Ah, acabo de mirar el gráfico, y aunque mi posición no se movió, siento que fue más agotador que cargar ladrillos todo el día. Cuando estaba en ganancia flotante, por dentro estaba bastante tranquilo, incluso algo nihilista: ¿y si sube? ¿Qué importa? No he vendido. Pero cuando entro en pérdida flotante, aunque sea solo unos puntos, ese número se queda como grabado en la mente, tic tac, y ya no hay manera de dormir.



En el grupo vuelven a circular capturas sobre la regulación de las stablecoins y auditorías de reservas; alguien trae viejos rumores de desanclaje, y enseguida alguien más se contagia la ansiedad. En realidad, no es solo que yo crea en el precio: creo en la mudanza del relato, del mundo NFT a los juegos en cadena y luego al re-staking; las emociones como mariposas que agitan las alas. Pero la aversión a las pérdidas no tiene lógica: salta por encima del razonamiento y ataca tu sueño.

Total, desde mi punto de vista, perder dinero no es solo perder dinero: es perder a ese “yo” dentro de la línea temporal que pensaba que la historia todavía podía ir a mejor. Esta noche no miro más; primero dejo que el mapa de calor de las emociones camine solo. …Sí, alguien me preguntó cómo dibujo la línea temporal: en realidad todavía estoy aprendiendo, pero siento que esta revisión de hoy va a estar bastante interesante.
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