A principios del otoño de 2025, en una conferencia tecnológica celebrada en la Casa Blanca, se desplegó una escena digna de atención. Mientras los grandes empresarios de Silicon Valley se reunían en torno a una mesa redonda, la figura de Peter Thiel no estaba presente. Sin embargo, todas las personas congregadas allí tenían una profunda conexión con él. El CEO de Figma es un patrocinador de la beca Thiel, y Scale AI es una empresa unicornio criada por Founders Fund, bajo el ala de Thiel. David Sacks, cofundador de PayPal, es el ministro de activos criptográficos en la Casa Blanca. Mark Zuckerberg de Meta fue una de las primeras inversiones de Thiel en Silicon Valley. Palantir es una de las empresas clave en contratos durante la administración Trump. Esta escena simboliza cuán profundamente un inversor y pensador como Peter Thiel ha vinculado la tecnología y la política en Estados Unidos.
Estrategas de la derecha en Silicon Valley—Las raíces de la ideología incrustada por Thiel
Peter Thiel, conocido por cofundar PayPal y acumular una gran fortuna, no es solo un empresario, sino también un estratega ideológico. Su respaldo ideológico se basa en el neoconservadurismo y el libertarianismo, influenciado profundamente por filósofos como René Girard y Leo Strauss. Thiel busca eliminar las barreras regulatorias a través de la innovación tecnológica y tiene una visión a largo plazo para revitalizar la civilización occidental.
En 1987, siendo estudiante en Stanford, fundó la publicación “Stanford Review”. Este medio no era solo una revista universitaria, sino que funcionó como una fortaleza ideológica de derecha frente a la izquierda en Silicon Valley y en la universidad. A través de esta publicación, construyó una red de contactos que posteriormente sentó las bases de la conocida “PayPal Mafia”. Además, en 1992, Thiel y David Sacks coescribieron “El mito de la diversidad”, donde argumentan que la ideología puede tener prioridad sobre los productos o el dinero. Desde sus primeros pasos, la visión de Thiel fue clara: integrar tecnología y política para construir una nueva estructura de poder que proteja la civilización occidental.
La influencia de Thiel no se limita a su época en Stanford. A lo largo de los años, ha cultivado y mantenido una red de apoyos clave. La beca Thiel, fundada en 2010, apoya a quienes abandonan la universidad y también funciona como un mecanismo para descubrir y formar futuros líderes tecnológicos. Entre sus patrocinadores se encuentran Dylan Field, CEO de Figma, y Vitalik Buterin, creador de Ethereum.
La fusión de inversión e ideología—De PayPal a Founders Fund
En 1996, Thiel fundó Thiel Capital Management, recaudando aproximadamente un millón de dólares de familiares y amigos. Poco después, en 1998, nació Confinity, una empresa de pagos digitales. En colaboración con Max Levchin, Thiel vio el potencial de las monedas digitales. En ese momento, el dólar en internet aún estaba en una fase inicial de comercialización, y las tarjetas de crédito dominaban los pagos sin efectivo. Sin embargo, Thiel percibió la posibilidad de crear una nueva infraestructura financiera a través de la regulación, enfocándose en los pagos transfronterizos necesarios para la industria del juego, y en 1999 lanzaron oficialmente PayPal.
PayPal simbolizó la libertad de envío de dinero para los estadounidenses y sirvió como medio para evitar la inflación en todo el mundo. Tras su salida a bolsa en 2002 y su adquisición por eBay por 1.500 millones de dólares, la fortuna personal de Thiel alcanzó los 55 millones de dólares. Con solo 35 años, Thiel no solo logró la libertad económica, sino que también intensificó sus inversiones en la siguiente etapa.
Su estrategia de inversión se volvió no solo lucrativa, sino también ideológicamente motivada. En 2003, fundó Palantir, una empresa que desarrolla sistemas de análisis de datos masivos para la lucha contra el terrorismo. Sus principales clientes son la CIA y las agencias de seguridad, lo que profundizó la presencia de Thiel en la industria de seguridad gubernamental. En 2004, invirtió 50.000 dólares en Facebook, adquiriendo un 10.2% de las acciones. Esta inversión no fue solo una decisión comercial, sino que se basó en la convicción de que la tecnología sería la infraestructura del mundo.
En 2005, fundó Founders Fund, cuya filosofía de gestión se convirtió en un pilar de su pensamiento. El objetivo de este fondo de capital riesgo no era solo obtener beneficios, sino crear tecnologías duraderas como la inteligencia artificial y las criptomonedas, que contribuyen a la evolución de la civilización humana. Thiel ha criticado en varias ocasiones la superficialidad de la innovación en Silicon Valley, diciendo: “La gente quería autos voladores, pero lo que consiguió fue 140 caracteres”.
