El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sorprendido recientemente al “elogiar” el desarrollo económico de El Salvador, a pesar de que este país de América Central continúa ignorando las recomendaciones anteriores del FMI y sigue aumentando sus reservas de Bitcoin. El informe del FMI prevé que el PIB real de El Salvador crezca aproximadamente un 4% en 2025, con perspectivas “muy buenas”, y por primera vez no menciona la vieja recomendación de “suspender la estrategia de Bitcoin”. Mientras tanto, las reservas de Bitcoin del tesoro salvadoreño han aumentado a casi 7,500 monedas, con un valor de aproximadamente 660 millones de dólares, y durante la Gran caída del mercado en noviembre, se incrementaron en más de 1,000 monedas en un solo mes. La suave suavización de la actitud del FMI, junto con las negociaciones del gobierno salvadoreño para vender la billetera estatal Chivo, marcan conjuntamente un “compromiso real” en el experimento de moneda digital de un país soberano.
Elogio del FMI: El crecimiento económico se convierte en la mejor defensa de la estrategia de Bitcoin
El Fondo Monetario Internacional emitió el lunes una declaración que otorga un “voto de confianza” al controvertido experimento macroeconómico de El Salvador. Lo más notable de esta declaración en comparación con las anteriores es que no repitió el argumento de “sugerir a El Salvador que suspenda la acumulación de Bitcoin”. En cambio, el FMI elogió en gran medida el “crecimiento económico mejor de lo esperado” del país, atribuyéndolo a la mejora de la confianza, los ingresos récord de remesas y una inversión activa. El FMI espera que la tasa de crecimiento del PIB real de El Salvador alcance alrededor del 4% en 2025 y dio una calificación de “muy buena” a las perspectivas para 2026.
Este cambio de actitud no es infundado. En marzo de este año, El Salvador llegó a un acuerdo con el FMI para un préstamo de 3,500 millones de dólares bajo un programa de fondos ampliados. Como institución financiera internacional tradicional, la principal preocupación del FMI siempre ha sido la estabilidad macroeconómica de sus países miembros, la sostenibilidad de la deuda y la solidez del sistema financiero. El acuerdo inicial de hecho incluía cláusulas que limitaban el gasto público relacionado con Bitcoin. Sin embargo, cuando El Salvador respondió con datos concretos de crecimiento económico del 4%, las cartas de negociación y la posición moral del FMI tuvieron que ajustarse. Las cifras de crecimiento contundentes se convirtieron en el argumento más fuerte e irrefutable del gobierno del presidente Nayib Bukele para defender su “estrategia de Bitcoin”.
Una observación más profunda revela que el enfoque del FMI ha pasado de la cuestión fundamental de “si se debe poseer Bitcoin” a temas más operativos de gestión de riesgos y transparencia. En la declaración se menciona: “Las discusiones sobre el proyecto de Bitcoin continúan, centrándose en mejorar la transparencia, proteger los recursos públicos y mitigar los riesgos.” Esto indica que el FMI ha optado por una postura más pragmática ante los hechos: dado que no se puede detener, se esfuerza por asegurar que este experimento a nivel nacional se lleve a cabo de manera más regulada y con riesgos más controlables. Este cambio de estrategia de “bloquear” a “desbloquear” es un ajuste adaptativo típico de las organizaciones financieras internacionales frente a la innovación y las elecciones soberanas.
La persistencia de El Salvador: acumulación en un mercado bajista y la evolución de la estrategia nacional
Frente a las “sugerencias” anteriores del FMI e incluso a la presión potencial, El Salvador ha mostrado una sorprendente determinación estratégica. El presidente Nayib Bukele dejó claro desde marzo que “no se detendrá” en la compra de Bitcoin. Las acciones del gobierno han demostrado de manera contundente este punto. Según datos de la Oficina de Bitcoin de El Salvador, hasta el 23 de diciembre, la cantidad total de Bitcoin que posee el tesoro del país ha alcanzado 7,509 monedas, con un valor total de aproximadamente 659 millones de dólares según el precio actual.
