En un punto de inflexión: ¿Por qué ha caído la probabilidad de aprobación de la CLARITY Act en EE. UU. del 82 % al 46 %?

Mercados
Actualizado: 06/05/2026 08:28

El 17 de julio de 2025, la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó por amplia mayoría la Digital Asset Market Clarity Act con 294 votos a favor y 134 en contra. En ese momento, el mercado mostraba un gran optimismo respecto a las perspectivas de este primer proyecto de ley sobre la estructura del mercado cripto a nivel federal. Sin embargo, casi diez meses después, la propuesta aún no ha iniciado su revisión en el Comité Bancario del Senado, y sus posibilidades de aprobación han descendido de un máximo del 82 % a principios de 2026. A 6 de mayo de 2026, varias instituciones han reducido la probabilidad de que se apruebe durante el año a en torno al 46 %, y algunas valoraciones son aún más cautelosas.

¿Cómo pudo un proyecto de ley que parecía gozar de consenso bipartidista acabar atascado en un bloqueo ético irreconciliable tan cerca de la meta legislativa?

La respuesta no se encuentra en un único punto de fricción. Desde las largas negociaciones sobre las disposiciones de rendimiento de stablecoins, pasando por el colapso de la confianza entre senadores respecto a los intereses cripto de la familia presidencial, hasta el tira y afloja sobre la responsabilidad entre las fuerzas del orden y los desarrolladores DeFi, el estancamiento legislativo de la CLARITY Act refleja no solo debates técnicos sobre la regulación cripto, sino también profundos conflictos sistémicos dentro de la estructura de poder e intereses de Washington.

De avance vertiginoso a cuesta arriba: ¿cómo vivió el proyecto de ley una auténtica montaña rusa?

Si tomamos los datos del mercado de predicción Polymarket como un "termómetro del sentimiento legislativo", la probabilidad de que la CLARITY Act se apruebe en 2026 ha pasado por tres fases diferenciadas. En febrero de 2026, gracias al fuerte respaldo de la administración Trump y a las crecientes expectativas del sector, la probabilidad alcanzó un máximo del 82 %. Posteriormente, una caída situó las probabilidades por debajo del rango del 38 %-50 % a finales de abril, lo que llevó a Alex Thorn, responsable de investigación de Galaxy Digital, a advertir: "Si la revisión se retrasa más allá de mediados de mayo, las posibilidades de aprobación en 2026 caerán en picado." Entre finales de abril y principios de mayo, tras el anuncio de un compromiso sobre los rendimientos de stablecoins por parte de los senadores Tillis y Alsobrooks, la probabilidad en Polymarket repuntó rápidamente hasta el 67 %-70 %. Sin embargo, justo cuando el mercado recuperaba la esperanza, la última declaración de Tillis provocó un giro radical: dejó claro que, si el proyecto no incluía disposiciones éticas dirigidas a los intereses cripto de la familia presidencial, cambiaría su posición de negociador a voto negativo. Esta condición redujo drásticamente el margen de negociación restante: a 6 de mayo, las estimaciones institucionales volvían a situarse en torno al 46 %.

La curva de datos de Polymarket ilustra vívidamente el recorrido desde el "casi hecho" al "en el aire" y finalmente al "pendiendo de un hilo". El sentimiento del mercado ha oscilado violentamente con cada ronda de negociaciones y cada enfrentamiento ético, erosionando de forma constante la ya estrecha ventana legislativa.

¿Cómo se convirtieron las cuestiones éticas en el "segundo campo de batalla" más intratable del proyecto?

Durante meses, la disposición sobre los rendimientos de stablecoins fue el principal escollo en las negociaciones, pero este asunto experimentó un avance entre finales de abril y principios de mayo de 2026. El núcleo del compromiso Tillis-Alsobrooks es la prohibición de los "rendimientos por tenencia pasiva": es decir, las plataformas cripto no podrán pagar intereses ni retribuciones similares a depósitos bancarios simplemente por mantener saldos en stablecoins. Al mismo tiempo, se permiten las recompensas "basadas en actividad", como el staking, el trading o el uso genuino de la plataforma.

