En el mercado de especulación financiera, hay confusión, olvida una palabra: imposible. Esto no es posible, aquello no es posible, ¿de dónde salen tantas cosas imposibles? Todo es posible. Cuanto más pienses que algo es imposible, más probable es que suceda, especialmente las cosas malas: ¡la ley de Murphy! Si siempre estás diciendo en voz alta "imposible" y pensando en tu interior "imposible", no eres un inversor (especulador) calificado.
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