El 22 de enero, Elon Musk y Larry Fink, CEO de BlackRock, mantuvieron una conversación en Davos que, aunque parecía centrada en tecnologías de vanguardia como la IA, los chips y la energía, en realidad abordaba una cuestión que todos los padres deberían considerar: ¿por qué seguimos enseñando a los niños la tabla de multiplicar del 1 al 12?
La importancia de esta pregunta no radica en lo que Musk haya dicho sobre la educación matemática, sino en que en esta conversación se esconden cinco señales que apuntan directamente a qué ocurrirá en el mundo después de 2027. En ese mundo, habilidades básicas como la tabla de multiplicar del 1 al 12 cambiarán radicalmente su valor y significado.
La lógica subyacente oculta: desde la guerra de chips hasta la verdadera crisis educativa
La mayoría de los medios solo captan la noticia superficial —“Musk predice que la IA superará a los humanos en 2030”—. Pero si escuchas la frase a los 14 minutos y 47 segundos, notarás una línea de tiempo extraña:
El 14 de enero, la Casa Blanca firma un decreto con un arancel del 25% a la importación de equipos semiconductores; el 16 de enero, la Casa Blanca “levanta parcialmente la prohibición” de exportar ciertos chips de IA a China; y el 22 de enero, Musk dice en Davos: “We are tariffing ourselves to death” (Nos estamos matando con aranceles).
Los datos que presenta son duros: China añade 300 GW de capacidad solar cada año, más que todos los demás países juntos, mientras EE. UU. impone aranceles a los paneles solares. ¿El resultado? EE. UU. intenta frenar el desarrollo de la IA en China con aranceles, pero termina encareciendo los equipos para sus propias empresas.
Este juego sin ganadores refleja, en esencia, una crisis educativa: nuestro sistema sigue enseñando a los niños a dominar conocimientos que las máquinas ya dominan mejor (como la tabla de multiplicar del 1 al 12), mientras pierde la capacidad de entender riesgos sistémicos y pensar estratégicamente.
La verdadera limitación de la IA no es el algoritmo, sino la energía
Musk revela en la misma intervención una verdad más profunda: la capacidad de producción de chips crece exponencialmente, pero la oferta de energía solo aumenta un 3-4% anual.
Esto es un conflicto físico. Entrenar un GPT-5 consume tanta energía como una pequeña ciudad en un año. Para 2030, la demanda de energía de la IA se multiplicará por 100. La red eléctrica de EE. UU. sigue siendo la infraestructura construida en los años 70.
En cambio, China está construyendo 100 GW de energía nuclear y desplegando 300 GW de energía solar cada año —equivalente a construir la red eléctrica de California cinco veces al año. ¿Qué significa esto?
Mientras discutimos si la IA quitará empleos, la verdadera decisión la toman quienes puedan resolver el problema físico de la energía. La enseñanza que se desprende es que habilidades mecánicas como la tabla de multiplicar del 1 al 12 ya no son competitivas. La verdadera ventaja competitiva radica en entender las restricciones del sistema, planificar a largo plazo y ver más allá de las apariencias.
El punto de inflexión de la economía espacial: en 2-3 años veremos prototipos
A los 17 minutos y 33 segundos, Musk menciona el “cluster de cálculo orbital” —los centros de datos en el espacio—. La mayoría lo toma como ciencia ficción.
Pero si haces cuentas, entenderás rápidamente: el costo de enfriar centros de datos terrestres representa el 40% de su operación, requiere aire acondicionado las 24 horas; en el espacio, los centros pueden aprovechar la temperatura del fondo del universo (-270°C) para enfriarse gratis, con eficiencia solar cinco veces mayor y sin restricciones ambientales.
Lo más revolucionario es el costo de lanzamiento. A los 24 minutos y 12 segundos, Musk actualiza: con el éxito de las recuperaciones en los vuelos de prueba de la Starship, el costo de lanzar puede reducirse a 200 dólares por kilogramo —¡100 veces más barato que antes! Igual que el contenedor revolucionó el comercio global, esto convertirá al espacio en un verdadero parque industrial.
