Hoy vi dos noticias, una sobre la demora en la emisión de licencias de stablecoins en Hong Kong y otra sobre la legislación del marco de declaración de activos criptográficos en Hong Kong. Al principio pensé que eran dos informaciones no relacionadas, pero tras reflexionar un poco, me di cuenta de que sí están conectadas.


Primero, hablemos de las licencias. Originalmente, se esperaba que la primera tanda se emitiera en marzo, pero aún no se ha concretado. El mercado ha estado especulando sobre si HSBC o Standard Chartered tendrán más posibilidades. Sin embargo, la información que se ha filtrado indica que la regulación todavía está revisando y ajustando los detalles de la emisión, lo que sugiere que no se trata de quién obtiene la licencia primero, sino de si la licencia puede usarse directamente una vez emitida.
En lugar de decir que hay retrasos, sería más correcto decir que están perfeccionando las reglas en la fase final. Porque una vez que se lanza una stablecoin, en esencia, se legaliza el sistema de fondos en la cadena, lo cual es mucho más complejo que emitir una licencia para un exchange.
Pasando a la otra noticia, el tema fiscal es aún más directo. Hong Kong ya ha decidido seguir las directrices de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), incluyendo la declaración de activos criptográficos en las regulaciones. El CRS junto con el CARF integran las transacciones en la cadena en el sistema global de intercambio de información. En el futuro, mover activos en la cadena será cada vez más difícil de mantener en secreto.
Estas dos cuestiones en realidad están relacionadas. Por un lado, te ofrecen una entrada para que las stablecoins puedan usarse legalmente; por otro, instalan cámaras para que todos los movimientos estén en regla.
Muchos piensan que esto significa un endurecimiento, pero yo prefiero verlo como convertir áreas grises en infraestructura básica. Antes, muchas operaciones funcionaban porque nadie las regulaba; ahora, podrán seguir operando porque las reglas lo permiten.
Y lo más interesante es que si las stablecoins realmente operan bajo este marco en Hong Kong, dejarán de ser solo herramientas de intercambio y se convertirán en una nueva forma de cuenta. No solo posees un token, sino un dinero digital que puede participar directamente en pagos, liquidaciones e incluso transferencias transfronterizas.
Pero el costo también está claro: la transparencia será cada vez mayor, el espacio para arbitraje se reducirá y las estrategias basadas únicamente en la información se irán eliminando lentamente.
Por lo tanto, la clave no está en quién obtiene la licencia primero. La verdadera diferencia la marcará quien pueda operar dentro de estas reglas cada vez más claras y escalar su negocio.
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