Lo más emblemático es su operación en noviembre de 2025. Cuando el mercado global de criptomonedas experimentó un ajuste profundo y el precio de Bitcoin sufrió una gran caída, El Salvador no solo no se echó atrás, sino que cambió su estrategia de “inversión diaria” y decididamente aumentó su tenencia de más de 1,000 monedas de Bitcoin. Esta compra concentrada, valorada en aproximadamente 100 millones de dólares, transmitió claramente dos señales: primero, que la creencia a largo plazo de El Salvador en Bitcoin no se ha visto afectada por la volatilidad del mercado; segundo, que su estrategia de inversión está evolucionando de una simple acumulación regular a una más proactiva de “comprar en baja”, lo que muestra que la madurez de su equipo de operaciones financieras está mejorando.
Datos clave del tesoro de Bitcoin de El Salvador y operaciones recientes
Cantidad total poseída: 7,509 BTC (aproximadamente 6.59 millones de dólares)
Operaciones clave recientes: Durante el ajuste de mercado profundo de noviembre de 2025, la acumulación mensual superó 1,000 BTC
Evolución de la estrategia: pasar de “inversión diaria” a “compras grandes en momentos oportunos”.
Punto de controversia central: Esta acción contradice el espíritu de la cláusula de “limitar la participación del sector público en Bitcoin” en el acuerdo de préstamo temprano del FMI, pero los resultados de crecimiento económico han debilitado la posición crítica del FMI.
Este experimento de “inversión programada” a nivel nacional ha continuado durante varios años, con un costo que se distribuye ampliamente, abarcando desde el pico del mercado alcista en 2021 hasta el punto más bajo del mercado bajista en 2025. A pesar de que el mercado a menudo juzga esta estrategia por las fluctuaciones de ganancias y pérdidas a corto plazo de sus posiciones, parece que el gobierno de El Salvador valora más su significado estratégico a largo plazo: diversificar los activos de reserva del país al incluir Bitcoin, atraer la atención de capital y talento cripto globales, y remodelar la identidad financiera de la nación en la era digital. Desde esta perspectiva, cada acumulación durante las caídas del mercado refuerza su narrativa nacional.
Enfoque de la negociación: Venta de Billetera Chivo y “aislamiento de riesgos”
En la compleja relación actual de “lucha y cooperación” entre el FMI y El Salvador, el problema de la disposición de la Billetera estatal de Bitcoin Chivo se ha convertido en un foco central de negociación. El FMI señaló en un comunicado que las negociaciones sobre la venta de la Billetera Chivo “han entrado en una fase avanzada”. Esta billetera, que se lanzó al inicio de la legalización del Bitcoin, fue una herramienta clave impulsada por el gobierno para su difusión, pero también ha sido objeto de controversia debido a los costos operativos, problemas técnicos y riesgos financieros potenciales.
Desde la perspectiva del FMI, impulsar al gobierno de El Salvador a vender la Billetera Chivo es una medida de “aislamiento de riesgos” crucial. La lógica detrás de esto es que, mientras el gobierno opere directamente un sistema de pagos minoristas dirigido a toda la población, inevitablemente asumirá enormes gastos operativos, responsabilidades de mantenimiento técnico y riesgos potenciales para la estabilidad financiera. Desprender estas operaciones comercializadas al sector privado puede eliminar efectivamente los riesgos relacionados del balance del estado, devolviendo el papel del gobierno a “regulador” y “tenedor de activos”, en lugar de “proveedor de servicios minoristas”. Esto es consistente con el principio del FMI de reducir la intervención directa del gobierno en el mercado y mejorar la eficiencia.
Para el gobierno de El Salvador, vender Chivo podría ser una transacción financiera y política astuta. Por un lado, esto puede deshacerse de un activo que sigue consumiendo el presupuesto, a cambio de una entrada de efectivo, y puede introducir a un operador más profesional para mejorar el servicio. Por otro lado, esto puede empaquetarse como una respuesta positiva a las preocupaciones del FMI, ayudando a aliviar las relaciones bilaterales y despejando obstáculos para obtener desembolsos de préstamos posteriores, sin perjudicar su estrategia nacional central de acumular Bitcoin. Hacer una “concesión al vender una aplicación de billetera” a cambio de la aprobación de la comunidad internacional de su “mantenimiento de activos en Bitcoin”, es un negocio bastante astuto desde el punto de vista político.
Efecto de demostración global: ¿hacia dónde se dirigirá el “experimento criptográfico” de un país soberano?
