Según el análisis de Pantera Capital, la firma de capital de riesgo enfocada en activos digitales, lo que pareció ser un año de volatilidad moderada para el sector en 2025 ocultaba en realidad un mercado bajista sin precedentes para la mayoría de los tokens. La investigación de Pantera reveló que este desplome ha estado gestándose durante más de un año, marcando un período de contracción extrema que ahora se asemeja a ciclos de caídas anteriores en la industria de criptomonedas.
El derrumbe extremo: cuando los números hablan de una crisis selectiva
El análisis de Pantera expone la magnitud diferenciada del colapso en 2025. Mientras bitcoin cerró el año con una caída aproximada de 13.73%, ethereum retrocedió 5.89% y solana se desplomó 46.64%, estos movimientos quedaban en un segundo plano frente a lo que sucedía en el resto del ecosistema. El panorama se tornaba catastrófico cuando se observaba el universo más amplio de tokens excluidos BTC, ETH y SOL: ese segmento se hundió cerca de 60%, con el token mediano experimentando una caída de aproximadamente 79%.
La capitalización de mercado de los activos digitales que no son bitcoin, ethereum ni stablecoins se redujo en un 44% desde su pico a finales de 2024, consolidando lo que Pantera describe como un mercado bajista prolongado e intenso que comenzó mucho antes de 2025. La firma destacó que 2025 fue un año excepcionalmente estrecho donde solo una pequeña fracción de tokens generó retornos positivos, mientras el resto experimentaba presión constante.
Pantera identifica los orígenes reales del desplome: mucho más que volatilidad
Pantera Capital atribuye el colapso a una confluencia de factores que van más allá de los ciclos normales de mercado. Los shocks macroeconómicos jugaron un papel central, acompañados por movimientos de posicionamiento especulativo, flujos de capital volátiles y cambios estructurales en cómo se comporta el mercado. El año estuvo marcado por volatilidad vinculada a desarrollos de políticas, amenazas arancelarias y cambios en el apetito de riesgo global.
Sin embargo, Pantera apunta a un problema más profundo: la estructura misma del mercado de tokens presenta interrogantes sin resolver. Los tokens de gobernanza carecen frecuentemente de reclamaciones legales claras sobre los flujos de efectivo y el valor residual disponible para los tenedores, lo que explica por qué los activos digitales tradicionales superaron el rendimiento de los tokens durante todo el período. Esta desconexión revelaba las debilidades fundamentales del ecosistema.
Octubre fue el punto de quiebre más dramático: una cascada de liquidaciones eliminó más de 20 mil millones de dólares en posiciones nocionales, cifra que superaba los registrados durante los colapsos de Terra/Luna y FTX. Para finales de año, el sentimiento del mercado y los niveles de apalancamiento se habían comprimido a niveles históricamente asociados con la capitulación total.
¿Señales de estabilización? Lo que Pantera proyecta para 2026
Lo que hace relevante el análisis de Pantera es su observación sobre la duración del ciclo bajista. La firma señala que el descenso ahora refleja la longitud de mercados bajistas anteriores en criptomonedas, lo que sugiere que el mercado podría estar en condiciones para un cambio de narrativa si los fundamentos logran estabilizarse.
Pantera no ofrece objetivos de precio explícitos, sino que plantea 2026 como un año definido por una reconfiguración en la asignación de capital. Según la perspectiva de la firma, bitcoin, la infraestructura de stablecoins y la exposición a criptomonedas vinculadas a activos tradicionales estarían posicionados para beneficiarse primero si el apetito por riesgo regresa y los fundamentos on-chain mejoran.
La visión de Pantera para el próximo año destaca la adopción institucional como motor principal, con énfasis en tokenización de activos del mundo real, seguridad impulsada por inteligencia artificial, stablecoins respaldadas por instituciones bancarias, consolidación en mercados de predicción, e impulso en salidas a bolsa de empresas cripto. Este panorama contrasta con las expectativas de especulación desenfrenada que dominaron ciclos anteriores.
La lectura que Pantera ofrece es clara: 2025 cerró un capítulo de exceso especulativo sin fundamentos; 2026 podría escribir uno nuevo basado en infraestructura sólida si el mercado logra recomponerse.
