Estos días, al revisar los datos en la cadena, me ha dado escalofríos por esta estrategia de MEV de “insertar en la fila”: los realmente afectados no son los que juegan, sino los usuarios comunes con esas pequeñas operaciones de intercambio, acuñación o posiciones al borde de la liquidación. Cuando cambia el orden, el deslizamiento, el precio de ejecución y el gas todos se mueven, a simple vista parece que tú vas lento, pero en realidad no estás en la misma fila.



Los agentes de IA y el comercio automático también están bastante en boga últimamente, algunos los usan para contar historias, otros para hacer interacciones reales. Pero al analizarlo, cuanto más automático, más miedo a la “confianza predeterminada”: firmas, autorizaciones, qué ruta seguir, si te han cortado por la mitad… Cuando no pasa nada, todo se llama eficiencia, pero si pasa algo, se vuelve una caja negra.

Lo que más me asusta no es perder dinero, sino perder el control—si tienes menos dinero, aún puedes aguantar, pero cuando el proceso no es transparente y no sabes contra quién estás compitiendo, eso es lo que más duele. De todos modos, ahora prefiero usar órdenes limitadas en lugar de mercado, reducir las autorizaciones tanto como pueda, y aceptar que será más lento.
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