La ola global de la “prohibición de redes sociales” para adolescentes se acelera; ¿Taiwán la seguirá?

El Senado de Francia aprobó el lunes un proyecto de ley para desactivar el uso de redes sociales por menores de 15 años, con la expectativa de convertirse en el país con más seguimiento legislativo de Australia. Aunque Taiwán no ha adoptado una prohibición total de “corte en seco”, el Ministerio de Salud y Bienestar Social ya ha anunciado una enmienda al artículo 59 de la Ley de Protección de la Infancia y la Juventud, con el objetivo de establecer un mecanismo de identificación de edad y una medida de limitación de acceso.
(Antecedentes: Reino Unido aprobará una ley para prohibir que menores de 16 años usen redes sociales: TikTok, IG, FB y X están incluidos; la ola regulatoria global sigue expandiéndose)
(Complemento de contexto: la UE impulsa un borrador de “monitorización de chats”: IG, Discord, Gmail… todos los mensajes privados quedan incluidos en el escaneo)

Índice del artículo

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  • Olas globales: dos rutas se bifurcan
  • Artículo 59 de la Ley de Infancia y Juventud: identificación de edad y limitación de acceso
  • Coste en privacidad y dudas sobre un “muro de Internet”
  • No hay que vigilar la prohibición, sino la infraestructura

El Senado francés aprobó esta semana, el día 21, un proyecto de ley que prohíbe que los niños menores de 15 años usen redes sociales. Si la Cámara de Diputados lo sigue y lo aprueba en votación posterior, Francia se convertirá, tras Australia, en uno de los principales países que prohíben el uso de redes sociales a adolescentes. Según los informes, la nueva ley entra en vigor el 1 de septiembre: los menores de 15 años no podrán abrir cuentas en redes sociales; las plataformas tendrán además 4 meses para cerrar las cuentas existentes y deberán adoptar un mecanismo de verificación de edad aprobado por la autoridad francesa de supervisión de la privacidad.

El subsecretario de Asuntos de IA de Francia, Le Eanánf, describió que Francia se ha convertido en el primer país de Europa en introducir la “edad adulta digital”. Detrás de esta legislación está el llamado público del presidente Macron en abril de este año: pidió a los jóvenes que dejen el teléfono y lean más, y dijo de forma explícita que “antes de los 15 años ya no se debe usar redes sociales”.

En los últimos seis meses, al menos más de 20 países en el mundo han aplicado, anunciado o estudiado limitar el uso de redes sociales por parte de menores. Los umbrales de edad suelen situarse entre 15 y 16 años, pero ¿y Taiwán?

Actualmente, Taiwán no sigue la ruta de una prohibición total como Australia y Francia. Sin embargo, ya se ha activado en otra dirección de manera silenciosa: el 21 de abril de 2026, el Ministerio de Salud y Bienestar Social anunció una enmienda al artículo 59 de la Ley de Protección de la Infancia y la Juventud, incorporando dos “llaves”: un “mecanismo de identificación de edad” y una “medida de limitación de acceso”. Aunque este camino parece más moderado, los críticos sostienen que su destino podría ser más espinoso que una prohibición.

Olas globales: dos rutas se bifurcan

En diciembre de 2025, Australia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir el uso de redes sociales a usuarios menores de 16 años. La medida cubre 10 plataformas: Facebook, Instagram, Snapchat, Threads, TikTok, X, YouTube, Reddit, Twitch y Kick. Si las plataformas infringen, la multa máxima puede llegar a 49,5 millones de dólares australianos. La verificación de edad aplica un estándar flexible de “pasos razonables”: no obliga a una tecnología específica. Como resultado, el primer día de implementación ya surgieron desvíos a gran escala; los adolescentes eludieron las restricciones mediante VPN, el uso de cuentas de sus padres, etc.

Dinamarca siguió de inmediato. En noviembre de 2025, los partidos llegaron a un consenso para prohibir el uso de redes sociales a menores de 15 años. Se prevé completar la legislación a mediados de 2026 e implementar una app llamada “evidencia digital” con una función integrada de verificación de edad.

A nivel de la UE también se intensifica el impulso: la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, se comprometió a presentar este otoño un borrador de ley en respuesta a la recomendación de un grupo de expertos de “prohibir a menores de 13 años”. A comienzos de 2026, ya había 13 países de la UE comprometidos a dar seguimiento, incluidos Dinamarca, Francia, España, Italia, Portugal, Austria, Luxemburgo, Eslovaquia, Chequia, Países Bajos, Bélgica, Finlandia y Grecia. Cabe destacar que la Comisión Europea indicó el 6 de julio de 2026 que la ley de Francia “no se ajusta completamente a la normativa vigente de la UE”, pero aun así respaldó la dirección de las iniciativas relacionadas.

Si observamos esta ola, puede resumirse en dos rutas principales: una es la “prohibición directa por edad” estilo Australia y Francia, que establece claramente el umbral y prohíbe abrir cuentas; la otra es un “combo de verificación de edad y limitación de acceso”: no prohíbe directamente, sino que, mediante identificación de identidad, clasifica el contenido y, si es necesario, bloquea el acceso.

Taiwán eligió la segunda ruta.

