La publicación de Incrementum, el informe “In Gold We Trust” 2025, ofrece indicios sumamente importantes sobre las perspectivas del precio del oro en los próximos 20 años. Este escenario, que no se limita a un análisis de mercado a corto plazo, sino que traza una gráfica del precio del oro a largo plazo desde 2026 hasta 2046, revela qué papel jugará el oro en medio de una gran reconfiguración del orden financiero mundial.
Actualmente, el mercado del oro está dejando atrás su posición como simple mercancía y comienza a ser reconocido como la última línea de defensa frente a la inestabilidad de la economía global. El nivel que alcanzará el precio del oro en 20 años será un criterio de decisión sumamente importante para la construcción de carteras de inversión.
De la periferia al núcleo: un punto de inflexión histórico en el mercado del oro
Antes, el oro era considerado un activo seguro obsoleto, con bajos rendimientos. Sin embargo, al observar el gráfico de 20 años del precio del oro, queda claro cuán contradictoria era esa percepción.
Según la teoría de Dow, un mercado alcista se compone de tres fases: acumulación, participación general de inversores y euforia. Actualmente, el mercado del oro se encuentra en la segunda fase, la de “participación general de inversores”. Características de esta fase incluyen una cobertura mediática cada vez más optimista, un aumento en el interés especulativo y en el volumen de operaciones, y la aparición de nuevos productos financieros.
En los últimos cinco años, el precio del oro ha subido un 92%, lo que no solo representa una subida de mercado, sino también una reevaluación estructural del valor. Durante ese mismo período, el poder adquisitivo real del dólar estadounidense cayó cerca del 50%, mientras que el valor del oro aumentó de manera significativa en relación con él.
La predicción de “La década del oro” de 2020 sugiere que la tendencia actual del precio del oro está alineada con un escenario inflacionario. Además, esta tendencia alcista podría acelerarse aún más en los próximos 20 años. El hecho de que el oro haya alcanzado récords históricos en dólares estadounidenses en 2022 y que continúe rompiendo máximos en 2023 simboliza un “cambio de paradigma” en el mercado del oro.
Camino a los 8,900 dólares a finales de 2030 y la visión de los próximos 20 años
El escenario de Incrementum presenta dos escenarios: uno base y otro de alta inflación. En el escenario base, se espera que el precio del oro alcance aproximadamente 4,800 dólares para finales de 2030, mientras que en el escenario de alta inflación, podría llegar a 8,900 dólares.
La existencia de estos dos escenarios indica que, en cualquier entorno económico, hay potencial de alza para el precio del oro en los próximos 20 años. Actualmente, el precio del oro ya supera la meta a medio plazo de 2,942 dólares en el escenario base para 2025, y dependiendo de la evolución de la inflación, es probable que en la segunda mitad de los años 2030 y hasta 2046, el precio del oro alcance o supere el valor medio de estos dos escenarios.
A corto plazo, entre 2025 y 2027, el precio del oro podría experimentar una ligera corrección. Históricamente, en mercados alcistas, las correcciones del 20% al 40% son comunes, y una caída temporal a niveles de 2,800 dólares debe considerarse posible. Sin embargo, esta corrección no amenaza la tendencia alcista a largo plazo, sino que debe entenderse como parte del proceso de estabilización de la cartera.
La compra de oro por parte de los bancos centrales: una tendencia acelerada en 20 años
La demanda de oro por parte de los bancos centrales ha mostrado características destacadas en los últimos 20 años. Desde 2009, los bancos centrales del mundo han mantenido un saldo neto de compras de oro, tendencia que se aceleró significativamente tras la congelación de las reservas extranjeras de Rusia en febrero de 2022.
En los últimos tres años, las compras anuales de oro por parte de los bancos centrales han superado las 1,000 toneladas, logrando un “hat trick”. Según la encuesta de la World Gold Council, en febrero de 2025, las reservas totales de oro en el mundo alcanzaron las 36,252 toneladas, representando un 22% de las reservas internacionales, el nivel más alto desde 1997.