La infiltración de la tecnología en la política de Washington
La participación política de Thiel se intensificó en 2016 con las elecciones presidenciales. En medio de la mayoría de Silicon Valley, que apoyaba a los demócratas, Thiel decidió invertir en Donald Trump. Esta decisión no fue solo una apuesta política, sino la ejecución de un plan que llevaba 15 años gestándose. Lo notable es que, incluso tras la derrota de Trump en 2020, el apoyo y las inversiones de Thiel permanecieron firmes, y continuaron en preparación para las elecciones de 2024.
Una estrategia aún más importante fue el apoyo y desarrollo de JD Vance. Vance, una figura que Thiel ha mantenido en su red durante años, fue nombrado vicepresidente en la administración Trump en enero de 2025. Esto significa que las fuerzas tecnológicas de Silicon Valley han penetrado directamente en el núcleo del poder en Washington.
La estrategia de red de Thiel ha transformado fundamentalmente la dinámica entre la Costa Este y la Costa Oeste. Tradicionalmente, la élite tecnológica dominaba en la Costa Oeste, mientras que Wall Street y las élites financieras y políticas controlaban la Costa Este. Cuando los negocios crecían, los empresarios debían participar en la política de Washington. Sin embargo, Thiel promovió la integración de tecnología y finanzas. Con el aumento del poder de las criptomonedas y la inteligencia artificial, las élites financieras tradicionales de Wall Street se han ido desplazando, y las empresas tecnológicas de derecha comienzan a dominar la política y economía de Estados Unidos y del mundo.
La filosofía de Thiel: ideales de la antigua Grecia y aceleracionismo moderno
En lo más profundo del pensamiento de Thiel hay una idealización de la antigua Grecia. Según Leo Strauss, uno de sus influencias, la forma de gobierno más ideal es la del “rey filósofo”, y el modelo de las ciudades-estado refleja la esencia de la civilización occidental. Thiel busca fusionar estos ideales antiguos con la tecnología moderna. Para que Occidente vuelva a ser grande, es imprescindible eliminar las barreras regulatorias y acelerar la innovación tecnológica, lo cual guiará a la humanidad hacia un estado ideal inspirado en la Grecia clásica.
La teoría de Girard de que “el deseo surge de la imitación de otros” está en la base de la estrategia de inversión de Thiel. No solo busca maximizar beneficios, sino que apoya a líderes tecnológicos bajo la meta de sostener la supervivencia de la civilización occidental. Como homosexual, Thiel ha luchado por derechos civiles y legales, pero su objetivo final es recrear en la modernidad el modelo de las ciudades-estado de la antigua Grecia, gobernadas por un “rey filósofo”.
El aceleracionismo (e/acc) es una herramienta para materializar su visión a largo plazo. A través de la aceleración del progreso tecnológico y la ruptura de regulaciones y sistemas tradicionales, busca la revitalización de Occidente. Este enfoque tiene similitudes con la “largo plazo” de Elon Musk: no solo beneficios inmediatos, sino una aceleración desesperada hacia el futuro de la humanidad.
Conclusión: El constructor del imperio tecnológico occidental
Desde la fundación de Stanford Review hasta la recuperación de Trump en la Casa Blanca, Thiel ha sembrado en Silicon Valley un pensamiento neoconservador y ha insertado en el poder político de Washington a Vance y Trump como una doble protección. Esto no es solo una inversión política, sino un cambio profundo en la política estadounidense, en el que la élite tecnológica reemplaza a la élite financiera tradicional.
El poder de Thiel no se limita al éxito individual. Ha organizado una red de profesionales en criptomonedas, fintech y AI, y en 2026 estas fuerzas están penetrando firmemente en la política y economía de EE.UU. La idea de Thiel de “revolucionar la grandeza de Occidente” ya no es solo un ideal, sino que comienza a tomar forma en cambios políticos reales. Su estrategia de 15 años ha llevado a la élite tecnológica de Silicon Valley a las entrañas del poder en Washington, transformando el capitalismo financiero en un capitalismo tecnológico.
El núcleo de esta transformación radica en un cambio en la estructura del poder estatal. La antigua orden financiera está siendo reemplazada por una nueva que combina tecnología e ideología, formando un nuevo orden mundial. La presencia de un estratega como Thiel simboliza cuán profundo ha sido este cambio de época.