El juego entre El Salvador y el FMI que ha durado varios años y los recientes signos de relajación han trascendido las relaciones bilaterales entre ambos países, convirtiéndose en un caso de referencia global para observar cómo los estados soberanos adoptan las criptomonedas. Cada avance es seguido de cerca por otras economías en desarrollo que están a la espera.
Primero, proporciona una referencia de hoja de ruta realista para otros países que consideren incluir activos criptográficos en sus reservas o sistemas de moneda fiduciaria. La experiencia de El Salvador muestra que el conflicto con las instituciones financieras internacionales no es irreconciliable, lo clave radica en si se puede ganar espacio de diálogo con un sólido desempeño macroeconómico (como crecimiento, remesas, inversión). El crecimiento económico es el respaldo más sólido para hacer frente a las dudas externas.
En segundo lugar, este experimento está remodelando la discusión sobre la “soberanía financiera nacional”. En un sistema financiero internacional dominado por el dólar, un pequeño país, al configurar activamente un activo global descentralizado, intenta explorar un camino independiente en política fiscal y monetaria. Independientemente de su éxito o fracaso final, su valentía y exploración en sí mismas ya tienen un significado histórico. La flexibilización de la postura del FMI es, en cierta medida, un intento de “aceptación” o “coexistencia” del sistema tradicional ante estos nuevos desafíos emergentes.
Mirando hacia el futuro, el camino de El Salvador aún está lleno de desafíos. La intensa volatilidad del precio de Bitcoin seguirá poniendo a prueba su capacidad financiera y la paciencia del público; cómo garantizar la inclusión financiera después de la venta de la Billetera Chivo; y cómo convertir realmente las reservas de Bitcoin en capital que promueva el desarrollo de la economía real, son preguntas sin respuesta. Sin embargo, los últimos avances indican que este gran experimento ha superado la etapa más peligrosa de “aislamiento y confrontación” y está entrando en una nueva etapa más compleja de “ajuste y institucionalización”.
Para la industria global de criptomonedas, la historia de El Salvador es una narrativa poderosa: demuestra que las monedas digitales ya no pueden ser solo herramientas de especulación o juguetes para los geeks tecnológicos, sino que pueden ser incorporadas en la estrategia de desarrollo de un país y obligar al antiguo orden financiero internacional a dialogar con ellas. Esta quizás sea la herencia más profunda que el “país de Bitcoin” deja al mundo.
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Cooperar mientras se enfrenta: ¿por qué el FMI "tolera" que El Salvador siga aumentando la posición en Bitcoin?
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sorprendido recientemente al “elogiar” el desarrollo económico de El Salvador, a pesar de que este país de América Central continúa ignorando las recomendaciones anteriores del FMI y sigue aumentando sus reservas de Bitcoin. El informe del FMI prevé que el PIB real de El Salvador crezca aproximadamente un 4% en 2025, con perspectivas “muy buenas”, y por primera vez no menciona la vieja recomendación de “suspender la estrategia de Bitcoin”. Mientras tanto, las reservas de Bitcoin del tesoro salvadoreño han aumentado a casi 7,500 monedas, con un valor de aproximadamente 660 millones de dólares, y durante la Gran caída del mercado en noviembre, se incrementaron en más de 1,000 monedas en un solo mes. La suave suavización de la actitud del FMI, junto con las negociaciones del gobierno salvadoreño para vender la billetera estatal Chivo, marcan conjuntamente un “compromiso real” en el experimento de moneda digital de un país soberano.
Elogio del FMI: El crecimiento económico se convierte en la mejor defensa de la estrategia de Bitcoin
El Fondo Monetario Internacional emitió el lunes una declaración que otorga un “voto de confianza” al controvertido experimento macroeconómico de El Salvador. Lo más notable de esta declaración en comparación con las anteriores es que no repitió el argumento de “sugerir a El Salvador que suspenda la acumulación de Bitcoin”. En cambio, el FMI elogió en gran medida el “crecimiento económico mejor de lo esperado” del país, atribuyéndolo a la mejora de la confianza, los ingresos récord de remesas y una inversión activa. El FMI espera que la tasa de crecimiento del PIB real de El Salvador alcance alrededor del 4% en 2025 y dio una calificación de “muy buena” a las perspectivas para 2026.