El cronograma: en 2-3 años veremos los primeros prototipos, es decir, en 2027-2028. No es ciencia ficción de 30 años, sino una realidad en solo 3.
¿Qué implica esto para la educación? Cuando nuestros hijos aún están memorizando la tabla del 1 al 12, ya hay quienes están planificando la economía espacial. Lo que deberíamos enseñarles es cómo pensar y actuar en estos cambios de época.
La cuenta regresiva para la devaluación laboral: 1095 días
A los 21 minutos y 23 segundos, Larry Fink plantea una pregunta aguda: “¿Qué pasa si todas las fábricas son robots y los trabajadores quedan desempleados?”
La respuesta de Musk parece esquivar la cuestión, diciendo “el desempleo es por los trabajos, no por las personas”. Pero esto es solo la superficie. Los números no mienten:
El costo de un trabajador es un salario anual de 50 mil dólares más 8 mil en seguridad social, además de preocuparse por enfermedades, emociones, cambios de empleo. En cambio, un robot Optimus cuesta 25 mil dólares de una sola vez, con un gasto anual de 2 mil en electricidad, y puede trabajar 20 horas diarias (los humanos solo 8). Con una vida útil de 5 años, el costo por hora es menos de 0.68 dólares, ¡menos que un café en Starbucks!
Cuando la mano de obra cuesta menos que un café, ¿qué valor tiene tu salario?
Musk da un cronograma: para finales de 2026, los robots estarán en las fábricas; para finales de 2027, se venderán al público. Solo quedan 1095 días.
Almacenamiento, logística, líneas de producción, atención al cliente, entrada de datos, caja, seguridad, limpieza: si tu trabajo consiste en tareas repetitivas en un 80%, en 3 años tendrás la ventana para reinventarte. Por eso, es absurdo seguir enseñando a los niños a memorizar la tabla del 1 al 12: esas habilidades mecánicas serán las primeras en ser sustituidas por robots.
La verdadera crisis de la civilización: el gran filtro y la chispa de la conciencia
Pero la señal más profunda está en los 5 minutos y 12 segundos. Larry Fink pregunta a Musk: “Ya eres el hombre más rico del mundo, ¿por qué te esfuerzas tanto por ir a Marte?”
Musk guarda silencio unos segundos y responde: “¿Crees que los dinosaurios se extinguieron por falta de herramientas financieras?”
Luego dice la frase clave de toda la conversación: “Deberíamos ver la conciencia como una débil llama en la vasta oscuridad. Debemos hacer todo lo posible para que esa llama no se apague.”
A continuación, menciona la teoría del “gran filtro”. Quizá toda civilización enfrenta un desafío mortal. No vemos otras civilizaciones extraterrestres, quizás porque no lograron atravesar ese filtro.
El verdadero temor de Musk no es que la IA reemplace a los humanos, sino que, por miedo a la IA, la humanidad deje de evolucionar y termine extinta ante algún “filtro”.
Esto explica toda su estrategia: la Starship es una vía de escape, la IA un acelerador de inteligencia, los robots una liberación laboral, Marte un respaldo civilizatorio. No son solo negocios, sino un plan completo para atravesar el gran filtro.
¿Y nosotros? Seguimos enseñando la tabla del 1 al 12 para definir el éxito educativo.
La transformación urgente de la educación: ¿qué debemos enseñar a los niños?
Si comprendes estas cinco señales, entenderás que seguir enseñando la tabla del 1 al 12 no es una tradición, sino un desperdicio.
Primero, identifica qué ya está obsoleto
La tabla del 1 al 12 representa la memoria mecánica y la repetición. La IA puede calcular cualquier multiplicación al instante. Optimus puede realizar tareas repetitivas. En esta era, esa habilidad ya no tiene retorno de inversión.
Luego, redefine el núcleo de la educación
Según Musk y las tendencias actuales, debemos enseñar a los niños tres habilidades que en 2030 seguirán siendo irremplazables por la IA:
Primero, la capacidad de preguntar. No solo responder, sino definir problemas. La IA es muy buena optimizando dentro de un marco dado, pero no puede definir qué es realmente importante. En la economía espacial, la crisis energética y la era de los robots, saber plantear las preguntas correctas será más valioso que encontrar respuestas.
