El precio del oro en 20 años: el informe que predice $8,900 en agosto de 2030 revela la verdad sobre la inversión

El último informe de inversión en oro titulado “In Gold We Trust” publicado por Incrementum presenta predicciones impactantes sobre el mercado del oro en 20 años. La escenario optimista de que el precio del oro podría subir hasta 8,900 dólares para finales de 2030 refleja claramente las condiciones actuales del mercado y las tendencias macroeconómicas a largo plazo. Ya en 2026, contamos con suficiente información para evaluar qué tan realista es esta predicción.

Mercado del oro a 20 años vista: la fase alcista aún está en sus comienzos

Desde la perspectiva de la teoría de Dow, un mercado alcista pasa por tres fases. La fase de acumulación, donde el capital se reúne silenciosamente; la fase de participación general, en la que los inversores comunes entran en escena; y la fase de euforia, donde la especulación alcanza su punto máximo. Actualmente, el mercado del oro se encuentra en la segunda fase, justo en medio de la participación de los inversores comunes.

En esta etapa, se observan características típicas: una cobertura mediática cada vez más positiva, un aumento en las operaciones especulativas, la introducción de nuevos productos de inversión y revisiones al alza en las expectativas del mercado—precisamente así es la situación. En los últimos cinco años, el precio del oro ha subido un 92%, mientras que la capacidad adquisitiva del dólar estadounidense ha caído un 50%. Esto no es solo un aumento numérico, sino una pérdida sustancial del valor intrínseco de la moneda.

El pronóstico de “la década dorada” que el informe hizo en 2020 también está comenzando a cumplirse. La tendencia actual del precio del oro se acerca casi en línea con el escenario de inflación, y se mantiene en niveles mucho más altos que los escenarios básicos tradicionales. El año pasado, se registraron 43 máximos históricos en dólares, en comparación con los 57 de 1979, en un ritmo similar.

La verdad revelada por el gráfico del precio del oro: múltiples factores de soporte

Varios factores macroeconómicos de gran potencia sustentan la predicción de que el oro alcanzará los 8,900 dólares en 20 años.

Reconfiguración del sistema monetario global

Como indica el artículo “Breton Woods III” de Zoltán Pozsar, el orden internacional está cambiando drásticamente. Desde la era respaldada por oro, pasando por el sistema dependiente de bonos del Tesoro de EE. UU., hasta la transición hacia un sistema multipolar respaldado por oro y commodities. En este proceso, las tres ventajas clave del oro se vuelven evidentes:

Primero, el oro es un activo neutral, no perteneciente a ningún país o fuerza política, y funciona como un elemento de integración en un mundo cada vez más multipolar. Segundo, el oro no tiene riesgo de contraparte y puede ser almacenado en cada país para evitar riesgos de confiscación. Tercero, el oro es altamente líquido; investigaciones de la London Bullion Market Association confirman que su liquidez supera a la de los bonos del Estado.

Frenética compra de oro por parte de los bancos centrales

Desde 2009, los bancos centrales han mantenido un superávit neto en compras de oro, acelerando desde 2022. Han logrado una “triple corona” al añadir más de 1,000 toneladas de oro en tres años consecutivos. Para 2025, las reservas mundiales de oro alcanzarán las 36,252 toneladas.

De particular interés es el aumento en la proporción de oro en las reservas de divisas nacionales, que en 2025 llega al 22%, el nivel más alto desde 1997. En comparación con el pico histórico de más del 70% en los años 80, todavía hay margen para subir, lo que indica potencial de crecimiento.

Los bancos centrales asiáticos lideran estas compras, pero en 2024, Polonia se convirtió en el mayor comprador. Según análisis de Goldman Sachs, China continuará comprando cerca de 500 toneladas anuales, lo que representa casi la mitad de las compras totales de bancos centrales en los últimos tres años.

La expansión de la oferta monetaria impulsa el precio del oro

Desde 1900, la población de EE. UU. se ha multiplicado por 4.5, mientras que la oferta monetaria M2 se ha expandido en 2,333 veces. Como resultado, la oferta monetaria per cápita ha aumentado más de 500 veces. El informe compara esto con “atletas con esteroides”, sugiriendo que el crecimiento aparente oculta vulnerabilidades estructurales.