Artículo 59 de la Ley de Infancia y Juventud: identificación de edad y limitación de acceso

La acción de Taiwán no es tan escandalosa como la de Australia. El 21 de abril de 2026, el Ministerio de Salud y Bienestar Social anunció un borrador de enmienda a la Ley de Protección de la Infancia y la Juventud para abrir un periodo de consulta de 30 días de opiniones. En el artículo 59, apartados 1 y 2, del borrador se establecen el “mecanismo de identificación de edad”: la autoridad competente de comunicaciones y transmisión, la NCC, reunirá y pondrá en marcha “instituciones de protección del contenido” para impulsar la “identificación adecuada por edad”; los estándares, métodos, excepciones y requisitos técnicos para la identificación de edad serán definidos por la NCC conjuntamente con el Ministerio de Desarrollo Digital. El apartado 3 corresponde a la “medida de limitación de acceso”: cuando la autoridad competente detecte contenido dañino, debe notificar a la plataforma para que lo retire; “cuando sea necesario, puede notificar al proveedor de servicios de acceso a Internet para que tome medidas de limitación de acceso”.

Dicho de otra manera, el enfoque de Taiwán no es decir directamente a las plataformas “no permitáis abrir cuentas a menores de 15 años”, sino crear una base de infraestructura para identificar la edad de los usuarios y, a partir de ahí, restringir gradualmente el acceso al contenido. En la actualidad, los métodos comunes de identificación de edad en Taiwán incluyen la declaración propia, la estimación de edad por IA mediante el rostro, la carga de documentos de identidad gubernamentales, la verificación con tarjeta de crédito y la vinculación obligatoria con el número de teléfono móvil a nombre real; el punto en común es que todos exigen que los usuarios revelen su identidad, y ahí está precisamente el origen de la controversia.

Coste en privacidad y dudas sobre un “muro de Internet”

La Fundación para la Reforma Judicial Civil señala directamente tres riesgos principales. En un comunicado, la Fundación indicó: primero, el riesgo de privacidad; el mecanismo de verificación de edad requiere que los usuarios revelen su identidad, lo que equivale a exigir la recolección masiva de datos personales; una vez que haya una filtración, las consecuencias son difíciles de estimar. Segundo, el problema de la autorización en blanco: la ley madre no define el principio de minimización de datos ni prohíbe el uso con fines ajenos al propósito; además, vulnera el espíritu legislativo de reserva normativa jerárquica. Tercero, el riesgo de “cierre de redes”: las disposiciones de “limitación de acceso” carecen de debido proceso; no hay revisión previa, no hay una lista pública y tampoco existe un mecanismo de reparación. Por ello, la Fundación recomendó eliminar las disposiciones de limitación de acceso del apartado 3.

Amnistía Internacional también mostró preocupación en Taiwán, al considerar que el artículo 59 podría vulnerar potencialmente el derecho a la privacidad, el derecho a la anonimidad y la libertad de expresión, y que podría terminar derivando en una vigilancia excesiva y una revisión poco clara. En el Yuan Legislativo también ya ha habido intervención de legisladores, y al instante surgió la preocupación de un “muro de Internet”, que la opinión pública considera no infundada. Al observar las cifras, en 2025, de los dominios bloqueados mediante el mecanismo RPZ en Taiwán, aproximadamente el 64% se aplicó directamente por el gobierno en virtud de la Ley de Prevención de Peligros de Delitos de Fraude, lo que demuestra que la infraestructura de “limitación de acceso” ya tenía precedentes en Taiwán; la diferencia es que ahora se ampliaría el alcance al ámbito de protección de menores.

Veamos la lección de Australia: un sistema de verificación de edad que supuestamente protege a los adolescentes fue eludido el primer día de implementación; en cambio, expuso primero los datos de identidad de usuarios adultos dentro del sistema. Esa es la brecha que más temen los opositores: se pierde el objetivo de protección, pero la infraestructura de vigilancia se instala primero.

No hay que vigilar la prohibición, sino la infraestructura

Mirando el panorama a mayor distancia, Taiwán probablemente no copiará la prohibición total estilo Australia y Francia. En esta fase, el borrador aún está en consulta de opiniones; el debate sobre el debido proceso de la “limitación de acceso” aún no se ha resuelto entre los partidos; y el avance legislativo quizá no sea fluido. Pero el punto realmente importante a vigilar es si, una vez construida la infraestructura de “verificación de edad y limitación de acceso”, podría reutilizarse para otros fines.

Un sistema de identificación destinado a bloquear contenido indebido para menores, técnicamente también puede usarse para bloquear el discurso político o bloquear medios específicos. La diferencia solo está en quién aprieta el interruptor y si existen procedimientos transparentes de revisión y reparación. Por eso, la demanda de la Fundación de Reforma Judicial no es oponerse a la protección de menores, sino exigir eliminar las disposiciones de “limitación de acceso” que carecen de debido proceso.

Cabe prestar atención a la reacción del sector industrial: cuanto más estrictas se vuelven la verificación de edad y los mecanismos de bloqueo, más usuarios se empujan hacia acuerdos sociales que son difíciles de controlar de forma centralizada, como plataformas sociales descentralizadas como Nostr y Bluesky. Esto coincide con la tendencia industrial que se observó en la cobertura anterior de Dynamic Block sobre la prohibición en Australia: cuanto más estricta es la regulación, mayor es el atractivo de las alternativas descentralizadas.

Los siguientes tres momentos merecen especial atención: el forcejeo en el Yuan Legislativo después de que finalice el periodo de consulta de 30 días de la enmienda a la Ley de Infancia y Juventud en Taiwán; si el borrador de ley que presente la Comisión Europea en otoño tomará como estándar el modelo taiwanés o el australiano; y si la propia tecnología de verificación de edad puede encontrar un equilibrio entre “identificación precisa” y “minimización de la recolección de datos personales”.

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