Segundo, el sentido estético y el juicio. La IA puede generar imágenes, textos, música, pero no puede juzgar qué es verdaderamente bello o significativo. Cuando hay exceso de contenido y explosión de información, la capacidad estética se vuelve un recurso escaso.
Tercero, mantener la curiosidad en medio del caos. La existencia del gran filtro puede ocurrir en cualquier momento. No dejarse dominar por el miedo, sino ver oportunidades en la incertidumbre, será la ventaja competitiva que nos quede.
Por último, establece un cronograma de observación
No esperes respuestas, aprende a detectar señales:
Segundo trimestre de 2026 (abril-junio): observa la décima a duodécima prueba de vuelo de Starship. Si tienen éxito, la economía espacial llegará antes.
Cuarto trimestre de 2026 (octubre-diciembre): revisa si Tesla anuncia datos de la fábrica de Optimus. Si la tasa de éxito supera el 90%, la venta en 2027 será segura.
Segundo trimestre de 2027 (abril-junio): observa el precio de Optimus. Si está por debajo de 20 mil dólares, la ola de desempleo será más rápida de lo esperado.
Mientras otros discuten el “si” ocurrirá o no, tú ya estás verificando el “cuándo”.
El verdadero significado de “prefiero ser optimista y estar equivocado”
Al final de la entrevista, Musk dice: “I’d rather be optimistic and wrong, than pessimistic and right” (Prefiero ser optimista y estar equivocado, que pesimista y tener razón).
Muchos lo toman como una frase motivacional. Pero si comprendes la teoría del gran filtro, entenderás que es una decisión racional de alguien que ha visto los riesgos a nivel civilizatorio.
Los pesimistas suelen tener razón. Pero solo los optimistas actúan. Y solo la acción puede cambiar las probabilidades.
La enseñanza para padres y educadores es clara: en lugar de preocuparse por la IA, el desempleo y los cambios sociales, hay que cambiar ya la forma en que enseñamos. Dejar de lado habilidades obsoletas como la tabla del 1 al 12 y enfocarse en desarrollar la verdadera competencia en esta nueva era.
El reloj ya está corriendo. No es que en tres años sea demasiado tarde, sino que desde ahora ya es demasiado tarde.
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Musk en Davos dijo una verdad: la educación de la tabla de multiplicar del 1 al 12 debe cambiarse
El 22 de enero, Elon Musk y Larry Fink, CEO de BlackRock, mantuvieron una conversación en Davos que, aunque parecía centrada en tecnologías de vanguardia como la IA, los chips y la energía, en realidad abordaba una cuestión que todos los padres deberían considerar: ¿por qué seguimos enseñando a los niños la tabla de multiplicar del 1 al 12?
La importancia de esta pregunta no radica en lo que Musk haya dicho sobre la educación matemática, sino en que en esta conversación se esconden cinco señales que apuntan directamente a qué ocurrirá en el mundo después de 2027. En ese mundo, habilidades básicas como la tabla de multiplicar del 1 al 12 cambiarán radicalmente su valor y significado.
La lógica subyacente oculta: desde la guerra de chips hasta la verdadera crisis educativa
La mayoría de los medios solo captan la noticia superficial —“Musk predice que la IA superará a los humanos en 2030”—. Pero si escuchas la frase a los 14 minutos y 47 segundos, notarás una línea de tiempo extraña:
El 14 de enero, la Casa Blanca firma un decreto con un arancel del 25% a la importación de equipos semiconductores; el 16 de enero, la Casa Blanca “levanta parcialmente la prohibición” de exportar ciertos chips de IA a China; y el 22 de enero, Musk dice en Davos: “We are tariffing ourselves to death” (Nos estamos matando con aranceles).
Los datos que presenta son duros: China añade 300 GW de capacidad solar cada año, más que todos los demás países juntos, mientras EE. UU. impone aranceles a los paneles solares. ¿El resultado? EE. UU. intenta frenar el desarrollo de la IA en China con aranceles, pero termina encareciendo los equipos para sus propias empresas.