Sin embargo, el sector bancario sigue insatisfecho con este acuerdo. La American Bankers Association, el Bank Policy Institute y otros tres grandes grupos bancarios emitieron una declaración conjunta señalando que el texto actual sigue permitiendo a las plataformas cripto eludir la prohibición mediante programas de membresía o incentivos ligados al saldo. Tillis y Alsobrooks respondieron con contundencia: "Ambas partes acuerdan respetuosamente discrepar", lo que indica que, para no poner en peligro el proceso legislativo global, las preocupaciones del sector bancario podrían quedar "aparcadas".

Justo cuando la disputa sobre stablecoins parecía estar a punto de "cerrarse", surgió una cuestión mucho más espinosa: las disposiciones éticas. El senador Tillis fue el primer republicano del Comité Bancario del Senado en exigir públicamente la inclusión de cláusulas éticas en el proyecto. Propuso restricciones morales sobre las actividades con activos digitales de los funcionarios federales, incluido el presidente, con especial atención a los intereses cripto de la familia presidencial.

Informes públicos indican que los proyectos cripto vinculados a la familia Trump superan ya los 1 000 millones de dólares en valoración, incluyendo World Liberty Financial, la stablecoin USD1 y el meme coin TRUMP. Los demócratas han adoptado una postura aún más firme: los senadores Gallego y Schiff han declarado abiertamente: "Sin una cláusula ética bipartidista, no habrá ley definitiva." Incluir tal disposición podría conllevar el riesgo de un veto presidencial. Sin embargo, excluirla llevaría a que el republicano clave Tillis vote en contra. Sin apoyo demócrata, los republicanos no pueden sacar adelante la ley, y la posición de Tillis revela una fractura importante dentro del propio Partido Republicano. Así, la cláusula ética se ha convertido en un dilema estructural para el proyecto: ya no es un detalle técnico, sino un requisito previo para cualquier avance legislativo.

¿Solo quedan dos semanas antes de 2030? Cómo el calendario político condiciona el destino del proyecto

Si la cláusula ética representa una división estructural, el calendario de las elecciones de mitad de mandato impone un plazo inamovible para resolverla.

La senadora Lummis, republicana de Wyoming que ha anunciado que no se presentará a la reelección, subrayó repetidamente esta urgencia en abril: si el proyecto no se aprueba en 2026, la próxima ventana legislativa podría no abrirse hasta 2030. Esta conclusión parte de una evaluación realista del ciclo legislativo: en las elecciones de noviembre estarán en juego 33 escaños del Senado y los 435 de la Cámara de Representantes. Cualquier cambio en el control de las cámaras podría deshacer la coalición que respalda la CLARITY Act. El nuevo Congreso necesitará tiempo para formar comités y fijar prioridades, y leyes financieras complejas como esta suelen quedar relegadas frente a prioridades tradicionales como fusiones y adquisiciones o proyectos presupuestarios.

El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, lanzó una advertencia aún más contundente en la conferencia Consensus el 5 de mayo: si el Comité Bancario del Senado no inicia la revisión en las próximas dos semanas, las probabilidades de aprobación del proyecto se desplomarán. Una vez que el proceso legislativo se vea arrastrado por la campaña electoral, será prácticamente imposible que los legisladores lleguen a un consenso sobre un asunto cripto tan complejo.

El propio Tillis ha propuesto el calendario legislativo más temprano posible: presionará para que el Comité Bancario del Senado programe la revisión tras reanudar la sesión el 11 de mayo. Pero esto significa que el proyecto solo dispone de unas pocas semanas (de finales de abril a mediados de mayo) para completar la fase de enmiendas en comité. Después deberá superar el umbral de 60 votos en el pleno del Senado, conciliarse con la versión del Comité de Agricultura y, finalmente, armonizarse con la versión de la Cámara, procesos que pueden llevar meses.

Guerra de competencias SEC vs. CFTC: ¿qué problema central intenta resolver la ley?