Especial atención merece el hecho de que la mayor parte de estas compras provienen de bancos centrales asiáticos. En el ranking de países compradores en 2024, Polonia fue el mayor, pero la estrategia de compra a largo plazo de China es sumamente estratégica. Según cálculos de Goldman Sachs, China continuará comprando aproximadamente 40 toneladas de oro mensualmente, lo que equivale a unas 500 toneladas anuales, casi la mitad de la demanda total de los bancos centrales en los últimos tres años.
Esta tendencia de compras continuas por parte de los bancos centrales probablemente persistirá durante al menos 10 a 20 años. La tendencia de que los países almacenen oro en sus propias reservas para evitar riesgos de confiscación de activos financieros nacionales se fortalecerá aún más.
Presiones estructurales sobre la inflación y la oferta monetaria
Para entender la tendencia alcista del precio del oro a largo plazo, es imprescindible considerar la expansión de la oferta monetaria. Desde 1900, la población de EE. UU. creció de 76 millones a 342 millones, un aumento de 4.5 veces, mientras que la oferta monetaria M2 se expandió de 9 mil millones a 21 billones de dólares, un aumento de 2,333 veces. Esto implica un incremento per cápita de más de 500 veces.
El informe compara este fenómeno con “una atleta dopada con esteroides que aumenta su musculatura”. Aunque puede parecer impresionante, estructuralmente es muy frágil. En los países del G20, la oferta monetaria crece a una tasa media anual del 7.4%, y tras tres años de contracción, vuelve a mostrar una tendencia de crecimiento.
De cara a los próximos 20 años, es probable que los gobiernos y bancos centrales mantengan una postura de política inflacionaria. La recesión y las caídas en los mercados de capital pueden tener efectos temporales deflacionarios, pero la respuesta de los gobiernos será inevitablemente inflacionaria. La implementación de controles de la curva de rendimiento, flexibilización cuantitativa, represión financiera, estímulos fiscales adicionales e incluso MMT acelerarán esta tendencia. La expansión de la oferta monetaria seguirá siendo el principal factor estructural que impulse el precio del oro al alza.
Nueva cartera 60/40: asignación de activos para 20 años vista
La tradicional cartera 60% en acciones y 40% en bonos ya no resulta óptima en el entorno actual. La nueva cartera propuesta por Incrementum sugiere la siguiente distribución:
Acciones: 45%
Bonos: 15%
Oro como activo seguro: 15%
Oro de rendimiento (plata, acciones mineras, etc.): 10%
Commodities: 10%
Bitcoin: 5%
Esta nueva asignación refleja la pérdida de confianza en los activos tradicionales considerados seguros (como los bonos soberanos). La disminución en la credibilidad de bonos estadounidenses y alemanes, por ejemplo, hace que el papel del oro sea aún más importante.
Un punto interesante es la distinción entre “oro como clase de activo” y “oro como activo seguro”. El oro de rendimiento, que incluye plata, acciones mineras y otros commodities, puede ofrecer en los próximos años y hasta 2046 retornos superiores a los del oro convencional. Esta estrategia de múltiples capas en el oro puede lograr un equilibrio entre estabilidad y crecimiento en la cartera.
Reconfiguración geopolítica y la era Bretton Woods III
La situación geopolítica mundial se reconfigura aceleradamente, creando un entorno muy favorable para el oro. Como sugiere el documento “Bretton Woods III” del economista Zoltán Pozsar, actualmente estamos en una transición desde la primera era respaldada por oro, pasando por la segunda basada en la confianza en el dólar, hacia una tercera era respaldada por monedas externas (oro y otros commodities).
Como ancla de este nuevo orden monetario, el oro tiene tres ventajas principales: en primer lugar, es neutral y no pertenece a ningún país o partido, lo que puede facilitar su papel en un mundo multipolar; en segundo lugar, no tiene riesgo de contraparte y es una propiedad pura; en tercer lugar, tiene alta liquidez, con un volumen de operaciones diario en 2024 que superó los 229 mil millones de dólares, incluso en ocasiones superando la liquidez de los bonos soberanos.