Este juego sin ganadores refleja, en esencia, una crisis educativa: nuestro sistema sigue enseñando a los niños a dominar conocimientos que las máquinas ya dominan mejor (como la tabla de multiplicar del 1 al 12), mientras pierde la capacidad de entender riesgos sistémicos y pensar estratégicamente.
La verdadera limitación de la IA no es el algoritmo, sino la energía
Musk revela en la misma intervención una verdad más profunda: la capacidad de producción de chips crece exponencialmente, pero la oferta de energía solo aumenta un 3-4% anual.
Esto es un conflicto físico. Entrenar un GPT-5 consume tanta energía como una pequeña ciudad en un año. Para 2030, la demanda de energía de la IA se multiplicará por 100. La red eléctrica de EE. UU. sigue siendo la infraestructura construida en los años 70.
En cambio, China está construyendo 100 GW de energía nuclear y desplegando 300 GW de energía solar cada año —equivalente a construir la red eléctrica de California cinco veces al año. ¿Qué significa esto?
Mientras discutimos si la IA quitará empleos, la verdadera decisión la toman quienes puedan resolver el problema físico de la energía. La enseñanza que se desprende es que habilidades mecánicas como la tabla de multiplicar del 1 al 12 ya no son competitivas. La verdadera ventaja competitiva radica en entender las restricciones del sistema, planificar a largo plazo y ver más allá de las apariencias.
El punto de inflexión de la economía espacial: en 2-3 años veremos prototipos
A los 17 minutos y 33 segundos, Musk menciona el “cluster de cálculo orbital” —los centros de datos en el espacio—. La mayoría lo toma como ciencia ficción.
Pero si haces cuentas, entenderás rápidamente: el costo de enfriar centros de datos terrestres representa el 40% de su operación, requiere aire acondicionado las 24 horas; en el espacio, los centros pueden aprovechar la temperatura del fondo del universo (-270°C) para enfriarse gratis, con eficiencia solar cinco veces mayor y sin restricciones ambientales.
Lo más revolucionario es el costo de lanzamiento. A los 24 minutos y 12 segundos, Musk actualiza: con el éxito de las recuperaciones en los vuelos de prueba de la Starship, el costo de lanzar puede reducirse a 200 dólares por kilogramo —¡100 veces más barato que antes! Igual que el contenedor revolucionó el comercio global, esto convertirá al espacio en un verdadero parque industrial.
El cronograma: en 2-3 años veremos los primeros prototipos, es decir, en 2027-2028. No es ciencia ficción de 30 años, sino una realidad en solo 3.
¿Qué implica esto para la educación? Cuando nuestros hijos aún están memorizando la tabla del 1 al 12, ya hay quienes están planificando la economía espacial. Lo que deberíamos enseñarles es cómo pensar y actuar en estos cambios de época.
La cuenta regresiva para la devaluación laboral: 1095 días
A los 21 minutos y 23 segundos, Larry Fink plantea una pregunta aguda: “¿Qué pasa si todas las fábricas son robots y los trabajadores quedan desempleados?”
La respuesta de Musk parece esquivar la cuestión, diciendo “el desempleo es por los trabajos, no por las personas”. Pero esto es solo la superficie. Los números no mienten:
El costo de un trabajador es un salario anual de 50 mil dólares más 8 mil en seguridad social, además de preocuparse por enfermedades, emociones, cambios de empleo. En cambio, un robot Optimus cuesta 25 mil dólares de una sola vez, con un gasto anual de 2 mil en electricidad, y puede trabajar 20 horas diarias (los humanos solo 8). Con una vida útil de 5 años, el costo por hora es menos de 0.68 dólares, ¡menos que un café en Starbucks!
Cuando la mano de obra cuesta menos que un café, ¿qué valor tiene tu salario?
Musk da un cronograma: para finales de 2026, los robots estarán en las fábricas; para finales de 2027, se venderán al público. Solo quedan 1095 días.
Almacenamiento, logística, líneas de producción, atención al cliente, entrada de datos, caja, seguridad, limpieza: si tu trabajo consiste en tareas repetitivas en un 80%, en 3 años tendrás la ventana para reinventarte. Por eso, es absurdo seguir enseñando a los niños a memorizar la tabla del 1 al 12: esas habilidades mecánicas serán las primeras en ser sustituidas por robots.
