Los conservadores estadounidenses y comentaristas de derecha Tucker Carlson lanzó una bomba informativa el miércoles en su programa “Judging Freedom”, afirmando que algunos congresistas le habrían confiado que el presidente Trump podría anunciar esa misma noche en su discurso televisado a nivel nacional una acción militar contra Venezuela. Sin embargo, Carlson también admitió no estar completamente seguro de si Trump realmente declararía la guerra formalmente. Hasta el momento, esta información no ha sido confirmada por la Casa Blanca ni por fuentes oficiales.
La credibilidad y el contexto polémico de la filtración de Carlson
Tucker Carlson es una figura influyente en los medios conservadores de EE. UU., cuyo programa en Fox News fue líder en audiencia en horario estelar. Tras dejar Fox News, Carlson se volcó a medios independientes, pero mantiene una gran influencia. Tiene una relación cercana con el gobierno de Trump y suele obtener información de primera mano. La filtración afirma que algunos congresistas habrían recibido informes previos, lo cual en términos técnicos tiene credibilidad, ya que en general el presidente informa a los líderes del Congreso antes de acciones militares importantes.
No obstante, Carlson también expresó incertidumbre. En su programa añadió: “No estoy completamente seguro de si Trump realmente anunciará una guerra total en su discurso.” Esta ambigüedad ha generado dos interpretaciones. La optimista es que Carlson está siendo responsable y prudente, evitando difundir información no confirmada. La pesimista es que esto podría ser una “filtración controlada” para medir la reacción pública; si la opinión pública se vuelve demasiado adversa, Trump podría modificar sus planes y negar que tuviera esa intención.
Lo que también llama la atención es la elección del momento. Menos de 48 horas después de que Trump anunció en Truth Social un bloqueo marítimo total contra Venezuela, Carlson soltó la noticia de una declaración de guerra. Esta acumulación de mensajes sugiere que la Casa Blanca podría estar preparando una opinión pública favorable para una acción militar de mayor escala. La estrategia del gobierno de Trump suele ser primero filtrar mensajes a través de redes sociales y medios afines, observar la reacción del mercado y la opinión pública, y luego decidir la acción definitiva.
Según la Constitución de EE. UU., la declaración formal de guerra requiere aprobación del Congreso. Pero el presidente tiene mayor libertad para desplegar tropas en el extranjero, especialmente bajo la justificación de “emergencia” o “autodefensa”. Si Trump quisiera saltarse al Congreso y declarar la guerra directamente, enfrentaría serios desafíos constitucionales. Sin embargo, puede adoptar una estrategia difusa: no usar la palabra “guerra”, sino anunciar “operaciones militares especiales” o “acciones antiterroristas”, para evitar la necesidad de autorización congresional.
El plan en tres pasos de Trump para la escalada militar en Venezuela
La postura militar de Trump hacia Venezuela ha mostrado una clara escalada en los últimos tiempos. Esta escalada no sería repentina, sino el resultado de una estrategia de presión gradual cuidadosamente diseñada.
La lógica de esta escalada progresiva es clara: primero calificar, luego ataques parciales, y finalmente un bloqueo total. Cada paso prueba los límites de la reacción internacional y del Congreso, además de preparar el terreno para la siguiente fase. Si esta lógica continúa, el próximo paso podría ser una acción militar de mayor envergadura, incluyendo bombardeos a objetivos en territorio venezolano o el despliegue de tropas terrestres.
El gobierno venezolano emitió un comunicado rechazando la “amenaza absurda” de Trump. Sin embargo, las capacidades militares de Venezuela están muy por debajo de las de EE. UU., por lo que en caso de guerra real, los resultados parecen claros. La cuestión es el costo: el costo de una guerra terrestre, la reacción internacional y el precio político en EE. UU.
La escalada en tres fases de Trump contra Venezuela
Primera fase: calificar al régimen venezolano como organización ilegal: Trump anunció en Truth Social que el régimen de Venezuela “ha sido declarado como organización extranjera ilegal”, alegando “robo de activos estadounidenses, narcotráfico y trata de personas”, para sentar las bases legales de una posible acción militar.
