Todas las cosas que te hacen sentir enojado, te permiten conocerte mejor. Si no entiendes esta frase, no pasa nada, sigue escuchándome y lo entenderás. Todas las personas que han estado en internet, o si eres un streamer, no necesitas hacer mucho, incluso si no dices una palabra, simplemente aparecer en la pantalla de transmisión puede convertirte en el objetivo de algunos ataques. ¿Por qué algunas personas te parecen tan llenas de ira, tan fáciles de enojar, tan difíciles de tolerar a los demás? La respuesta está en esa frase que acabo de decir: todas las cosas que te hacen sentir enojado, te permiten conocerte mejor.
A menos que alguien haya cometido una acción que cause la ira de dioses y humanos, tu enojo hacia esa persona, en muchas ocasiones, es una forma de autodefensa y autoprotección, porque su presencia te obliga a enfrentar una vulnerabilidad interna que no puedes soportar. Una persona que irradia una sensación de relajación puede enfurecer a quienes llevan mucho tiempo tensos. Una persona que muestra con confianza su apariencia y figura puede molestar a quienes tienen ansiedad por su aspecto. Una persona que expresa sus emociones con audacia puede irritar a quienes reprimen sus sentimientos durante mucho tiempo. Cuando una persona tiene una parte, un sentimiento o una herida que no puede afrontar ni soportar, su cerebro, para protegerlo, debe proyectar esas cosas que no puede soportar hacia el exterior, hacia los demás. Es decir, para no odiarse a sí mismo, debe odiar a los demás; para evitar un fuerte autoataque, y para seguir viviendo consigo mismo, debe atacar a los demás. Esto es la proyección. Al escuchar esto, entenderás que nunca podrás hacer que todos te quieran, y la verdadera madurez consiste en saber claramente que, a veces, las emociones de los demás no tienen que ver contigo, y que no necesitas responsabilizarte por las emociones de los demás.
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Todas las cosas que te hacen sentir enojado, te permiten conocerte mejor. Si no entiendes esta frase, no pasa nada, sigue escuchándome y lo entenderás. Todas las personas que han estado en internet, o si eres un streamer, no necesitas hacer mucho, incluso si no dices una palabra, simplemente aparecer en la pantalla de transmisión puede convertirte en el objetivo de algunos ataques. ¿Por qué algunas personas te parecen tan llenas de ira, tan fáciles de enojar, tan difíciles de tolerar a los demás? La respuesta está en esa frase que acabo de decir: todas las cosas que te hacen sentir enojado, te permiten conocerte mejor.
A menos que alguien haya cometido una acción que cause la ira de dioses y humanos, tu enojo hacia esa persona, en muchas ocasiones, es una forma de autodefensa y autoprotección, porque su presencia te obliga a enfrentar una vulnerabilidad interna que no puedes soportar. Una persona que irradia una sensación de relajación puede enfurecer a quienes llevan mucho tiempo tensos. Una persona que muestra con confianza su apariencia y figura puede molestar a quienes tienen ansiedad por su aspecto. Una persona que expresa sus emociones con audacia puede irritar a quienes reprimen sus sentimientos durante mucho tiempo. Cuando una persona tiene una parte, un sentimiento o una herida que no puede afrontar ni soportar, su cerebro, para protegerlo, debe proyectar esas cosas que no puede soportar hacia el exterior, hacia los demás. Es decir, para no odiarse a sí mismo, debe odiar a los demás; para evitar un fuerte autoataque, y para seguir viviendo consigo mismo, debe atacar a los demás. Esto es la proyección. Al escuchar esto, entenderás que nunca podrás hacer que todos te quieran, y la verdadera madurez consiste en saber claramente que, a veces, las emociones de los demás no tienen que ver contigo, y que no necesitas responsabilizarte por las emociones de los demás.