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Estrategia de 15 años del estratega de Silicon Valley Peter Thiel: la construcción del imperio tecnológico occidental y el cambio político
A principios del otoño de 2025, en una conferencia tecnológica celebrada en la Casa Blanca, se desplegó una escena digna de atención. Mientras los grandes empresarios de Silicon Valley se reunían en torno a una mesa redonda, la figura de Peter Thiel no estaba presente. Sin embargo, todas las personas congregadas allí tenían una profunda conexión con él. El CEO de Figma es un patrocinador de la beca Thiel, y Scale AI es una empresa unicornio criada por Founders Fund, bajo el ala de Thiel. David Sacks, cofundador de PayPal, es el ministro de activos criptográficos en la Casa Blanca. Mark Zuckerberg de Meta fue una de las primeras inversiones de Thiel en Silicon Valley. Palantir es una de las empresas clave en contratos durante la administración Trump. Esta escena simboliza cuán profundamente un inversor y pensador como Peter Thiel ha vinculado la tecnología y la política en Estados Unidos.
Estrategas de la derecha en Silicon Valley—Las raíces de la ideología incrustada por Thiel
Peter Thiel, conocido por cofundar PayPal y acumular una gran fortuna, no es solo un empresario, sino también un estratega ideológico. Su respaldo ideológico se basa en el neoconservadurismo y el libertarianismo, influenciado profundamente por filósofos como René Girard y Leo Strauss. Thiel busca eliminar las barreras regulatorias a través de la innovación tecnológica y tiene una visión a largo plazo para revitalizar la civilización occidental.
En 1987, siendo estudiante en Stanford, fundó la publicación “Stanford Review”. Este medio no era solo una revista universitaria, sino que funcionó como una fortaleza ideológica de derecha frente a la izquierda en Silicon Valley y en la universidad. A través de esta publicación, construyó una red de contactos que posteriormente sentó las bases de la conocida “PayPal Mafia”. Además, en 1992, Thiel y David Sacks coescribieron “El mito de la diversidad”, donde argumentan que la ideología puede tener prioridad sobre los productos o el dinero. Desde sus primeros pasos, la visión de Thiel fue clara: integrar tecnología y política para construir una nueva estructura de poder que proteja la civilización occidental.
La influencia de Thiel no se limita a su época en Stanford. A lo largo de los años, ha cultivado y mantenido una red de apoyos clave. La beca Thiel, fundada en 2010, apoya a quienes abandonan la universidad y también funciona como un mecanismo para descubrir y formar futuros líderes tecnológicos. Entre sus patrocinadores se encuentran Dylan Field, CEO de Figma, y Vitalik Buterin, creador de Ethereum.
La fusión de inversión e ideología—De PayPal a Founders Fund
En 1996, Thiel fundó Thiel Capital Management, recaudando aproximadamente un millón de dólares de familiares y amigos. Poco después, en 1998, nació Confinity, una empresa de pagos digitales. En colaboración con Max Levchin, Thiel vio el potencial de las monedas digitales. En ese momento, el dólar en internet aún estaba en una fase inicial de comercialización, y las tarjetas de crédito dominaban los pagos sin efectivo. Sin embargo, Thiel percibió la posibilidad de crear una nueva infraestructura financiera a través de la regulación, enfocándose en los pagos transfronterizos necesarios para la industria del juego, y en 1999 lanzaron oficialmente PayPal.
PayPal simbolizó la libertad de envío de dinero para los estadounidenses y sirvió como medio para evitar la inflación en todo el mundo. Tras su salida a bolsa en 2002 y su adquisición por eBay por 1.500 millones de dólares, la fortuna personal de Thiel alcanzó los 55 millones de dólares. Con solo 35 años, Thiel no solo logró la libertad económica, sino que también intensificó sus inversiones en la siguiente etapa.
Su estrategia de inversión se volvió no solo lucrativa, sino también ideológicamente motivada. En 2003, fundó Palantir, una empresa que desarrolla sistemas de análisis de datos masivos para la lucha contra el terrorismo. Sus principales clientes son la CIA y las agencias de seguridad, lo que profundizó la presencia de Thiel en la industria de seguridad gubernamental. En 2004, invirtió 50.000 dólares en Facebook, adquiriendo un 10.2% de las acciones. Esta inversión no fue solo una decisión comercial, sino que se basó en la convicción de que la tecnología sería la infraestructura del mundo.
