Hace poco me crucé con la historia de João Fonseca y la verdad es que el tipo vale la pena seguirlo. No es solo otro tenista joven; es uno de esos casos donde ves a alguien que literalmente explotó en el circuito en cuestión de meses y nadie lo vio venir así de fuerte.



Fonseca tiene 19 años. Diecinueve. Y ya ganó el Argentina Open el año pasado, se convirtió en el campeón más joven de esa competencia, y antes de eso había ganado las Next Gen ATP Finals. O sea, el pibe salió de la nada y de repente todos en Brasil hablaban de tenis otra vez. Desde los tiempos de Guga Kuerten no pasaba algo así.

Lo interesante es cómo el tipo maneja todo esto. Cuando lo ves en fotos recientes, ya no tiene ese aspecto tan juvenil de hace un año, pero sigue siendo increíblemente joven en realidad. Sin embargo, en las entrevistas que da, habla como alguien que ya pasó por mucho. Dice cosas como "no puedo tener mentalidad de joven" aunque claramente lo es. Es raro verlo así de maduro siendo tan pibe.

En su primer año completo en el circuito ATP, Fonseca acumuló dos títulos (además de Buenos Aires, ganó Basilea en la categoría 500), 26 victorias y 16 derrotas. Nada mal considerando que hace poco estaba jugando Challengers y Futures. El salto fue brutal, y él mismo reconoce que lo más difícil no fue la fama ni la presión mediática en Río, sino adaptarse físicamente y mentalmente al nivel de juego de los grandes.

Lo que más me llamó la atención es cómo Fonseca habla de sus ídolos. Se encontró con Federer en la Laver Cup hace poco y quedó nervioso, con las manos transpirando. Después habló con Agassi y Rafter, y en lugar de sentirse intimidado, lo usó como aprendizaje. Dice que es muy observador, que mira lo que hacen todos. Eso es mentalidad de campeón.

Ahora está de vuelta en Buenos Aires intentando defender el título, lo cual es un ejercicio completamente nuevo para él. Su equipo es interesante: sigue con su coach de toda la vida (Guilherme Teixeira desde los 12 años) pero sumó a dos argentinos, Franco Davin y Marcelo Albamonte. Davin trabajó con Del Potro y ganó dos Grand Slams como entrenador, así que el pibe tiene gente de peso alrededor.

La realidad es que João Fonseca está en ese punto donde todo se mueve rápido, demasiado rápido. Él mismo lo dice: una cosa tras otra, no consigue parar y pensar qué pasó. Miren dónde está. Ranking 33, pero fue 24 hace poco. Ganó títulos importantes, jugó Grand Slams, se encontró con sus ídolos. Y todo pasó en menos de un año.

No es Carlos Alcaraz ni Jannik Sinner todavía, pero la trayectoria que lleva João Fonseca sugiere que el tenis sudamericano podría tener algo especial en las manos. Lo que pase en los próximos años va a ser fascinante de seguir.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado