El 28 de febrero, tras lanzar un ataque aéreo de Israel contra Irán en las primeras horas del sábado, anunció el cierre de su espacio aéreo nacional y restringió las reuniones públicas en muchos lugares. Tras el ataque, sonaron sirenas de defensa aérea en varias ciudades israelíes y el gobierno pidió a la población que se acercara a los refugios en caso de posibles contraataques.
El ataque aéreo tuvo como objetivo la zona central de Teherán. En las últimas semanas, las relaciones entre Irán y Estados Unidos han seguido siendo tensas, y los riesgos para la seguridad regional se han ido acumulando. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró en un comunicado que se espera que Israel y sus civiles puedan enfrentarse a ataques con misiles y drones desde Irán en el próximo periodo.
Teherán ha advertido públicamente que si es atacado, tomará represalias contra bases militares israelíes y estadounidenses en Oriente Medio. Aún no se ha confirmado si Estados Unidos está directamente involucrado en la operación. Los analistas señalaron que si el conflicto se expande aún más, podría tener un impacto significativo en el panorama de la seguridad en Oriente Medio, los precios internacionales del crudo y la aversión al riesgo en los mercados financieros globales.