El Gobierno australiano ha introducido estándares exigibles que obligan a los grandes centros de datos de IA a cumplir requisitos más estrictos en materia de energía, agua e infraestructura. Los operadores deberán aportar nuevos suministros eléctricos mediante energías renovables, mejorar la eficiencia en el uso del agua y consultar con las comunidades.
Una nueva Oficina de IA se encargará de supervisar la aplicación, y se prevé que los estándares se sometan a la consideración del Gabinete Nacional en agosto y que la legislación parlamentaria se tramite a principios de 2027. Las empresas que combinan infraestructura de IA y activos digitales también podrían verse afectadas por estos requisitos para instalaciones intensivas en consumo energético.