Segunda fase: ataques aéreos y marítimos contra barcos de narcotráfico: el 2 y el 15 de septiembre de 2025, las fuerzas armadas estadounidenses llevaron a cabo dos bombardeos contra barcos vinculados al narcotráfico en Venezuela, causando 14 muertes. Trump ordenó personalmente y publicó un video no clasificado mostrando la explosión de los barcos.
Tercera fase: bloqueo marítimo total: este martes, Trump ordenó un “bloqueo completo y exhaustivo” de todos los buques sancionados que ingresen o salgan de Venezuela, confiscando petroleros venezolanos y cortando su principal fuente de ingresos.
Controversia constitucional en el Congreso y el dilema de la autorización de guerra
Dentro del Congreso, hay una fuerte división respecto a la legalidad de las acciones militares de Trump. La senadora demócrata Chris Van Hollen advirtió que las acciones del Pentágono podrían considerarse “una prueba de acciones de guerra no autorizadas”. El senador republicano Rand Paul fue más directo, diciendo que una serie de acciones recientes ya constituyen “el inicio de una guerra”.
El representante demócrata de Texas, Joaquin Castro, calificó el bloqueo marítimo como “una acción de guerra sin duda alguna”. En Twitter, añadió: “Es una guerra que el Congreso nunca autorizó y que el pueblo estadounidense no quiere.” Actualmente, algunos congresistas han presentado resoluciones para impedir una escalada militar sin autorización legislativa.
El profesor de derecho internacional Elena Chachko, de la Universidad de California en Berkeley, afirmó que la declaración de “bloqueo” por parte de Trump será una prueba para los poderes del presidente. Chachko explicó que, aunque tradicionalmente el bloqueo se considera un medio de guerra permitido, solo puede aplicarse bajo condiciones estrictas. Añadió: “Tanto en el ámbito del derecho interno como en el internacional, hay serias dudas.”
La crisis constitucional gira en torno a la tensión entre el poder del presidente para hacer la guerra y la autoridad del Congreso. La Constitución de EE. UU. establece claramente que la declaración de guerra corresponde al Congreso. Pero en la práctica, el presidente, como comandante en jefe, puede actuar primero en emergencias y luego informar al Congreso. Este área gris ha sido utilizada varias veces en la historia, desde Vietnam hasta Irak, donde los presidentes han iniciado guerras sin autorización formal del Congreso.
Si Trump anuncia una acción militar contra Venezuela esta noche, podría adoptar dos estrategias. La primera sería invocar la Ley de Autorización para el Uso de Fuerzas Militares de 2001 (AUMF), alegando que Venezuela apoya el narcotráfico y representa una amenaza para la seguridad nacional. La segunda sería argumentar que las operaciones de bloqueo y ataque son una “respuesta de autodefensa”, por lo que no constituirían una guerra y no requerirían autorización congresional.
No obstante, la validez de estos argumentos legales es cuestionable. Venezuela no ha atacado directamente territorio estadounidense, y aunque el narcotráfico es un problema grave, no es una amenaza militar tradicional. Si Trump insiste en avanzar sin autorización, podría enfrentarse a un proceso de impeachment, órdenes judiciales federales y una condena internacional. Pero considerando su estilo de liderazgo en su segundo mandato, podría estar dispuesto a asumir estos costos políticos para proyectar una imagen de “líder fuerte”.
Por ahora, el mercado observa la transmisión televisiva de esta noche. Si Trump anuncia una acción militar importante, se esperan fuertes volatilidades en los mercados financieros. Los precios del petróleo podrían dispararse (Venezuela es miembro de la OPEP), los activos de riesgo, incluyendo las criptomonedas, podrían sufrir ventas masivas, y activos refugio como el oro y los bonos del Tesoro estadounidense serían buscados. Para el mercado de cripto, una guerra suele generar pánico a corto plazo, pero en el mediano y largo plazo puede ser favorable (el crédito fiduciario se ve afectado y Bitcoin puede beneficiarse). Sin embargo, si la guerra se descontrola, el riesgo sistémico podría colapsar todos los activos.