La verdadera crisis de la civilización: el gran filtro y la chispa de la conciencia
Pero la señal más profunda está en los 5 minutos y 12 segundos. Larry Fink pregunta a Musk: “Ya eres el hombre más rico del mundo, ¿por qué te esfuerzas tanto por ir a Marte?”
Musk guarda silencio unos segundos y responde: “¿Crees que los dinosaurios se extinguieron por falta de herramientas financieras?”
Luego dice la frase clave de toda la conversación: “Deberíamos ver la conciencia como una débil llama en la vasta oscuridad. Debemos hacer todo lo posible para que esa llama no se apague.”
A continuación, menciona la teoría del “gran filtro”. Quizá toda civilización enfrenta un desafío mortal. No vemos otras civilizaciones extraterrestres, quizás porque no lograron atravesar ese filtro.
El verdadero temor de Musk no es que la IA reemplace a los humanos, sino que, por miedo a la IA, la humanidad deje de evolucionar y termine extinta ante algún “filtro”.
Esto explica toda su estrategia: la Starship es una vía de escape, la IA un acelerador de inteligencia, los robots una liberación laboral, Marte un respaldo civilizatorio. No son solo negocios, sino un plan completo para atravesar el gran filtro.
¿Y nosotros? Seguimos enseñando la tabla del 1 al 12 para definir el éxito educativo.
La transformación urgente de la educación: ¿qué debemos enseñar a los niños?
Si comprendes estas cinco señales, entenderás que seguir enseñando la tabla del 1 al 12 no es una tradición, sino un desperdicio.
Primero, identifica qué ya está obsoleto
La tabla del 1 al 12 representa la memoria mecánica y la repetición. La IA puede calcular cualquier multiplicación al instante. Optimus puede realizar tareas repetitivas. En esta era, esa habilidad ya no tiene retorno de inversión.
Luego, redefine el núcleo de la educación
Según Musk y las tendencias actuales, debemos enseñar a los niños tres habilidades que en 2030 seguirán siendo irremplazables por la IA:
Primero, la capacidad de preguntar. No solo responder, sino definir problemas. La IA es muy buena optimizando dentro de un marco dado, pero no puede definir qué es realmente importante. En la economía espacial, la crisis energética y la era de los robots, saber plantear las preguntas correctas será más valioso que encontrar respuestas.
Segundo, el sentido estético y el juicio. La IA puede generar imágenes, textos, música, pero no puede juzgar qué es verdaderamente bello o significativo. Cuando hay exceso de contenido y explosión de información, la capacidad estética se vuelve un recurso escaso.
Tercero, mantener la curiosidad en medio del caos. La existencia del gran filtro puede ocurrir en cualquier momento. No dejarse dominar por el miedo, sino ver oportunidades en la incertidumbre, será la ventaja competitiva que nos quede.
Por último, establece un cronograma de observación
No esperes respuestas, aprende a detectar señales:
Mientras otros discuten el “si” ocurrirá o no, tú ya estás verificando el “cuándo”.
El verdadero significado de “prefiero ser optimista y estar equivocado”
Al final de la entrevista, Musk dice: “I’d rather be optimistic and wrong, than pessimistic and right” (Prefiero ser optimista y estar equivocado, que pesimista y tener razón).
Muchos lo toman como una frase motivacional. Pero si comprendes la teoría del gran filtro, entenderás que es una decisión racional de alguien que ha visto los riesgos a nivel civilizatorio.
Los pesimistas suelen tener razón. Pero solo los optimistas actúan. Y solo la acción puede cambiar las probabilidades.
La enseñanza para padres y educadores es clara: en lugar de preocuparse por la IA, el desempleo y los cambios sociales, hay que cambiar ya la forma en que enseñamos. Dejar de lado habilidades obsoletas como la tabla del 1 al 12 y enfocarse en desarrollar la verdadera competencia en esta nueva era.
El reloj ya está corriendo. No es que en tres años sea demasiado tarde, sino que desde ahora ya es demasiado tarde.