La semana pasada, los mercados mundiales de materias primas experimentaron una ola de subidas. Los metales preciosos y los metales industriales se alternaron para alcanzar máximos históricos, con el oro subiendo ocho días consecutivos y la plata con un aumento sorprendente, mientras que el cobre también se estabilizó en niveles elevados. ¿Esta subida es una fluctuación a corto plazo o una tendencia a largo plazo?
La historia numérica detrás de un aumento de nivel fenomenal
El porcentaje de aumento desde principios de año lo dice todo. El oro ha subido un 68% en total, la plata un 133%, el platino un 129%, y el precio del cobre también ha aumentado un 36%. Solo con observar el rendimiento de la plata es suficiente para llamar la atención: no solo es un aumento de precio, sino que también refleja el deseo del mercado por activos de refugio.
En concreto, el platino alcanzó los 2097 dólares por onza, un máximo desde 2008, y el paladio superó los 1800 dólares por onza. Detrás de estas cifras, hay una apuesta colectiva de bancos centrales, inversores e incluso fondos de cobertura a nivel global.
Tres niveles de lógica que sustentan esta subida
Inicio del ciclo de bajada de tipos
La Reserva Federal ha completado tres recortes de tasas en 2025, y el mercado espera que en 2026 haya otros dos. En un entorno de tasas bajas, la atracción relativa de metales preciosos como el oro y la plata, que no generan intereses, aumenta. Esta es la lógica fundamental del mercado alcista de materias primas en los últimos años.
Riesgos geopolíticos y restricciones en el suministro
El bloqueo de EE. UU. a la petróleo de Venezuela, la tensión en el panorama energético global y las posibles medidas arancelarias que llevan a los comerciantes a acumular inventarios, han agravado la tensión en el lado de la oferta. La escasez estructural de plata y cobre es especialmente evidente, y los comerciantes, anticipando arbitrajes, aumentan significativamente sus inventarios, elevando aún más el ánimo del mercado.
Compra de oro por parte de los bancos centrales se vuelve habitual
La compra de oro por parte de bancos centrales a nivel mundial continúa siendo fuerte, lo que proporciona soporte en términos de demanda. Independientemente de las fluctuaciones a corto plazo del mercado, la demanda de compra de oro por parte de los bancos centrales se mantiene relativamente estable, formando un efecto de soporte en los precios.
¿Qué opinan las instituciones sobre 2026?
Las perspectivas para el oro siguen siendo optimistas. Goldman Sachs prevé que en 2026 el oro supere los 4900 dólares por onza, e incluso el Bank of America ha establecido un objetivo de 5000 dólares por onza. Estas predicciones se basan en la continuidad de los recortes de tasas y en que la compra de oro por parte de los bancos centrales no disminuya.
El panorama para la plata podría ser aún más atractivo. Michele Schneider, estratega, señala que la relación oro-plata aún tiene espacio a la baja, lo que significa que la plata tiene potencial de recuperación en relación con el oro. Las instituciones pronostican un precio objetivo para la plata en 2026 entre 75 y 100 dólares por onza, lo que indica que aún hay margen para subir.
En cuanto al precio del cobre, Citibank opina que, debido a la acumulación de inventarios en EE. UU. y la escasez de suministro en otras regiones, el precio promedio del cobre en el segundo trimestre de 2026 podría alcanzar los 13,000 dólares por tonelada.
¿Oportunidad o riesgo?
La lógica de esta tendencia es clara: recortes de tasas → entrada de fondos de refugio → compra de oro por bancos centrales → inestabilidad geopolítica → tensión en el suministro de materias primas. Pero cualquier cambio en uno de estos eslabones puede afectar toda la tendencia. El mercado de materias primas en 2026 está lleno tanto de oportunidades como de variables ocultas. Los participantes del mercado deben, además de seguir la tendencia general, estar atentos a la evolución de estos factores clave.
