Las actas de la reunión del FOMC de diciembre revelaron que el mayor desafío radica en las profundas diferencias de opinión dentro del comité sobre el momento y la magnitud de los recortes de tasas. Mientras que la mayoría de los responsables consideran que es apropiado realizar más recortes a medida que la inflación disminuye de manera gradual, las opiniones difieren acaloradamente sobre cuándo deben implementarse. Esta incertidumbre ha llevado a que el mercado tenga una fuerte impresión de que la tasa se mantendrá sin cambios en enero de 2026.
Divergencias sobre el momento de los recortes
Según las actas, incluso entre los responsables que apoyaron una reducción de las tasas en esta reunión, algunos señalaron que la decisión está en un “equilibrio delicado”, y que también sería justificable mantener las tasas actuales. Esto simboliza la gran diferencia de opiniones dentro de la Reserva Federal.
Por otro lado, algunos responsables han declarado claramente que “después de este recorte, sería apropiado mantener el rango actual por un tiempo”. Estas discrepancias se reflejaron claramente en las expectativas posteriores a la reunión. La mediana de las predicciones apunta a un recorte de 25 puntos básicos en 2026, pero las estimaciones individuales muestran una distribución muy amplia. El mercado espera al menos dos recortes de tasas durante el próximo año, aunque la cautela de los responsables sugiere que esto podría ser menor.
Dilema entre inflación y empleo
Lo que resulta aún más relevante es la diferencia fundamental en las opiniones sobre qué representa una mayor amenaza para la economía estadounidense: la inflación o el desempleo. Muchos participantes señalaron que una transición a una política más neutral sería efectiva para evitar un deterioro severo en el mercado laboral, reflejando una postura centrada en el empleo.
Sin embargo, al mismo tiempo, varios miembros advirtieron sobre el riesgo de que la inflación se vuelva persistente, y expresaron su preocupación de que continuar con recortes en estas condiciones podría interpretarse como una debilitación del compromiso con el objetivo del 2% de inflación. Este eje de conflicto no es solo una discusión técnica de política, sino que refleja una diferencia fundamental en la evaluación del panorama económico.
Datos contradictorios complican la toma de decisiones
Los datos económicos publicados después de la reunión han complicado aún más la situación, en lugar de resolverla. La tasa de desempleo de noviembre subió al 4.6%, alcanzando su nivel más alto desde 2021. Al mismo tiempo, la inflación de precios al consumidor fue menor a lo esperado. Estos indicadores refuerzan las posiciones a favor de recortes.
Por otro lado, el crecimiento del PIB real en el tercer trimestre fue del 4.3% anualizado, alcanzando su mayor nivel en dos años y demostrando la resistencia de la economía. Estos datos sólidos probablemente reavivarán las preocupaciones inflacionarias entre los miembros que se oponieron a un recorte en diciembre. Debido a que los datos muestran direcciones opuestas, es extremadamente difícil que los responsables lleguen a una conclusión unificada.
La incertidumbre sobre los recortes en 2026 continúa
Debido a que el cierre del gobierno duró desde mediados de octubre hasta casi mediados de noviembre, las autoridades no pudieron acceder a datos económicos habituales. La percepción compartida entre los responsables es que esta brecha de información hace aún más difícil la toma de decisiones políticas.
Como resultado, la Fed ha adoptado una postura de mantener las tasas actuales, pero con una cautela extrema respecto a la próxima acción. El escenario para los ajustes de tasas en 2026 dependerá en gran medida de la calidad y cantidad de nuevos datos, y se espera que la incertidumbre en los mercados persista por un tiempo.
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La encrucijada de la política de tasas de la FRB: ¿mantenerlas o flexibilizarlas?
Las actas de la reunión del FOMC de diciembre revelaron que el mayor desafío radica en las profundas diferencias de opinión dentro del comité sobre el momento y la magnitud de los recortes de tasas. Mientras que la mayoría de los responsables consideran que es apropiado realizar más recortes a medida que la inflación disminuye de manera gradual, las opiniones difieren acaloradamente sobre cuándo deben implementarse. Esta incertidumbre ha llevado a que el mercado tenga una fuerte impresión de que la tasa se mantendrá sin cambios en enero de 2026.
Divergencias sobre el momento de los recortes
Según las actas, incluso entre los responsables que apoyaron una reducción de las tasas en esta reunión, algunos señalaron que la decisión está en un “equilibrio delicado”, y que también sería justificable mantener las tasas actuales. Esto simboliza la gran diferencia de opiniones dentro de la Reserva Federal.
Por otro lado, algunos responsables han declarado claramente que “después de este recorte, sería apropiado mantener el rango actual por un tiempo”. Estas discrepancias se reflejaron claramente en las expectativas posteriores a la reunión. La mediana de las predicciones apunta a un recorte de 25 puntos básicos en 2026, pero las estimaciones individuales muestran una distribución muy amplia. El mercado espera al menos dos recortes de tasas durante el próximo año, aunque la cautela de los responsables sugiere que esto podría ser menor.
Dilema entre inflación y empleo
Lo que resulta aún más relevante es la diferencia fundamental en las opiniones sobre qué representa una mayor amenaza para la economía estadounidense: la inflación o el desempleo. Muchos participantes señalaron que una transición a una política más neutral sería efectiva para evitar un deterioro severo en el mercado laboral, reflejando una postura centrada en el empleo.
Sin embargo, al mismo tiempo, varios miembros advirtieron sobre el riesgo de que la inflación se vuelva persistente, y expresaron su preocupación de que continuar con recortes en estas condiciones podría interpretarse como una debilitación del compromiso con el objetivo del 2% de inflación. Este eje de conflicto no es solo una discusión técnica de política, sino que refleja una diferencia fundamental en la evaluación del panorama económico.
Datos contradictorios complican la toma de decisiones
Los datos económicos publicados después de la reunión han complicado aún más la situación, en lugar de resolverla. La tasa de desempleo de noviembre subió al 4.6%, alcanzando su nivel más alto desde 2021. Al mismo tiempo, la inflación de precios al consumidor fue menor a lo esperado. Estos indicadores refuerzan las posiciones a favor de recortes.
Por otro lado, el crecimiento del PIB real en el tercer trimestre fue del 4.3% anualizado, alcanzando su mayor nivel en dos años y demostrando la resistencia de la economía. Estos datos sólidos probablemente reavivarán las preocupaciones inflacionarias entre los miembros que se oponieron a un recorte en diciembre. Debido a que los datos muestran direcciones opuestas, es extremadamente difícil que los responsables lleguen a una conclusión unificada.
La incertidumbre sobre los recortes en 2026 continúa
Debido a que el cierre del gobierno duró desde mediados de octubre hasta casi mediados de noviembre, las autoridades no pudieron acceder a datos económicos habituales. La percepción compartida entre los responsables es que esta brecha de información hace aún más difícil la toma de decisiones políticas.
Como resultado, la Fed ha adoptado una postura de mantener las tasas actuales, pero con una cautela extrema respecto a la próxima acción. El escenario para los ajustes de tasas en 2026 dependerá en gran medida de la calidad y cantidad de nuevos datos, y se espera que la incertidumbre en los mercados persista por un tiempo.