicen “esto no es un gráfico de plata, es un reflejo de la confianza en la moneda fiat que se desmorona”, jaja, ¡qué fuerte! Detrás del aumento del 44% del S&P, está la capacidad de las empresas de transmitir inflación: los consumidores pagan, las empresas ganan, y el mercado de acciones se ríe de todo.

Datos aún más sólidos: a finales de 2025, el PER del S&P 500 se acercaba a 30 veces, muy por encima del promedio histórico de 20, ¿alguien dice burbuja? Algunos murmuran “¿esto es una burbuja? Los ricos celebran, los pobres con deudas”. Es cierto, la deuda de los consumidores en EE. UU. alcanzó récords, pero el mercado no se preocupa, las ganancias de las tecnológicas y energéticas impulsan el índice. La tasa de alquiler del 7% en los mercados de plata? Eso es raro en la historia, la última vez que ocurrió fue durante la crisis de la deuda europea en 2011, y los metales preciosos subieron un 50%. La clave de este aumento conjunto está en la inundación de liquidez: la Fed bajó las tasas tres veces, desde el 5% hasta el 3.5%, y el dinero sobraba por todas partes, invadiendo todos los activos.

Profundizando en las causas, la liquidez es el cerebro detrás de todo: ¡el núcleo del aumento conjunto! La Fed, en 2025, siguió imprimiendo dinero a lo loco, y los bancos centrales del mundo hicieron lo mismo. Como resultado, el dinero se convirtió en una inundación que inundó los mercados. A los mercados les encanta: un entorno de tasas bajas hace que pedir prestado para invertir sea barato, y las acciones tecnológicas se valoran en lo más alto. ¿Y el oro y la plata? La inflación, ese monstruo, sigue haciendo de las suyas. En 2025, el IPC subió más del 3%, y la moneda fiduciaria se devaluó, por lo que el dinero inteligente se volcó en activos reales. Los datos no mienten: las entradas en ETFs de oro superaron los 5000 millones de dólares, y las posiciones en futuros de plata alcanzaron récords.

Y la oferta y demanda, ¿qué pasa? La escasez de plata no es un chiste: los informes mineros estiman que en 2025-2026, el déficit global de plata será de 150 millones de onzas, con la demanda solar y de vehículos eléctricos como principales responsables. Algunos predicen que “las acciones de plata pequeña están a punto de recuperar su valor, ¡y despegarán!” En el mercado de acciones, ese 44% de subida del S&P se debe en un 80% a las diez principales empresas, impulsadas por la fiebre de inversión en IA. Pero ojo, no todo es color de rosa: los datos históricos muestran que este tipo de subidas en conjunto suelen ser señales del final de un ciclo alcista. Antes del estallido de la burbuja puntocom en 1999, las acciones y los commodities subieron juntos, y luego… crash.

Las tensiones geopolíticas y la incertidumbre económica aumentan. En 2025, las guerras comerciales se intensificaron, las cadenas de suministro se rompieron, y la demanda industrial de plata explotó. El oro, como cobertura contra el dólar, se benefició con las compras de los bancos centrales, que mantuvieron los precios estables. La conducta de los inversores también fue clave: el FOMO hizo que el dinero fluyera en ambas direcciones. Algunos dicen “el S&P subió un 44%, pero los estadounidenses están ahogados en deudas, ¿esto es una ilusión de prosperidad?” Es una broma, pero los datos son claros: en 2025, la volatilidad del mercado, medida por el VIX, promedió 15, un nivel sorprendentemente bajo, indicando que el mercado estaba demasiado optimista.

¿Burbujas? ¿Cómo los minoristas pueden dar la vuelta?

Jaja, esto me hace reír. La Reserva Federal, esos “maestros de la imprenta”, ¿se van a desmayar de la risa? Quieren controlar la inflación, pero la liquidez ha elevado todos los activos a las nubes. ¿Burbuja en las acciones? Claramente. El PER del S&P 500 en 30 veces, en niveles históricos similares a los de 2021. Pero los metales preciosos, en particular la plata con un alquiler del 7%, tienen una escasez física que no se puede negar. Algunos gritan “¡El Comex va a explotar, la diferencia entre plata física y papel finalmente explotará!” El oro, ¿qué pasa con los 5100 dólares? No es el techo, los bancos centrales siguen acumulando, y en 2026 podrían llegar a 6000.

Esta ola de mercado, los minoristas son los protagonistas. No hagas caso a los analistas de Wall Street que dicen “puede subir o puede bajar”. Te digo la verdad: los metales preciosos son la clave. En 2-3 años, la demanda industrial de plata seguirá creciendo, y superará con creces a las acciones. ¿Las acciones? Riesgo de burbuja, unos pocos gigantes impulsan el índice, y los minoristas que siguen la corriente pueden quedar atrapados. Los datos respaldan esto: en los últimos 10 años, el rendimiento anual de oro en períodos de inflación fue del 10%, pero las acciones son muy volátiles. ¿Qué hacer? Tener un 10-20% en metales preciosos para cubrir riesgos. No compres en la cima, pero aprovecha las caídas para comprar a buen precio.
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