Este cambio de actitud no es infundado. En marzo de este año, El Salvador llegó a un acuerdo con el FMI para un préstamo de 3,500 millones de dólares bajo un programa de fondos ampliados. Como institución financiera internacional tradicional, la principal preocupación del FMI siempre ha sido la estabilidad macroeconómica de sus países miembros, la sostenibilidad de la deuda y la solidez del sistema financiero. El acuerdo inicial de hecho incluía cláusulas que limitaban el gasto público relacionado con Bitcoin. Sin embargo, cuando El Salvador respondió con datos concretos de crecimiento económico del 4%, las cartas de negociación y la posición moral del FMI tuvieron que ajustarse. Las cifras de crecimiento contundentes se convirtieron en el argumento más fuerte e irrefutable del gobierno del presidente Nayib Bukele para defender su “estrategia de Bitcoin”.
Una observación más profunda revela que el enfoque del FMI ha pasado de la cuestión fundamental de “si se debe poseer Bitcoin” a temas más operativos de gestión de riesgos y transparencia. En la declaración se menciona: “Las discusiones sobre el proyecto de Bitcoin continúan, centrándose en mejorar la transparencia, proteger los recursos públicos y mitigar los riesgos.” Esto indica que el FMI ha optado por una postura más pragmática ante los hechos: dado que no se puede detener, se esfuerza por asegurar que este experimento a nivel nacional se lleve a cabo de manera más regulada y con riesgos más controlables. Este cambio de estrategia de “bloquear” a “desbloquear” es un ajuste adaptativo típico de las organizaciones financieras internacionales frente a la innovación y las elecciones soberanas.
La persistencia de El Salvador: acumulación en un mercado bajista y la evolución de la estrategia nacional
Frente a las “sugerencias” anteriores del FMI e incluso a la presión potencial, El Salvador ha mostrado una sorprendente determinación estratégica. El presidente Nayib Bukele dejó claro desde marzo que “no se detendrá” en la compra de Bitcoin. Las acciones del gobierno han demostrado de manera contundente este punto. Según datos de la Oficina de Bitcoin de El Salvador, hasta el 23 de diciembre, la cantidad total de Bitcoin que posee el tesoro del país ha alcanzado 7,509 monedas, con un valor total de aproximadamente 659 millones de dólares según el precio actual.
Lo más emblemático es su operación en noviembre de 2025. Cuando el mercado global de criptomonedas experimentó un ajuste profundo y el precio de Bitcoin sufrió una gran caída, El Salvador no solo no se echó atrás, sino que cambió su estrategia de “inversión diaria” y decididamente aumentó su tenencia de más de 1,000 monedas de Bitcoin. Esta compra concentrada, valorada en aproximadamente 100 millones de dólares, transmitió claramente dos señales: primero, que la creencia a largo plazo de El Salvador en Bitcoin no se ha visto afectada por la volatilidad del mercado; segundo, que su estrategia de inversión está evolucionando de una simple acumulación regular a una más proactiva de “comprar en baja”, lo que muestra que la madurez de su equipo de operaciones financieras está mejorando.
Datos clave del tesoro de Bitcoin de El Salvador y operaciones recientes
Este experimento de “inversión programada” a nivel nacional ha continuado durante varios años, con un costo que se distribuye ampliamente, abarcando desde el pico del mercado alcista en 2021 hasta el punto más bajo del mercado bajista en 2025. A pesar de que el mercado a menudo juzga esta estrategia por las fluctuaciones de ganancias y pérdidas a corto plazo de sus posiciones, parece que el gobierno de El Salvador valora más su significado estratégico a largo plazo: diversificar los activos de reserva del país al incluir Bitcoin, atraer la atención de capital y talento cripto globales, y remodelar la identidad financiera de la nación en la era digital. Desde esta perspectiva, cada acumulación durante las caídas del mercado refuerza su narrativa nacional.
Enfoque de la negociación: Venta de Billetera Chivo y “aislamiento de riesgos”
En la compleja relación actual de “lucha y cooperación” entre el FMI y El Salvador, el problema de la disposición de la Billetera estatal de Bitcoin Chivo se ha convertido en un foco central de negociación. El FMI señaló en un comunicado que las negociaciones sobre la venta de la Billetera Chivo “han entrado en una fase avanzada”. Esta billetera, que se lanzó al inicio de la legalización del Bitcoin, fue una herramienta clave impulsada por el gobierno para su difusión, pero también ha sido objeto de controversia debido a los costos operativos, problemas técnicos y riesgos financieros potenciales.
