Acabo de encontrarme con esta historia increíble sobre el colapso de OneCoin que realmente pone en perspectiva cuán profundas son estas estafas en el mundo cripto. Gilbert Armenta, el exnovio de Ruja Ignatova (la famosa Cryptoqueen), acaba de ser condenado a cinco años en prisión federal por lavar $300 millones robados a inversores de OneCoin. Todo esto es bastante oscuro cuando se profundiza en los detalles.



Así fue lo que ocurrió: OneCoin fue básicamente un esquema Ponzi masivo que comenzó en Bulgaria en 2014 y terminó robando más de $4 billion a millones de personas. Lograban que los inversores compraran estos falsos "paquetes educativos" para el comercio digital, con importes que iban desde 100 hasta 118,000 euros, y a cambio recibían tokens de OneCoin. ¿El truco? Había un mercado interno donde supuestamente podían intercambiar estas monedas, pero los límites diarios estaban súper restringidos. Luego, en 2016, simplemente lo cerraron por "mantenimiento" y, cuando volvió en 2017, todo ya estaba básicamente hecho.

Gilbert Armenta no era solo un cómplice cualquiera. Estaba directamente involucrado en la operación y ayudó a canalizar el dinero robado. Lo que es loco es lo que hizo con él: jets de lujo, sobornos a empresas mexicanas, apuestas con el dinero de los inversores. Su equipo de defensa intentó presentarlo como una víctima de la manipulación de Ignatova, alegando que ella tenía personas espiándolo y lo controlaba a través de su relación. Pero el tribunal no se lo creyó. Se declaró culpable en 2018 de lavado de dinero, extorsión y fraude electrónico, lo que redujo su condena de un posible siete años a cinco.

¿La propia Cryptoqueen? Todavía desaparecida. Fue vista por última vez en Atenas en 2017, y sinceramente, nadie sabe realmente qué pasó con ella. Algunos piensan que está muerta, otros creen que se está escondiendo en algún lugar con una parte de esos $4 billion. El FBI la incluyó en su lista Ten Most Wanted list y ofreció $100,000 por información. Lo que resulta interesante es que un penthouse en Londres, de $15 million, que ella compró hace años, volvió a aparecer en el mercado, lo que hizo que la gente se preguntara si todavía está por ahí en algún lugar. Incluso los fiscales fueron a por su abogado alemán por mover $21 million para cubrir la compra de esa propiedad.

Toda esta historia de OneCoin es, básicamente, el guion de cómo no confiar en estos primeros esquemas cripto. Varios países — Bulgaria, Finlandia, Noruega, Suecia, Letonia, Croacia — advirtieron a la gente de que era una estafa antes de que colapsara por completo. La condena de prisión de Gilbert Armenta es un recordatorio de que participar en estas operaciones, incluso si no eres el orquestador principal, conlleva consecuencias serias. El mundo cripto ha evolucionado mucho desde 2014, pero historias como esta siguen importando porque muestran por qué la debida diligencia y la regulación realmente importan.
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