Criar a los hijos, en realidad, comienza por educarse a uno mismo. ¿Has logrado estos puntos? Primero, gestión emocional: cómo enfrentamos la ira, ansiedad, frustración, los niños lo imitan en silencio. Segundo, coherencia entre palabras y acciones: lo que exigimos a los niños, ¿lo practicamos también nosotros? Es más poderoso que solo predicar. Tercero, actitud de aprendizaje y reflexión: ¿estamos dispuestos a admitir errores y a aprender continuamente? Eso mismo es el mejor ejemplo. Cuarto, respeto hacia los demás: cómo tratamos a nuestra pareja, padres, desconocidos, se convierte en el modelo que los niños usan para entender las “relaciones”. En lugar de preguntar “¿Por qué los niños no hacen caso?”, es mejor preguntar: “¿Estoy viviendo en este momento como quiero que mi hijo sea en el futuro?”
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Criar a los hijos, en realidad, comienza por educarse a uno mismo. ¿Has logrado estos puntos? Primero, gestión emocional: cómo enfrentamos la ira, ansiedad, frustración, los niños lo imitan en silencio. Segundo, coherencia entre palabras y acciones: lo que exigimos a los niños, ¿lo practicamos también nosotros? Es más poderoso que solo predicar. Tercero, actitud de aprendizaje y reflexión: ¿estamos dispuestos a admitir errores y a aprender continuamente? Eso mismo es el mejor ejemplo. Cuarto, respeto hacia los demás: cómo tratamos a nuestra pareja, padres, desconocidos, se convierte en el modelo que los niños usan para entender las “relaciones”. En lugar de preguntar “¿Por qué los niños no hacen caso?”, es mejor preguntar: “¿Estoy viviendo en este momento como quiero que mi hijo sea en el futuro?”