El declive relativo del dominio del dólar, el aumento del déficit fiscal estadounidense, y cambios en las políticas arancelarias y monetarias del gobierno de Trump, fortalecerán aún más el valor estratégico del oro. Para 2046, es muy probable que el oro consolide aún más su posición como “activo de liquidación supranacional”.
Convivencia con Bitcoin: el papel del oro en la era de los activos digitales
El oro y Bitcoin no son competidores, sino que coexisten y se complementan. Hasta finales de abril, el valor de mercado del oro extraído hasta ahora alcanza aproximadamente 23 billones de dólares, mientras que el de Bitcoin es de unos 1.9 billones, representando cerca del 8% del valor del oro.
El informe señala que, para finales de 2030, Bitcoin podría alcanzar el 50% del valor de mercado del oro. Asumiendo un precio del oro de 4,800 dólares en el escenario base, esto implicaría que el precio de Bitcoin debería subir a cerca de 900,000 dólares. Aunque es una meta ambiciosa, considerando el rendimiento pasado de ambos activos, no resulta necesariamente irreal.
Una percepción clave es que la presencia de competidores en el campo de activos no inflacionarios no es desfavorable para el oro. Al contrario, siguiendo el lema “la competencia estimula el negocio”, una estrategia de inversión combinada en oro y Bitcoin puede ofrecer mayores retornos ajustados al riesgo que invertir en cada uno por separado. Para 2046, estas ideas serán aún más aceptadas.
Estrategia de inversión: equilibrio entre volatilidad a corto plazo y perspectivas a largo plazo
No se debe subestimar la presión de corrección a corto plazo en el mercado del oro. Históricamente, en mercados alcistas, las correcciones del 20% al 40% son comunes. Además, activos como la plata y las acciones mineras suelen experimentar correcciones aún mayores.
A corto plazo, los siguientes riesgos pueden presionar a la baja el precio del oro:
Riesgo de que la demanda de compra por parte de los bancos centrales disminuya inesperadamente. Actualmente, la compra trimestral promedio es de 250 toneladas, pero cambios en la situación geopolítica podrían reducir esta demanda.
Reducción rápida de las posiciones especulativas. Los movimientos recientes muestran cuán rápidamente pueden liquidarse estas posiciones.
Disminución del prima geopolítica. La resolución del conflicto en Ucrania, la relajación en Oriente Medio y una pronta solución a la guerra comercial entre EE. UU. y China reducirían significativamente las primas geopolíticas.
Reacción al alza del dólar. Actualmente, el dólar está sobrevendido a corto plazo, con un sentimiento muy negativo. En fases de recuperación del dólar, el precio del oro en dólares puede experimentar presiones a la baja.
No obstante, estas fluctuaciones a corto plazo son solo correcciones temporales en una perspectiva de 20 años. Los inversores que construyan carteras incluyendo oro deben mantener una estrategia de gestión de riesgos coherente y confiar en la tendencia alcista a largo plazo.
El oro como seguro de cartera
Una de las funciones más importantes del oro es actuar como seguro para la cartera. Analizando 16 mercados bajistas de acciones desde 1929 hasta 2025, en 15 de ellos el oro superó al S&P 500, con un rendimiento relativo promedio de +42.55%.
Este hecho demuestra cuán efectivo puede ser el oro como activo defensivo en momentos de gran volatilidad del mercado. El informe compara el papel del oro con la “catenaccio” italiana en fútbol, que confía en una defensa sólida y en la estabilidad del portero. De manera similar, el oro puede estabilizar toda la cartera con una recuperación predecible, incluso cuando otras inversiones fluctúan.
Para 2046, se espera que esta función de seguro del oro sea aún más reconocida y valorada.
Alto rendimiento en entornos de estanflación
Un elemento clave que respalda un mercado alcista del oro es su buen desempeño en entornos de estanflación. El análisis del período de estanflación de los años 70 revela que el crecimiento anual real compuesto del oro fue del 7.7%, la plata del 28.6% y las acciones mineras del 3.4%. En ese período, el oro tuvo rendimientos del 32.8%, la plata del 33.1% y las acciones mineras del 21.2%, demostrando una clara superioridad en relación riesgo-retorno.