Desde la perspectiva del FMI, impulsar al gobierno de El Salvador a vender la Billetera Chivo es una medida de “aislamiento de riesgos” crucial. La lógica detrás de esto es que, mientras el gobierno opere directamente un sistema de pagos minoristas dirigido a toda la población, inevitablemente asumirá enormes gastos operativos, responsabilidades de mantenimiento técnico y riesgos potenciales para la estabilidad financiera. Desprender estas operaciones comercializadas al sector privado puede eliminar efectivamente los riesgos relacionados del balance del estado, devolviendo el papel del gobierno a “regulador” y “tenedor de activos”, en lugar de “proveedor de servicios minoristas”. Esto es consistente con el principio del FMI de reducir la intervención directa del gobierno en el mercado y mejorar la eficiencia.
Para el gobierno de El Salvador, vender Chivo podría ser una transacción financiera y política astuta. Por un lado, esto puede deshacerse de un activo que sigue consumiendo el presupuesto, a cambio de una entrada de efectivo, y puede introducir a un operador más profesional para mejorar el servicio. Por otro lado, esto puede empaquetarse como una respuesta positiva a las preocupaciones del FMI, ayudando a aliviar las relaciones bilaterales y despejando obstáculos para obtener desembolsos de préstamos posteriores, sin perjudicar su estrategia nacional central de acumular Bitcoin. Hacer una “concesión al vender una aplicación de billetera” a cambio de la aprobación de la comunidad internacional de su “mantenimiento de activos en Bitcoin”, es un negocio bastante astuto desde el punto de vista político.
Efecto de demostración global: ¿hacia dónde se dirigirá el “experimento criptográfico” de un país soberano?
El juego entre El Salvador y el FMI que ha durado varios años y los recientes signos de relajación han trascendido las relaciones bilaterales entre ambos países, convirtiéndose en un caso de referencia global para observar cómo los estados soberanos adoptan las criptomonedas. Cada avance es seguido de cerca por otras economías en desarrollo que están a la espera.
Primero, proporciona una referencia de hoja de ruta realista para otros países que consideren incluir activos criptográficos en sus reservas o sistemas de moneda fiduciaria. La experiencia de El Salvador muestra que el conflicto con las instituciones financieras internacionales no es irreconciliable, lo clave radica en si se puede ganar espacio de diálogo con un sólido desempeño macroeconómico (como crecimiento, remesas, inversión). El crecimiento económico es el respaldo más sólido para hacer frente a las dudas externas.
En segundo lugar, este experimento está remodelando la discusión sobre la “soberanía financiera nacional”. En un sistema financiero internacional dominado por el dólar, un pequeño país, al configurar activamente un activo global descentralizado, intenta explorar un camino independiente en política fiscal y monetaria. Independientemente de su éxito o fracaso final, su valentía y exploración en sí mismas ya tienen un significado histórico. La flexibilización de la postura del FMI es, en cierta medida, un intento de “aceptación” o “coexistencia” del sistema tradicional ante estos nuevos desafíos emergentes.
Mirando hacia el futuro, el camino de El Salvador aún está lleno de desafíos. La intensa volatilidad del precio de Bitcoin seguirá poniendo a prueba su capacidad financiera y la paciencia del público; cómo garantizar la inclusión financiera después de la venta de la Billetera Chivo; y cómo convertir realmente las reservas de Bitcoin en capital que promueva el desarrollo de la economía real, son preguntas sin respuesta. Sin embargo, los últimos avances indican que este gran experimento ha superado la etapa más peligrosa de “aislamiento y confrontación” y está entrando en una nueva etapa más compleja de “ajuste y institucionalización”.
Para la industria global de criptomonedas, la historia de El Salvador es una narrativa poderosa: demuestra que las monedas digitales ya no pueden ser solo herramientas de especulación o juguetes para los geeks tecnológicos, sino que pueden ser incorporadas en la estrategia de desarrollo de un país y obligar al antiguo orden financiero internacional a dialogar con ellas. Esta quizás sea la herencia más profunda que el “país de Bitcoin” deja al mundo.