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Última edición en 2025-12-18 06:50:49
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¿Trump declara la guerra saltándose el Congreso? La escalada del bloqueo a Venezuela genera controversia constitucional
Los conservadores estadounidenses y comentaristas de derecha Tucker Carlson lanzó una bomba informativa el miércoles en su programa “Judging Freedom”, afirmando que algunos congresistas le habrían confiado que el presidente Trump podría anunciar esa misma noche en su discurso televisado a nivel nacional una acción militar contra Venezuela. Sin embargo, Carlson también admitió no estar completamente seguro de si Trump realmente declararía la guerra formalmente. Hasta el momento, esta información no ha sido confirmada por la Casa Blanca ni por fuentes oficiales.
La credibilidad y el contexto polémico de la filtración de Carlson
Tucker Carlson es una figura influyente en los medios conservadores de EE. UU., cuyo programa en Fox News fue líder en audiencia en horario estelar. Tras dejar Fox News, Carlson se volcó a medios independientes, pero mantiene una gran influencia. Tiene una relación cercana con el gobierno de Trump y suele obtener información de primera mano. La filtración afirma que algunos congresistas habrían recibido informes previos, lo cual en términos técnicos tiene credibilidad, ya que en general el presidente informa a los líderes del Congreso antes de acciones militares importantes.
No obstante, Carlson también expresó incertidumbre. En su programa añadió: “No estoy completamente seguro de si Trump realmente anunciará una guerra total en su discurso.” Esta ambigüedad ha generado dos interpretaciones. La optimista es que Carlson está siendo responsable y prudente, evitando difundir información no confirmada. La pesimista es que esto podría ser una “filtración controlada” para medir la reacción pública; si la opinión pública se vuelve demasiado adversa, Trump podría modificar sus planes y negar que tuviera esa intención.
Lo que también llama la atención es la elección del momento. Menos de 48 horas después de que Trump anunció en Truth Social un bloqueo marítimo total contra Venezuela, Carlson soltó la noticia de una declaración de guerra. Esta acumulación de mensajes sugiere que la Casa Blanca podría estar preparando una opinión pública favorable para una acción militar de mayor escala. La estrategia del gobierno de Trump suele ser primero filtrar mensajes a través de redes sociales y medios afines, observar la reacción del mercado y la opinión pública, y luego decidir la acción definitiva.
Según la Constitución de EE. UU., la declaración formal de guerra requiere aprobación del Congreso. Pero el presidente tiene mayor libertad para desplegar tropas en el extranjero, especialmente bajo la justificación de “emergencia” o “autodefensa”. Si Trump quisiera saltarse al Congreso y declarar la guerra directamente, enfrentaría serios desafíos constitucionales. Sin embargo, puede adoptar una estrategia difusa: no usar la palabra “guerra”, sino anunciar “operaciones militares especiales” o “acciones antiterroristas”, para evitar la necesidad de autorización congresional.
El plan en tres pasos de Trump para la escalada militar en Venezuela
La postura militar de Trump hacia Venezuela ha mostrado una clara escalada en los últimos tiempos. Esta escalada no sería repentina, sino el resultado de una estrategia de presión gradual cuidadosamente diseñada.
La lógica de esta escalada progresiva es clara: primero calificar, luego ataques parciales, y finalmente un bloqueo total. Cada paso prueba los límites de la reacción internacional y del Congreso, además de preparar el terreno para la siguiente fase. Si esta lógica continúa, el próximo paso podría ser una acción militar de mayor envergadura, incluyendo bombardeos a objetivos en territorio venezolano o el despliegue de tropas terrestres.
El gobierno venezolano emitió un comunicado rechazando la “amenaza absurda” de Trump. Sin embargo, las capacidades militares de Venezuela están muy por debajo de las de EE. UU., por lo que en caso de guerra real, los resultados parecen claros. La cuestión es el costo: el costo de una guerra terrestre, la reacción internacional y el precio político en EE. UU.
La escalada en tres fases de Trump contra Venezuela
Primera fase: calificar al régimen venezolano como organización ilegal: Trump anunció en Truth Social que el régimen de Venezuela “ha sido declarado como organización extranjera ilegal”, alegando “robo de activos estadounidenses, narcotráfico y trata de personas”, para sentar las bases legales de una posible acción militar.