Detrás de estas disputas se encuentra el reto principal que el proyecto pretende abordar: ¿quién debe regular el sector cripto en EE. UU., la SEC o la CFTC, y qué debe supervisar cada organismo?

La CLARITY Act busca establecer un marco de doble agencia, utilizando el grado de "descentralización suficiente" como criterio para determinar si un activo digital queda bajo la CFTC como "commodity digital" o bajo la SEC como "activo contrato de inversión". Crearía un régimen de registro liderado por la CFTC para exchanges, brókers y dealers de commodities digitales, poniendo fin a años de "zonas grises regulatorias" y permitiendo que las empresas cripto operen bajo un marco federal claro, en lugar de navegar por el costoso mosaico de regulaciones estatales.

Sin embargo, la división de competencias entre la SEC y la CFTC no es solo una cuestión técnica de clasificación, sino también una pugna política por el poder. Actualmente, los republicanos ocupan tres de los cinco asientos de la SEC, y los demócratas exigen una representación partidista equilibrada en la comisión. La expiración inminente de los mandatos de algunos comisionados y la incertidumbre sobre sus sucesores complican aún más el futuro del proyecto.

Además, la ley no introduce cambios sustanciales en materia fiscal. La IRS sigue considerando los criptoactivos como "propiedad" a efectos fiscales, y las operaciones cripto no están sujetas a la regla de venta en corto de valores. Esto permite a los inversores realizar pérdidas fiscales de forma más flexible, pero no acceder a ciertos beneficios fiscales preferentes disponibles para valores o commodities, ni optar por el mark-to-market bajo la Sección 475 ni deducir el 20 % de ingresos empresariales cualificados.

¿Por qué las fuerzas del orden están descontentas? La responsabilidad del desarrollador DeFi como "mina oculta"

Más allá de las tres disputas principales (ética, jurisdicción y rendimientos de stablecoins), una cuarta controversia menos visible se intensifica entre las fuerzas del orden y la industria cripto: la definición de la responsabilidad del desarrollador DeFi.

El proyecto incluye una disposición que exime de responsabilidad a los desarrolladores de protocolos descentralizados, basada en el principio tecnológico ampliamente aceptado de que "los proveedores de infraestructura no deben ser responsables de las acciones de terceros usuarios". Es decir, los programadores no deberían ser procesados por actividades ilegales realizadas por terceros que utilicen su código. Sin embargo, las fuerzas del orden y los fiscales se oponen firmemente, argumentando que tales protecciones podrían convertirse en un gran obstáculo para combatir el blanqueo de capitales, el fraude o la financiación ilícita, convirtiendo DeFi en un entorno donde "nadie es realmente responsable".

Esta cláusula pone de manifiesto el choque fundamental entre el sistema judicial y la industria Web3 respecto a la responsabilidad. Las fuerzas del orden consideran que la ley no debe crear un "vacío de responsabilidad" entre DeFi y las finanzas tradicionales. La industria, en cambio, advierte de que, sin esta protección, se producirá un grave "efecto desincentivador" para la innovación, exponiendo a los desarrolladores de protocolos open source a riesgos legales incalculables y, en última instancia, asfixiando la innovación descentralizada. Tillis ha dejado claro que las objeciones de las fuerzas del orden deben resolverse antes de que el proyecto avance.

¿Qué está en juego si la aprobación se retrasa hasta 2027 o incluso 2030?

Todas estas disputas y bloqueos conducen finalmente a la misma pregunta: ¿cuál es el coste si la ley no se aprueba en 2026?

En primer lugar, la prolongada falta de certeza regulatoria. Las empresas cripto estadounidenses siguen sometidas a la "presión regulatoria" de la SEC basada en la aplicación de la ley y a los requisitos fragmentados de cumplimiento de los distintos estados. Aunque la SEC y la CFTC han firmado un memorando de entendimiento para coordinarse a nivel de agencia, ambas esperan la legislación formal del Congreso antes de realizar cambios normativos importantes. Sin el marco federal que proporcionaría la CLARITY Act, la incertidumbre regulatoria persistirá en todo el sector al menos hasta 2030.