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¿Aún hay oportunidad en los metales preciosos en 2026? Los tres principales impulsores detrás de los máximos históricos del oro, la plata y el cobre
La semana pasada, los mercados mundiales de materias primas experimentaron una ola de subidas. Los metales preciosos y los metales industriales se alternaron para alcanzar máximos históricos, con el oro subiendo ocho días consecutivos y la plata con un aumento sorprendente, mientras que el cobre también se estabilizó en niveles elevados. ¿Esta subida es una fluctuación a corto plazo o una tendencia a largo plazo?
La historia numérica detrás de un aumento de nivel fenomenal
El porcentaje de aumento desde principios de año lo dice todo. El oro ha subido un 68% en total, la plata un 133%, el platino un 129%, y el precio del cobre también ha aumentado un 36%. Solo con observar el rendimiento de la plata es suficiente para llamar la atención: no solo es un aumento de precio, sino que también refleja el deseo del mercado por activos de refugio.
En concreto, el platino alcanzó los 2097 dólares por onza, un máximo desde 2008, y el paladio superó los 1800 dólares por onza. Detrás de estas cifras, hay una apuesta colectiva de bancos centrales, inversores e incluso fondos de cobertura a nivel global.
Tres niveles de lógica que sustentan esta subida
Inicio del ciclo de bajada de tipos
La Reserva Federal ha completado tres recortes de tasas en 2025, y el mercado espera que en 2026 haya otros dos. En un entorno de tasas bajas, la atracción relativa de metales preciosos como el oro y la plata, que no generan intereses, aumenta. Esta es la lógica fundamental del mercado alcista de materias primas en los últimos años.
Riesgos geopolíticos y restricciones en el suministro
El bloqueo de EE. UU. a la petróleo de Venezuela, la tensión en el panorama energético global y las posibles medidas arancelarias que llevan a los comerciantes a acumular inventarios, han agravado la tensión en el lado de la oferta. La escasez estructural de plata y cobre es especialmente evidente, y los comerciantes, anticipando arbitrajes, aumentan significativamente sus inventarios, elevando aún más el ánimo del mercado.
Compra de oro por parte de los bancos centrales se vuelve habitual
La compra de oro por parte de bancos centrales a nivel mundial continúa siendo fuerte, lo que proporciona soporte en términos de demanda. Independientemente de las fluctuaciones a corto plazo del mercado, la demanda de compra de oro por parte de los bancos centrales se mantiene relativamente estable, formando un efecto de soporte en los precios.
¿Qué opinan las instituciones sobre 2026?
Las perspectivas para el oro siguen siendo optimistas. Goldman Sachs prevé que en 2026 el oro supere los 4900 dólares por onza, e incluso el Bank of America ha establecido un objetivo de 5000 dólares por onza. Estas predicciones se basan en la continuidad de los recortes de tasas y en que la compra de oro por parte de los bancos centrales no disminuya.
El panorama para la plata podría ser aún más atractivo. Michele Schneider, estratega, señala que la relación oro-plata aún tiene espacio a la baja, lo que significa que la plata tiene potencial de recuperación en relación con el oro. Las instituciones pronostican un precio objetivo para la plata en 2026 entre 75 y 100 dólares por onza, lo que indica que aún hay margen para subir.
En cuanto al precio del cobre, Citibank opina que, debido a la acumulación de inventarios en EE. UU. y la escasez de suministro en otras regiones, el precio promedio del cobre en el segundo trimestre de 2026 podría alcanzar los 13,000 dólares por tonelada.
¿Oportunidad o riesgo?
La lógica de esta tendencia es clara: recortes de tasas → entrada de fondos de refugio → compra de oro por bancos centrales → inestabilidad geopolítica → tensión en el suministro de materias primas. Pero cualquier cambio en uno de estos eslabones puede afectar toda la tendencia. El mercado de materias primas en 2026 está lleno tanto de oportunidades como de variables ocultas. Los participantes del mercado deben, además de seguir la tendencia general, estar atentos a la evolución de estos factores clave.