Si el actual escenario de alta inflación y bajo crecimiento representa una fase inicial de estanflación, la probabilidad de que el precio del oro suba considerablemente en los próximos 20 años es muy alta. La probabilidad de que este escenario se materialice en 2046 no es pequeña.
La “sombra” del precio del oro y su nivel teórico
El concepto de “precio sombra del oro” (shadow gold price) propuesto por Incrementum es el precio teórico del oro cuando la base monetaria total está completamente respaldada por oro. Este método sigue el enfoque utilizado en la era del Acuerdo de Bretton Woods.
Según cálculos basados en los precios actuales, los escenarios son:
Si la base monetaria M0 de EE. UU. estuviera completamente respaldada por oro, el precio del oro sería de 21,416 dólares.
Si la base monetaria M0 de la Eurozona estuviera completamente respaldada, el precio sería de aproximadamente 13,500 euros.
Si la base monetaria M2 de EE. UU. estuviera completamente respaldada, el precio sería de 82,223 dólares.
Históricamente, el respaldo completo no ha sido la norma, sino el respaldo parcial. En 1914, cuando se estableció la Reserva Federal, el mínimo respaldo en oro era del 40%, lo que requeriría un precio de 8,566 dólares para cumplir ese criterio. Entre 1945 y 1971, se exigía un respaldo del 25%, y el precio sombra actual del M0 es de 5,354 dólares.
El cálculo del precio sombra internacional, considerando los principales países y monedas, indica niveles como:
25% de respaldo M0: 5,100 dólares
40% de respaldo M0: 8,160 dólares
100% de respaldo M0: 20,401 dólares
25% de respaldo M2: 57,965 dólares
40% de respaldo M2: 92,744 dólares
100% de respaldo M2: 231,860 dólares
Actualmente, la proporción de oro en la base monetaria de EE. UU. es solo del 14.5%, lo que significa que solo el 14.5% del valor del dólar está respaldado por oro, y el restante 85.5% es “aire” (crédito).
Durante los mercados alcistas del oro en los 2000, la proporción de oro en la base monetaria aumentó del 10.8% al 29.7%. Para alcanzar esa proporción, el precio del oro debería casi duplicarse, superando los 6,000 dólares. Históricamente, en las décadas de 1930, 1940 y 1980, la proporción superó el 100%, y en 1980 alcanzó un récord del 131%, lo que equivale a unos 30,000 dólares en la actualidad.
Perspectiva a 20 años hasta 2046: el oro como símbolo de recuperación de confianza
La conclusión del informe es que el mercado alcista del oro no ha terminado, sino que está en plena fase de entrada de inversores generales. El oro, que alguna vez fue considerado un vestigio obsoleto, está en proceso de convertirse en un activo principal en las carteras.
¿En qué forma se presentará el oro en 2046? El informe lo compara con “Michael Jordan” en el mundo de los activos, un verdadero game changer con una defensa sólida y un ataque potente.
Los pilares que sustentan la tendencia alcista a largo plazo del oro incluyen: en primer lugar, la reconfiguración inevitable del sistema financiero y monetario global en medio de una grave crisis política y económica; en segundo lugar, la persistencia de una política estructural inflacionaria por parte de gobiernos y bancos centrales; en tercer lugar, el auge de regiones con economías afines al oro, especialmente en Asia y el mundo árabe; en cuarto lugar, la salida de capitales de activos estadounidenses (dólar, acciones y bonos) a largo plazo; y en quinto lugar, la posible realización de rentabilidades superiores en “oro de rendimiento” como plata y acciones mineras.
El aumento actual del precio del oro no es solo un reflejo de crisis, sino también una señal de que podría comenzar un “momento dorado”. A medida que la confianza en los sistemas monetarios tradicionales se deteriora, el oro recuperará su papel como reserva de valor, y probablemente como un activo de liquidación supranacional, no como una herramienta de poder político, sino como un pilar neutral, sin deuda y confiable.