Segunda fase: ataques aéreos y marítimos contra barcos de narcotráfico: el 2 y el 15 de septiembre de 2025, las fuerzas armadas estadounidenses llevaron a cabo dos bombardeos contra barcos vinculados al narcotráfico en Venezuela, causando 14 muertes. Trump ordenó personalmente y publicó un video no clasificado mostrando la explosión de los barcos.
Tercera fase: bloqueo marítimo total: este martes, Trump ordenó un “bloqueo completo y exhaustivo” de todos los buques sancionados que ingresen o salgan de Venezuela, confiscando petroleros venezolanos y cortando su principal fuente de ingresos.
Controversia constitucional en el Congreso y el dilema de la autorización de guerra
Dentro del Congreso, hay una fuerte división respecto a la legalidad de las acciones militares de Trump. La senadora demócrata Chris Van Hollen advirtió que las acciones del Pentágono podrían considerarse “una prueba de acciones de guerra no autorizadas”. El senador republicano Rand Paul fue más directo, diciendo que una serie de acciones recientes ya constituyen “el inicio de una guerra”.
El representante demócrata de Texas, Joaquin Castro, calificó el bloqueo marítimo como “una acción de guerra sin duda alguna”. En Twitter, añadió: “Es una guerra que el Congreso nunca autorizó y que el pueblo estadounidense no quiere.” Actualmente, algunos congresistas han presentado resoluciones para impedir una escalada militar sin autorización legislativa.
El profesor de derecho internacional Elena Chachko, de la Universidad de California en Berkeley, afirmó que la declaración de “bloqueo” por parte de Trump será una prueba para los poderes del presidente. Chachko explicó que, aunque tradicionalmente el bloqueo se considera un medio de guerra permitido, solo puede aplicarse bajo condiciones estrictas. Añadió: “Tanto en el ámbito del derecho interno como en el internacional, hay serias dudas.”
La crisis constitucional gira en torno a la tensión entre el poder del presidente para hacer la guerra y la autoridad del Congreso. La Constitución de EE. UU. establece claramente que la declaración de guerra corresponde al Congreso. Pero en la práctica, el presidente, como comandante en jefe, puede actuar primero en emergencias y luego informar al Congreso. Este área gris ha sido utilizada varias veces en la historia, desde Vietnam hasta Irak, donde los presidentes han iniciado guerras sin autorización formal del Congreso.
Si Trump anuncia una acción militar contra Venezuela esta noche, podría adoptar dos estrategias. La primera sería invocar la Ley de Autorización para el Uso de Fuerzas Militares de 2001 (AUMF), alegando que Venezuela apoya el narcotráfico y representa una amenaza para la seguridad nacional. La segunda sería argumentar que las operaciones de bloqueo y ataque son una “respuesta de autodefensa”, por lo que no constituirían una guerra y no requerirían autorización congresional.
No obstante, la validez de estos argumentos legales es cuestionable. Venezuela no ha atacado directamente territorio estadounidense, y aunque el narcotráfico es un problema grave, no es una amenaza militar tradicional. Si Trump insiste en avanzar sin autorización, podría enfrentarse a un proceso de impeachment, órdenes judiciales federales y una condena internacional. Pero considerando su estilo de liderazgo en su segundo mandato, podría estar dispuesto a asumir estos costos políticos para proyectar una imagen de “líder fuerte”.
Por ahora, el mercado observa la transmisión televisiva de esta noche. Si Trump anuncia una acción militar importante, se esperan fuertes volatilidades en los mercados financieros. Los precios del petróleo podrían dispararse (Venezuela es miembro de la OPEP), los activos de riesgo, incluyendo las criptomonedas, podrían sufrir ventas masivas, y activos refugio como el oro y los bonos del Tesoro estadounidense serían buscados. Para el mercado de cripto, una guerra suele generar pánico a corto plazo, pero en el mediano y largo plazo puede ser favorable (el crédito fiduciario se ve afectado y Bitcoin puede beneficiarse). Sin embargo, si la guerra se descontrola, el riesgo sistémico podría colapsar todos los activos.