En 2005, fundó Founders Fund, cuya filosofía de gestión se convirtió en un pilar de su pensamiento. El objetivo de este fondo de capital riesgo no era solo obtener beneficios, sino crear tecnologías duraderas como la inteligencia artificial y las criptomonedas, que contribuyen a la evolución de la civilización humana. Thiel ha criticado en varias ocasiones la superficialidad de la innovación en Silicon Valley, diciendo: “La gente quería autos voladores, pero lo que consiguió fue 140 caracteres”.
La infiltración de la tecnología en la política de Washington
La participación política de Thiel se intensificó en 2016 con las elecciones presidenciales. En medio de la mayoría de Silicon Valley, que apoyaba a los demócratas, Thiel decidió invertir en Donald Trump. Esta decisión no fue solo una apuesta política, sino la ejecución de un plan que llevaba 15 años gestándose. Lo notable es que, incluso tras la derrota de Trump en 2020, el apoyo y las inversiones de Thiel permanecieron firmes, y continuaron en preparación para las elecciones de 2024.
Una estrategia aún más importante fue el apoyo y desarrollo de JD Vance. Vance, una figura que Thiel ha mantenido en su red durante años, fue nombrado vicepresidente en la administración Trump en enero de 2025. Esto significa que las fuerzas tecnológicas de Silicon Valley han penetrado directamente en el núcleo del poder en Washington.
La estrategia de red de Thiel ha transformado fundamentalmente la dinámica entre la Costa Este y la Costa Oeste. Tradicionalmente, la élite tecnológica dominaba en la Costa Oeste, mientras que Wall Street y las élites financieras y políticas controlaban la Costa Este. Cuando los negocios crecían, los empresarios debían participar en la política de Washington. Sin embargo, Thiel promovió la integración de tecnología y finanzas. Con el aumento del poder de las criptomonedas y la inteligencia artificial, las élites financieras tradicionales de Wall Street se han ido desplazando, y las empresas tecnológicas de derecha comienzan a dominar la política y economía de Estados Unidos y del mundo.
La filosofía de Thiel: ideales de la antigua Grecia y aceleracionismo moderno
En lo más profundo del pensamiento de Thiel hay una idealización de la antigua Grecia. Según Leo Strauss, uno de sus influencias, la forma de gobierno más ideal es la del “rey filósofo”, y el modelo de las ciudades-estado refleja la esencia de la civilización occidental. Thiel busca fusionar estos ideales antiguos con la tecnología moderna. Para que Occidente vuelva a ser grande, es imprescindible eliminar las barreras regulatorias y acelerar la innovación tecnológica, lo cual guiará a la humanidad hacia un estado ideal inspirado en la Grecia clásica.
La teoría de Girard de que “el deseo surge de la imitación de otros” está en la base de la estrategia de inversión de Thiel. No solo busca maximizar beneficios, sino que apoya a líderes tecnológicos bajo la meta de sostener la supervivencia de la civilización occidental. Como homosexual, Thiel ha luchado por derechos civiles y legales, pero su objetivo final es recrear en la modernidad el modelo de las ciudades-estado de la antigua Grecia, gobernadas por un “rey filósofo”.
El aceleracionismo (e/acc) es una herramienta para materializar su visión a largo plazo. A través de la aceleración del progreso tecnológico y la ruptura de regulaciones y sistemas tradicionales, busca la revitalización de Occidente. Este enfoque tiene similitudes con la “largo plazo” de Elon Musk: no solo beneficios inmediatos, sino una aceleración desesperada hacia el futuro de la humanidad.
Conclusión: El constructor del imperio tecnológico occidental
Desde la fundación de Stanford Review hasta la recuperación de Trump en la Casa Blanca, Thiel ha sembrado en Silicon Valley un pensamiento neoconservador y ha insertado en el poder político de Washington a Vance y Trump como una doble protección. Esto no es solo una inversión política, sino un cambio profundo en la política estadounidense, en el que la élite tecnológica reemplaza a la élite financiera tradicional.
El poder de Thiel no se limita al éxito individual. Ha organizado una red de profesionales en criptomonedas, fintech y AI, y en 2026 estas fuerzas están penetrando firmemente en la política y economía de EE.UU. La idea de Thiel de “revolucionar la grandeza de Occidente” ya no es solo un ideal, sino que comienza a tomar forma en cambios políticos reales. Su estrategia de 15 años ha llevado a la élite tecnológica de Silicon Valley a las entrañas del poder en Washington, transformando el capitalismo financiero en un capitalismo tecnológico.
El núcleo de esta transformación radica en un cambio en la estructura del poder estatal. La antigua orden financiera está siendo reemplazada por una nueva que combina tecnología e ideología, formando un nuevo orden mundial. La presencia de un estratega como Thiel simboliza cuán profundo ha sido este cambio de época.