De cara a 2046, es muy probable que el precio del oro supere los 8,900 dólares, siguiendo un camino que pase por ese nivel. La gráfica de estos 20 años no será solo un gráfico de mercado, sino una representación de la recuperación de la confianza y el valor en la economía mundial.
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Desde 2026 hasta 2046: El escenario de llegada a los 8,900 dólares sugerido por el gráfico a largo plazo de 20 años del precio del oro
La publicación de Incrementum, el informe “In Gold We Trust” 2025, ofrece indicios sumamente importantes sobre las perspectivas del precio del oro en los próximos 20 años. Este escenario, que no se limita a un análisis de mercado a corto plazo, sino que traza una gráfica del precio del oro a largo plazo desde 2026 hasta 2046, revela qué papel jugará el oro en medio de una gran reconfiguración del orden financiero mundial.
Actualmente, el mercado del oro está dejando atrás su posición como simple mercancía y comienza a ser reconocido como la última línea de defensa frente a la inestabilidad de la economía global. El nivel que alcanzará el precio del oro en 20 años será un criterio de decisión sumamente importante para la construcción de carteras de inversión.
De la periferia al núcleo: un punto de inflexión histórico en el mercado del oro
Antes, el oro era considerado un activo seguro obsoleto, con bajos rendimientos. Sin embargo, al observar el gráfico de 20 años del precio del oro, queda claro cuán contradictoria era esa percepción.
Según la teoría de Dow, un mercado alcista se compone de tres fases: acumulación, participación general de inversores y euforia. Actualmente, el mercado del oro se encuentra en la segunda fase, la de “participación general de inversores”. Características de esta fase incluyen una cobertura mediática cada vez más optimista, un aumento en el interés especulativo y en el volumen de operaciones, y la aparición de nuevos productos financieros.
En los últimos cinco años, el precio del oro ha subido un 92%, lo que no solo representa una subida de mercado, sino también una reevaluación estructural del valor. Durante ese mismo período, el poder adquisitivo real del dólar estadounidense cayó cerca del 50%, mientras que el valor del oro aumentó de manera significativa en relación con él.
La predicción de “La década del oro” de 2020 sugiere que la tendencia actual del precio del oro está alineada con un escenario inflacionario. Además, esta tendencia alcista podría acelerarse aún más en los próximos 20 años. El hecho de que el oro haya alcanzado récords históricos en dólares estadounidenses en 2022 y que continúe rompiendo máximos en 2023 simboliza un “cambio de paradigma” en el mercado del oro.
Camino a los 8,900 dólares a finales de 2030 y la visión de los próximos 20 años
El escenario de Incrementum presenta dos escenarios: uno base y otro de alta inflación. En el escenario base, se espera que el precio del oro alcance aproximadamente 4,800 dólares para finales de 2030, mientras que en el escenario de alta inflación, podría llegar a 8,900 dólares.
La existencia de estos dos escenarios indica que, en cualquier entorno económico, hay potencial de alza para el precio del oro en los próximos 20 años. Actualmente, el precio del oro ya supera la meta a medio plazo de 2,942 dólares en el escenario base para 2025, y dependiendo de la evolución de la inflación, es probable que en la segunda mitad de los años 2030 y hasta 2046, el precio del oro alcance o supere el valor medio de estos dos escenarios.
A corto plazo, entre 2025 y 2027, el precio del oro podría experimentar una ligera corrección. Históricamente, en mercados alcistas, las correcciones del 20% al 40% son comunes, y una caída temporal a niveles de 2,800 dólares debe considerarse posible. Sin embargo, esta corrección no amenaza la tendencia alcista a largo plazo, sino que debe entenderse como parte del proceso de estabilización de la cartera.
La compra de oro por parte de los bancos centrales: una tendencia acelerada en 20 años
La demanda de oro por parte de los bancos centrales ha mostrado características destacadas en los últimos 20 años. Desde 2009, los bancos centrales del mundo han mantenido un saldo neto de compras de oro, tendencia que se aceleró significativamente tras la congelación de las reservas extranjeras de Rusia en febrero de 2022.