La oferta monetaria de los países del G20 crece a una tasa media del 7.4% anual, revirtiendo tres años de contracción y entrando en una fase de expansión. Esta inflación monetaria será un factor principal en la tendencia a largo plazo del precio del oro y en la formación del mercado en 20 años.

Estrategia de inversión actual para prepararse en 20 años

La asignación tradicional de 60% en acciones y 40% en bonos está perdiendo efectividad. La propuesta del informe es una nueva distribución:

45% en acciones, 15% en bonos, 15% en oro como activo seguro, 10% en oro de rendimiento, 10% en commodities y 5% en Bitcoin. Esta reestructuración responde a la pérdida de confianza en los bonos y otros activos tradicionales.

El concepto de “oro de rendimiento” es clave. Incluye activos como plata, acciones mineras y commodities, que en las recientes fases alcistas han mostrado un potencial de subida significativo. Históricamente, en los años 70 y 2000, el oro lideró las subidas, seguidas por la plata y las acciones mineras. Actualmente, este mecanismo de seguimiento aún no funciona plenamente.

La lectura del valor teórico desde el gráfico de oro “en sombra”

El concepto de “precio del oro en sombra” indica el precio teórico del oro si la oferta monetaria de cada país estuviera completamente respaldada por oro. Durante la era del acuerdo de Bretton Woods, este método se utilizaba en cálculos.

Con la oferta monetaria actual, para que la base monetaria de EE. UU. (M0) esté completamente respaldada por oro, el precio del oro debería alcanzar los 21,416 dólares. Para M2, serían necesarios 82,223 dólares. En la zona euro, con M0, equivaldría a unos 13,500 euros, y en M2, requeriría precios extremadamente altos.

Históricamente, un respaldo del 40% era estándar. La Ley de la Reserva Federal de 1914 estableció ese nivel, lo que implicaba un precio del oro de 8,566 dólares para respaldo completo. Entre 1945 y 1971, se requería un respaldo del 25%, y el precio sombra actual es de 5,354 dólares.

Actualmente, la proporción de oro en la base monetaria de EE. UU. es solo del 14.5%, lo que significa que 14.5 centavos de cada dólar están respaldados por oro, y el resto, el 85.5%, es valor nominal. En los años 2000, esta proporción subió del 10.8% al 29.7%, y para alcanzar niveles similares, el precio del oro debería casi duplicarse, superando los 6,000 dólares.

Comparado con el récord del 131% en 1980, la estabilidad actual es notable. Si se ajustara a los niveles de 1980, el precio del oro habría llegado a unos 30,000 dólares.

Análisis de escenarios hasta 2030: la bifurcación entre escenario base e inflación

El modelo de precio del oro de Incrementum presenta dos escenarios:

Escenario base: para finales de 2030, el precio del oro sería de aproximadamente 4,800 dólares. La meta intermedia para 2025 era de 2,942 dólares.

Escenario de inflación: para finales de 2030, el precio del oro alcanzaría aproximadamente 8,900 dólares. La meta intermedia para 2025 era de 4,080 dólares.

A enero de 2026, el precio del oro ya supera la meta de 2025 en el escenario base. El informe señala que, en los próximos cinco años, la tasa de inflación determinará si en 2030 el precio del oro se sitúa en un punto intermedio entre ambos escenarios.

Riesgos inflacionarios y factores geopolíticos: la incertidumbre en 20 años

No se puede descartar una segunda ola de inflación similar a la de los años 70. La tendencia actual, comparada con esa década, muestra muchas similitudes.

A corto plazo, se espera que la caída en los precios del petróleo y otros factores mantengan una tendencia deflacionaria. La apreciación del dólar frente a las monedas de países desarrollados también refuerza estos efectos.

Sin embargo, las políticas para responder a recesiones y turbulencias del mercado pueden volverse altamente inflacionarias. La implementación de controles de curvas de rendimiento, nuevas rondas de flexibilización cuantitativa, políticas de represión financiera, estímulos fiscales adicionales, e incluso medidas como MMT o dinero helicóptero, podrían ser consideradas.

Históricamente, en entornos de estanflación, el oro ha tenido un rendimiento destacado. Durante la stagflación de los 70, el crecimiento real anual compuesto del oro fue del 32.8%, la plata creció un 33.1% y las acciones mineras un 21.2%.

