De acuerdo con el WSJ y el Banco de Pagos Internacionales (BIS), desde mediados de 2025, los grandes gigantes tecnológicos, incluidos Google, Microsoft, Amazon y Oracle, han acumulado más de 1 billón de dólares en ingresos diferidos procedentes de contratos de suministro a largo plazo, más del doble que los niveles anteriores. Oracle, por sí sola, mantiene 638 mil millones de dólares en obligaciones contractuales pendientes de cumplir derivadas de su acuerdo con OpenAI, según su último informe trimestral.
El BIS advirtió en su último informe económico que, si bien las empresas utilizan contratos a largo plazo para asegurar capacidad futura en medio de las carencias de chips para IA, estos acuerdos pueden exponerlas a pérdidas significativas si la demanda se debilita. Los precedentes históricos sugieren que este tipo de contratos a menudo se enfrenta a renegociaciones o a su suspensión durante las caídas del mercado, como ejemplificó el fabricante de microcontroladores Microchip Technology, que dio por finalizado su programa de compromiso con proveedores a largo plazo después de que la demanda se revirtiera tras 2021.