En los últimos tres años, las compras anuales de oro por parte de los bancos centrales han superado las 1,000 toneladas, logrando un “hat trick”. Según la encuesta de la World Gold Council, en febrero de 2025, las reservas totales de oro en el mundo alcanzaron las 36,252 toneladas, representando un 22% de las reservas internacionales, el nivel más alto desde 1997.
Especial atención merece el hecho de que la mayor parte de estas compras provienen de bancos centrales asiáticos. En el ranking de países compradores en 2024, Polonia fue el mayor, pero la estrategia de compra a largo plazo de China es sumamente estratégica. Según cálculos de Goldman Sachs, China continuará comprando aproximadamente 40 toneladas de oro mensualmente, lo que equivale a unas 500 toneladas anuales, casi la mitad de la demanda total de los bancos centrales en los últimos tres años.
Esta tendencia de compras continuas por parte de los bancos centrales probablemente persistirá durante al menos 10 a 20 años. La tendencia de que los países almacenen oro en sus propias reservas para evitar riesgos de confiscación de activos financieros nacionales se fortalecerá aún más.
Presiones estructurales sobre la inflación y la oferta monetaria
Para entender la tendencia alcista del precio del oro a largo plazo, es imprescindible considerar la expansión de la oferta monetaria. Desde 1900, la población de EE. UU. creció de 76 millones a 342 millones, un aumento de 4.5 veces, mientras que la oferta monetaria M2 se expandió de 9 mil millones a 21 billones de dólares, un aumento de 2,333 veces. Esto implica un incremento per cápita de más de 500 veces.
El informe compara este fenómeno con “una atleta dopada con esteroides que aumenta su musculatura”. Aunque puede parecer impresionante, estructuralmente es muy frágil. En los países del G20, la oferta monetaria crece a una tasa media anual del 7.4%, y tras tres años de contracción, vuelve a mostrar una tendencia de crecimiento.
De cara a los próximos 20 años, es probable que los gobiernos y bancos centrales mantengan una postura de política inflacionaria. La recesión y las caídas en los mercados de capital pueden tener efectos temporales deflacionarios, pero la respuesta de los gobiernos será inevitablemente inflacionaria. La implementación de controles de la curva de rendimiento, flexibilización cuantitativa, represión financiera, estímulos fiscales adicionales e incluso MMT acelerarán esta tendencia. La expansión de la oferta monetaria seguirá siendo el principal factor estructural que impulse el precio del oro al alza.
Nueva cartera 60/40: asignación de activos para 20 años vista
La tradicional cartera 60% en acciones y 40% en bonos ya no resulta óptima en el entorno actual. La nueva cartera propuesta por Incrementum sugiere la siguiente distribución:
Esta nueva asignación refleja la pérdida de confianza en los activos tradicionales considerados seguros (como los bonos soberanos). La disminución en la credibilidad de bonos estadounidenses y alemanes, por ejemplo, hace que el papel del oro sea aún más importante.
Un punto interesante es la distinción entre “oro como clase de activo” y “oro como activo seguro”. El oro de rendimiento, que incluye plata, acciones mineras y otros commodities, puede ofrecer en los próximos años y hasta 2046 retornos superiores a los del oro convencional. Esta estrategia de múltiples capas en el oro puede lograr un equilibrio entre estabilidad y crecimiento en la cartera.
Reconfiguración geopolítica y la era Bretton Woods III
La situación geopolítica mundial se reconfigura aceleradamente, creando un entorno muy favorable para el oro. Como sugiere el documento “Bretton Woods III” del economista Zoltán Pozsar, actualmente estamos en una transición desde la primera era respaldada por oro, pasando por la segunda basada en la confianza en el dólar, hacia una tercera era respaldada por monedas externas (oro y otros commodities).
