Los padres pobres nunca han logrado nada, por lo que no entienden cuáles son los obstáculos en el proceso de lograr algo, y mucho menos cómo resolver los problemas. Por eso, cada vez que sus hijos enfrentan un problema, simplemente no tienen la capacidad de ayudar a resolverlo; solo pueden exigirles que se esfuerzen al máximo y, además, ignoran completamente las emociones de los hijos, sin darse cuenta de que las emociones son la clave para triunfar, porque en su percepción, el éxito equivale a luchar con todas sus fuerzas.
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Los padres pobres nunca han logrado nada, por lo que no entienden cuáles son los obstáculos en el proceso de lograr algo, y mucho menos cómo resolver los problemas. Por eso, cada vez que sus hijos enfrentan un problema, simplemente no tienen la capacidad de ayudar a resolverlo; solo pueden exigirles que se esfuerzen al máximo y, además, ignoran completamente las emociones de los hijos, sin darse cuenta de que las emociones son la clave para triunfar, porque en su percepción, el éxito equivale a luchar con todas sus fuerzas.