Mercado del oro en 2030: factores de riesgo y fases de ajuste

A corto plazo, existen múltiples riesgos. Si las compras de oro por parte de los bancos centrales disminuyen por debajo de las expectativas, el ritmo actual de aproximadamente 250 toneladas por trimestre podría reducirse. La reducción rápida de posiciones por parte de los especuladores también presionaría el mercado.

Un acuerdo en el conflicto de Ucrania, una reducción de las tensiones en Oriente Medio, o la resolución de las tensiones comerciales entre EE. UU. y China, podrían reducir las primas asociadas. Si la economía estadounidense se mantiene más fuerte de lo esperado, la Reserva Federal podría subir las tasas de interés.

No se debe olvidar que el mercado también puede estar sobrecalentado y en euforia, con riesgos de corrección. El dólar también podría experimentar una recuperación a corto plazo, lo que representaría un riesgo de caída.

El informe sugiere que en el corto plazo, el precio del oro podría ajustarse a unos 2,800 dólares o mantenerse lateral, sin afectar la tendencia alcista a largo plazo. Este proceso puede considerarse como una estabilización que fortalece la fase alcista.

La coexistencia de Bitcoin y oro: una nueva relación hacia 2030

Bitcoin puede beneficiarse de la reconfiguración geopolítica. Como activo digital descentralizado, su independencia y capacidad de pagos transfronterizos complementan las limitaciones de las monedas tradicionales. La aprobación de la ley de reserva de Bitcoin en EE. UU. marca el inicio de una competencia por la “criptomoneda de estado”, o “oro digital”.

Para 2025, el valor de mercado del oro extraído fue de aproximadamente 23 billones de dólares. La capitalización de mercado de Bitcoin es de unos 1.9 billones, aproximadamente el 8% del oro.

El informe indica que, para 2030, Bitcoin podría alcanzar el 50% de la capitalización del oro. Si el precio del oro se mantiene en torno a 4,800 dólares, Bitcoin tendría que subir a unos 900,000 dólares. Aunque ambicioso, considerando el rendimiento pasado de ambos activos, no es incoherente.

El informe también señala que la “competencia” entre oro y Bitcoin no tiene por qué ser negativa. La combinación ajustada al riesgo de ambos activos puede ofrecer mejores resultados que invertir en uno solo. “Oro para estabilidad, Bitcoin para convexidad”—este principio permanece intacto.

Factores de riesgo hasta 2030: cómo gestionar las correcciones a corto plazo

El proceso de recuperación del oro en las carteras no será lineal. En las fases bajistas del mercado, el oro ha mostrado un rendimiento superior en 15 de 16 recesiones desde 1929 hasta 2025, con un rendimiento relativo promedio del +42.55%.

Las fases alcistas suelen experimentar correcciones del 20% al 40%. La volatilidad observada desde abril sugiere que estas correcciones pueden ocurrir, pero también que el mercado se recupera rápidamente y alcanza nuevos máximos. La plata y las acciones mineras tienden a experimentar correcciones mayores, por lo que los inversores deben mantener estrategias de gestión de riesgo coherentes.

Conclusión: el oro seguirá siendo un ancla de confianza en 20 años

La principal conclusión del informe es que la fase alcista actual del oro no ha terminado, sino que está en plena participación de inversores comunes. El oro está transformándose de un vestigio del pasado a un activo central en las carteras.

El precio del oro en 20 años, alcanzando los 8,900 dólares, dependerá de las tendencias de inflación y de los procesos de reconfiguración política y económica globales. Sin embargo, la tendencia a largo plazo está respaldada por múltiples pilares sólidos.

La reconfiguración inevitable del sistema financiero y monetario mundial, las tendencias inflacionarias de gobiernos y bancos centrales, el auge de economías asiáticas con afinidad por el oro, y la salida de capital de activos en dólares, todos empujan hacia una subida del precio del oro.

En un contexto de pérdida de confianza en los sistemas monetarios existentes, el oro puede recuperar su posición como “activo de pago supranacional”. No como una herramienta de poder político, sino como una base neutral, sin deuda y confiable.

El papel del oro en 2030 estará estrechamente ligado a las decisiones de inversión actuales, que a su vez dependen de la comprensión profunda del sistema mundial. La estrategia de inversión en oro para 20 años comienza con una comprensión profunda del sistema global actual.

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