Como ancla de este nuevo orden monetario, el oro tiene tres ventajas principales: en primer lugar, es neutral y no pertenece a ningún país o partido, lo que puede facilitar su papel en un mundo multipolar; en segundo lugar, no tiene riesgo de contraparte y es una propiedad pura; en tercer lugar, tiene alta liquidez, con un volumen de operaciones diario en 2024 que superó los 229 mil millones de dólares, incluso en ocasiones superando la liquidez de los bonos soberanos.
El declive relativo del dominio del dólar, el aumento del déficit fiscal estadounidense, y cambios en las políticas arancelarias y monetarias del gobierno de Trump, fortalecerán aún más el valor estratégico del oro. Para 2046, es muy probable que el oro consolide aún más su posición como “activo de liquidación supranacional”.
Convivencia con Bitcoin: el papel del oro en la era de los activos digitales
El oro y Bitcoin no son competidores, sino que coexisten y se complementan. Hasta finales de abril, el valor de mercado del oro extraído hasta ahora alcanza aproximadamente 23 billones de dólares, mientras que el de Bitcoin es de unos 1.9 billones, representando cerca del 8% del valor del oro.
El informe señala que, para finales de 2030, Bitcoin podría alcanzar el 50% del valor de mercado del oro. Asumiendo un precio del oro de 4,800 dólares en el escenario base, esto implicaría que el precio de Bitcoin debería subir a cerca de 900,000 dólares. Aunque es una meta ambiciosa, considerando el rendimiento pasado de ambos activos, no resulta necesariamente irreal.
Una percepción clave es que la presencia de competidores en el campo de activos no inflacionarios no es desfavorable para el oro. Al contrario, siguiendo el lema “la competencia estimula el negocio”, una estrategia de inversión combinada en oro y Bitcoin puede ofrecer mayores retornos ajustados al riesgo que invertir en cada uno por separado. Para 2046, estas ideas serán aún más aceptadas.
Estrategia de inversión: equilibrio entre volatilidad a corto plazo y perspectivas a largo plazo
No se debe subestimar la presión de corrección a corto plazo en el mercado del oro. Históricamente, en mercados alcistas, las correcciones del 20% al 40% son comunes. Además, activos como la plata y las acciones mineras suelen experimentar correcciones aún mayores.
A corto plazo, los siguientes riesgos pueden presionar a la baja el precio del oro:
Riesgo de que la demanda de compra por parte de los bancos centrales disminuya inesperadamente. Actualmente, la compra trimestral promedio es de 250 toneladas, pero cambios en la situación geopolítica podrían reducir esta demanda.
Reducción rápida de las posiciones especulativas. Los movimientos recientes muestran cuán rápidamente pueden liquidarse estas posiciones.
Disminución del prima geopolítica. La resolución del conflicto en Ucrania, la relajación en Oriente Medio y una pronta solución a la guerra comercial entre EE. UU. y China reducirían significativamente las primas geopolíticas.
Reacción al alza del dólar. Actualmente, el dólar está sobrevendido a corto plazo, con un sentimiento muy negativo. En fases de recuperación del dólar, el precio del oro en dólares puede experimentar presiones a la baja.
No obstante, estas fluctuaciones a corto plazo son solo correcciones temporales en una perspectiva de 20 años. Los inversores que construyan carteras incluyendo oro deben mantener una estrategia de gestión de riesgos coherente y confiar en la tendencia alcista a largo plazo.
El oro como seguro de cartera
Una de las funciones más importantes del oro es actuar como seguro para la cartera. Analizando 16 mercados bajistas de acciones desde 1929 hasta 2025, en 15 de ellos el oro superó al S&P 500, con un rendimiento relativo promedio de +42.55%.
Este hecho demuestra cuán efectivo puede ser el oro como activo defensivo en momentos de gran volatilidad del mercado. El informe compara el papel del oro con la “catenaccio” italiana en fútbol, que confía en una defensa sólida y en la estabilidad del portero. De manera similar, el oro puede estabilizar toda la cartera con una recuperación predecible, incluso cuando otras inversiones fluctúan.
Para 2046, se espera que esta función de seguro del oro sea aún más reconocida y valorada.
