Los niños florecen cuando están felices, y florecen cuando entienden. El verdadero crecimiento nunca proviene de la presión o la demanda, sino de una fuerza ascendente que surge desde adentro. Este poder solo crece en silencio cuando se acepta y se anima. Cuando el interior del niño se expande y tiene suficiente seguridad, se atreve a intentar y avanza hacia adelante. La mejor educación no enfatiza excesivamente los errores, sino que aplaude sinceramente cada progreso, solo así el niño tendrá luz en los ojos y fuerza en el corazón. Esta solidez lo hará cada vez más seguro de sí mismo, cada vez más radiante, un hogar que le permite estar en paz consigo mismo y siempre creer que soy bueno.

Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado