Todo el mundo está atento a ese antiguo gráfico de Samuel Benner de nuevo. En serio, la gente está compartiendo como loca este ciclo de 1875 para justificar escenarios optimistas para las criptomonedas y los mercados en general. Pero voy a ser honesto: la cosa se está poniendo más complicada ahora que estamos en 2026.



Para quienes no conocen la historia: Benner era un granjero que sufrió un golpe fuerte en la crisis de 1873. Después de eso, empezó a estudiar patrones en los precios agrícolas y publicó un libro con sus descubrimientos. La idea de él era que los ciclos solares afectaban las cosechas, que a su vez influían en los precios. De ahí salió el ciclo de Benner, con tres líneas principales: una marcando años de pánico, otra de auge (óptimo para vender), y otra de recesión (ideal para acumular). Este gráfico tiene más de 150 años.

Lo que entusiasma a la gente es que el ciclo de Benner acertó bastante a lo largo del tiempo. La Gran Depresión, la burbuja de Internet, la caída del COVID — todo habría encajado con las predicciones, con solo pequeñas variaciones de algunos años. Muchos inversores minoristas lo usan como base para sus estrategias, especialmente porque el ciclo señalaba 2026 como un posible pico del mercado. Parecía prometedor cuando todo era especulación.

Pero aquí está el problema: los desarrollos económicos recientes están poniendo a prueba esa creencia de verdad. Tenemos inestabilidad política, incertidumbre con tarifas, presión inflacionaria — todo esto creando un escenario muy diferente al que el ciclo de Benner sugería para este período. El JPMorgan elevó la probabilidad de recesión global al 60%, y Goldman Sachs habla de un 45% de chance de recesión en los próximos meses. No es exactamente el escenario de auge que la gente esperaba.

Hay traders experimentados como Peter Brandt que ya son bastante escépticos con estos gráficos antiguos. Él dice que prefiere enfocarse en operaciones reales en lugar de quedar atrapado en predicciones teóricas. Para él, es más una distracción que otra cosa. Y tiene razón en un punto: no puedes operar solo basándote en un gráfico que tiene casi 200 años.

Pero aquí viene lo interesante: incluso con toda esa presión e incertidumbre, hay inversores que siguen creyendo en el ciclo de Benner. Su argumento es que los mercados no son solo números — son sentimientos, memoria colectiva e impulso. Y a veces estos patrones antiguos funcionan no porque tengan un poder mágico, sino porque mucha gente cree en ellos y actúa en consecuencia. Es como una profecía autorrealizable.

Lo que llama la atención es que el interés de búsqueda por el ciclo de Benner se disparó. Inversores minoristas están buscando narrativas optimistas en medio de toda esta turbulencia. Tiene sentido — cuando las cosas se vuelven aterradoras, la gente busca patrones que tengan sentido, que den esperanza.

La cuestión ahora es si el ciclo de Benner seguirá siendo relevante o si los patrones económicos han cambiado tanto que ese gráfico se convirtió en una curiosidad histórica. Estamos en un punto crítico donde la teoría encuentra la realidad, y no siempre se alinean. ¿Qué opinas tú — estos ciclos antiguos todavía tienen sentido o necesitamos herramientas nuevas para entender este mercado loco?
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