Alto rendimiento en entornos de estanflación
Un elemento clave que respalda un mercado alcista del oro es su buen desempeño en entornos de estanflación. El análisis del período de estanflación de los años 70 revela que el crecimiento anual real compuesto del oro fue del 7.7%, la plata del 28.6% y las acciones mineras del 3.4%. En ese período, el oro tuvo rendimientos del 32.8%, la plata del 33.1% y las acciones mineras del 21.2%, demostrando una clara superioridad en relación riesgo-retorno.
Si el actual escenario de alta inflación y bajo crecimiento representa una fase inicial de estanflación, la probabilidad de que el precio del oro suba considerablemente en los próximos 20 años es muy alta. La probabilidad de que este escenario se materialice en 2046 no es pequeña.
La “sombra” del precio del oro y su nivel teórico
El concepto de “precio sombra del oro” (shadow gold price) propuesto por Incrementum es el precio teórico del oro cuando la base monetaria total está completamente respaldada por oro. Este método sigue el enfoque utilizado en la era del Acuerdo de Bretton Woods.
Según cálculos basados en los precios actuales, los escenarios son:
Históricamente, el respaldo completo no ha sido la norma, sino el respaldo parcial. En 1914, cuando se estableció la Reserva Federal, el mínimo respaldo en oro era del 40%, lo que requeriría un precio de 8,566 dólares para cumplir ese criterio. Entre 1945 y 1971, se exigía un respaldo del 25%, y el precio sombra actual del M0 es de 5,354 dólares.
El cálculo del precio sombra internacional, considerando los principales países y monedas, indica niveles como:
Actualmente, la proporción de oro en la base monetaria de EE. UU. es solo del 14.5%, lo que significa que solo el 14.5% del valor del dólar está respaldado por oro, y el restante 85.5% es “aire” (crédito).
Durante los mercados alcistas del oro en los 2000, la proporción de oro en la base monetaria aumentó del 10.8% al 29.7%. Para alcanzar esa proporción, el precio del oro debería casi duplicarse, superando los 6,000 dólares. Históricamente, en las décadas de 1930, 1940 y 1980, la proporción superó el 100%, y en 1980 alcanzó un récord del 131%, lo que equivale a unos 30,000 dólares en la actualidad.
Perspectiva a 20 años hasta 2046: el oro como símbolo de recuperación de confianza
La conclusión del informe es que el mercado alcista del oro no ha terminado, sino que está en plena fase de entrada de inversores generales. El oro, que alguna vez fue considerado un vestigio obsoleto, está en proceso de convertirse en un activo principal en las carteras.
¿En qué forma se presentará el oro en 2046? El informe lo compara con “Michael Jordan” en el mundo de los activos, un verdadero game changer con una defensa sólida y un ataque potente.
Los pilares que sustentan la tendencia alcista a largo plazo del oro incluyen: en primer lugar, la reconfiguración inevitable del sistema financiero y monetario global en medio de una grave crisis política y económica; en segundo lugar, la persistencia de una política estructural inflacionaria por parte de gobiernos y bancos centrales; en tercer lugar, el auge de regiones con economías afines al oro, especialmente en Asia y el mundo árabe; en cuarto lugar, la salida de capitales de activos estadounidenses (dólar, acciones y bonos) a largo plazo; y en quinto lugar, la posible realización de rentabilidades superiores en “oro de rendimiento” como plata y acciones mineras.
El aumento actual del precio del oro no es solo un reflejo de crisis, sino también una señal de que podría comenzar un “momento dorado”. A medida que la confianza en los sistemas monetarios tradicionales se deteriora, el oro recuperará su papel como reserva de valor, y probablemente como un activo de liquidación supranacional, no como una herramienta de poder político, sino como un pilar neutral, sin deuda y confiable.
De cara a 2046, es muy probable que el precio del oro supere los 8,900 dólares, siguiendo un camino que pase por ese nivel. La gráfica de estos 20 años no será solo un gráfico de mercado, sino una representación de la recuperación de la confianza y el valor en la economía mundial.