En segundo lugar, el riesgo de fuga de capital y talento. En abril de 2026, más de 100 empresas cripto firmaron una carta conjunta al Comité Bancario del Senado advirtiendo de que, sin un marco regulatorio federal claro, los empleos y negocios acelerarán su traslado a jurisdicciones extranjeras con regímenes estables. El Reglamento MiCA de la UE ya está plenamente en vigor, y Singapur, Hong Kong y Emiratos Árabes Unidos están optimizando sus marcos favorables al cripto. En contraste, EE. UU. permanece atrapado en un ciclo de luchas políticas crecientes.

En tercer lugar, la ventana para una reforma sistémica podría cerrarse. El cálculo de Lummis sobre "2030" no es retórico, sino que responde a la realidad del proceso legislativo. Si la ley "muere" en este Congreso, el proceso deberá reiniciarse desde cero: redacción de un nuevo texto, búsqueda de patrocinadores y repetición de la revisión en comités de ambas cámaras. Tras un cambio en el control del Congreso, la nueva legislatura puede modificar sus prioridades, lo que podría hacer que la legislación cripto pierda todo su impulso.

Preguntas frecuentes

P: ¿Cuál es la situación actual de la CLARITY Act en el Senado?

R: El proyecto fue aprobado en la Cámara el 17 de julio de 2025 y actualmente está bloqueado en el Comité Bancario del Senado, que aún no ha programado una audiencia de enmiendas. El Comité de Agricultura del Senado aprobó su propia versión en enero de 2026. El presidente del Comité Bancario, Tim Scott, no ha anunciado una fecha formal de revisión.

P: ¿Cuáles son los principales puntos de fricción del proyecto?

R: El principal escollo se ha desplazado hacia la cláusula ética: el senador Tillis insiste en que la ley debe incluir restricciones éticas dirigidas a los intereses cripto de la familia presidencial, o votará en contra. Otras cuestiones pendientes son la disposición sobre rendimientos de stablecoins, la protección de la responsabilidad de los desarrolladores DeFi, la división de competencias SEC/CFTC y las normas de lucha contra el blanqueo de capitales de las fuerzas del orden.

P: ¿Por qué difieren las previsiones de Polymarket de las institucionales?

R: Polymarket es un mercado de predicción cripto-nativo, por lo que sus datos reflejan principalmente el sentimiento y las expectativas de los operadores cripto. Las previsiones institucionales se basan más en el análisis de los procedimientos legislativos, las ventanas políticas y el calendario del Congreso; ambos emplean metodologías fundamentalmente distintas. A 6 de mayo de 2026, las probabilidades en Polymarket habían repuntado al rango del 67 %-70 %, mientras que varias valoraciones institucionales se mantenían en torno al 46 %. Cabe destacar que el reciente repunte en Polymarket fue impulsado por el optimismo ante el compromiso sobre stablecoins, pero se vio rápidamente contrarrestado por el impacto negativo del bloqueo ético.

P: Si se aprueba, ¿cómo afectaría la ley al tratamiento fiscal cripto?

R: El proyecto no modifica la posición actual de la IRS, que grava los criptoactivos como "propiedad". Las operaciones cripto no están sujetas a la regla de venta en corto de valores, por lo que los inversores pueden realizar pérdidas fiscales de forma más flexible, pero no acceder a ciertos beneficios fiscales preferentes de valores o commodities. Salvo que el Congreso modifique el código fiscal o la IRS actualice sus directrices, el tratamiento fiscal cripto permanecerá sin cambios.

P: ¿Cómo influirán las elecciones de mitad de mandato de 2026 en las perspectivas del proyecto?

R: En los comicios de noviembre se renovarán 33 escaños del Senado y los 435 de la Cámara. Si los demócratas recuperan el control de cualquiera de las cámaras, la coalición actual que respalda la ley podría desintegrarse. Los analistas consideran que, si los comités no avanzan en el proyecto antes de mediados de mayo, el ambiente partidista de la campaña hará que la aprobación sea altamente improbable en el futuro próximo. Por ello, mayo se percibe ampliamente como la "última ventana de oportunidad" para la ley.

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