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La visión de Pantera sobre el colapso cripto de 2025 y las señales de recuperación para 2026
Según el análisis de Pantera Capital, la firma de capital de riesgo enfocada en activos digitales, lo que pareció ser un año de volatilidad moderada para el sector en 2025 ocultaba en realidad un mercado bajista sin precedentes para la mayoría de los tokens. La investigación de Pantera reveló que este desplome ha estado gestándose durante más de un año, marcando un período de contracción extrema que ahora se asemeja a ciclos de caídas anteriores en la industria de criptomonedas.
El derrumbe extremo: cuando los números hablan de una crisis selectiva
El análisis de Pantera expone la magnitud diferenciada del colapso en 2025. Mientras bitcoin cerró el año con una caída aproximada de 13.73%, ethereum retrocedió 5.89% y solana se desplomó 46.64%, estos movimientos quedaban en un segundo plano frente a lo que sucedía en el resto del ecosistema. El panorama se tornaba catastrófico cuando se observaba el universo más amplio de tokens excluidos BTC, ETH y SOL: ese segmento se hundió cerca de 60%, con el token mediano experimentando una caída de aproximadamente 79%.
La capitalización de mercado de los activos digitales que no son bitcoin, ethereum ni stablecoins se redujo en un 44% desde su pico a finales de 2024, consolidando lo que Pantera describe como un mercado bajista prolongado e intenso que comenzó mucho antes de 2025. La firma destacó que 2025 fue un año excepcionalmente estrecho donde solo una pequeña fracción de tokens generó retornos positivos, mientras el resto experimentaba presión constante.
Pantera identifica los orígenes reales del desplome: mucho más que volatilidad
Pantera Capital atribuye el colapso a una confluencia de factores que van más allá de los ciclos normales de mercado. Los shocks macroeconómicos jugaron un papel central, acompañados por movimientos de posicionamiento especulativo, flujos de capital volátiles y cambios estructurales en cómo se comporta el mercado. El año estuvo marcado por volatilidad vinculada a desarrollos de políticas, amenazas arancelarias y cambios en el apetito de riesgo global.
Sin embargo, Pantera apunta a un problema más profundo: la estructura misma del mercado de tokens presenta interrogantes sin resolver. Los tokens de gobernanza carecen frecuentemente de reclamaciones legales claras sobre los flujos de efectivo y el valor residual disponible para los tenedores, lo que explica por qué los activos digitales tradicionales superaron el rendimiento de los tokens durante todo el período. Esta desconexión revelaba las debilidades fundamentales del ecosistema.
Octubre fue el punto de quiebre más dramático: una cascada de liquidaciones eliminó más de 20 mil millones de dólares en posiciones nocionales, cifra que superaba los registrados durante los colapsos de Terra/Luna y FTX. Para finales de año, el sentimiento del mercado y los niveles de apalancamiento se habían comprimido a niveles históricamente asociados con la capitulación total.
¿Señales de estabilización? Lo que Pantera proyecta para 2026
Lo que hace relevante el análisis de Pantera es su observación sobre la duración del ciclo bajista. La firma señala que el descenso ahora refleja la longitud de mercados bajistas anteriores en criptomonedas, lo que sugiere que el mercado podría estar en condiciones para un cambio de narrativa si los fundamentos logran estabilizarse.
Pantera no ofrece objetivos de precio explícitos, sino que plantea 2026 como un año definido por una reconfiguración en la asignación de capital. Según la perspectiva de la firma, bitcoin, la infraestructura de stablecoins y la exposición a criptomonedas vinculadas a activos tradicionales estarían posicionados para beneficiarse primero si el apetito por riesgo regresa y los fundamentos on-chain mejoran.
La visión de Pantera para el próximo año destaca la adopción institucional como motor principal, con énfasis en tokenización de activos del mundo real, seguridad impulsada por inteligencia artificial, stablecoins respaldadas por instituciones bancarias, consolidación en mercados de predicción, e impulso en salidas a bolsa de empresas cripto. Este panorama contrasta con las expectativas de especulación desenfrenada que dominaron ciclos anteriores.
La lectura que Pantera ofrece es clara: 2025 cerró un capítulo de exceso especulativo sin fundamentos; 2026 podría escribir uno nuevo basado en infraestructura sólida si el mercado logra recomponerse.